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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 20

Cartas

Amigos de Bicicleta:
Sin ánimo de polemizar, y con la única intención de situar las cosas en su justo lugar, os rogamos insertáis en vuestra publicación las siguientes líneas:

»CNT» NO CERRÓ SUS PAGINAS A NADIE (TAMPOCO A LOS EXPULSADOS)

Motiva este escrito el comentario que, como introducción, situáis bajo el título del artículo/entrevista «Hablan los expulsados de la CNT» (Bici, núm. 19), y en el que se dice que «...un grupo de expulsados y automarginados de la Confederación, pide expresarse desde las páginas de Bici, cuando la prensa de la CNT se les ha cerrado...»

Ignoramos de dónde habéis sacado tal información, aunque suponemos que debió ser expresión de alguno de los que opinan en dicho artículo (no podemos ni tan siquiera imaginar que os lo hayáis sacado de la manga).

Ocurre que tal afirmación es absolutamente falsa, cuando menos en lo que concierne a la CNT, que es, precisamente, el portavoz de la Confederación a escala de todo el Estado. Efectivamente. Podríamos remitiros a las opiniones publicadas en nuestras páginas (a favor y en contra de las expulsiones), que fueron todas cuantas nos llegaron. Podríamos incluso deciros que, por parte de la redacción, salimos en defensa de alguno de los expulsados (del cual además se publicó un artículo en torno a la cuestión) y que hemos manifestado, como libertarios, nuestra repulsa hacia la forma como se enfocó todo este asunto de las expulsiones. (Asimismo, hemos manifestado nuestro rechazo hacia la forma como, posteriormente, se condujeron los Grupos de Afinidad Anarcosindicalista.) Podríamos decir muchas más cosas, pero no es esta la ocasión.

Nuestra posición, que no responde a la de ningún grupo ni específica, nos ha reportado incluso algunos problemas; pero en ningún momento se nos ha indicado, ni por parte del C.N. ni por la Organización, que no pudiéramos publicar las opiniones de los expulsados (se nos mostró conformidad en nuestra posición de publicar todas las opiniones vinieran de donde vinieran, con el fin de ofrecer el máximo de información a la militancia).

Queremos aclarar que justamente uno de los que opinan en el artículo/entrevista a que aludimos se comprometió con nosotros a entregarnos un artículo (más exactamente, vino a ofrecerlo y nosotros le dijimos que nos lo diera para ser publicado; se comprometió a hacerlo al cabo de unos días, y después de tres meses, aún estamos esperándolo) y no lo ha hecho. ¿A qué viene exclamarse, pues?

No queremos entrar en cuanto se opina a lo largo del trabajo que comentamos, aun cuando no lo suscribiríamos en su totalidad, ni creemos que nadie –tampoco los pertenecientes a los Grupos de Afinidad– pueda presentarse como los únicos buenos de la película. No tenemos la solución a los problemas y nos hemos limitado tan sólo a ofrecer cuanta información nos llegó, dado que es creencia nuestra que a eso nos hemos de limitar. Si este asunto se suscita de nuevo (por ejemplo, en el próximo Congreso) y nuestra posición orgánica es la de simples militantes –cosa que deseamos desde hace tiempo–, quizá nos atrevamos a emitir nuestra opinión y a ofrecer cuantos datos creamos de interés. Mientras tanto, nos limitamos a aclarar: CNT no cerró sus páginas a nadie (tampoco a los expulsados).

Un saludo libertario.

REDACION DE CNT

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ENTRE TODOS LA MATARON...

Así encabezabais en el último número de Bicicleta un artículo sobre la crisis actual de la CNT. Pues bien compañeros, ni yo ni otros muchos somos de la FAI, ni de la FIGA, ni de los paralelos, ni apaches, ni consejistas, ni casi nada. Sólo somos trabajadores. Nunca hemos tenido cargos en los Sindicatos, no hacemos pasillo ni escribimos grandes artículos..., pero seguimos militando en la CNT, porque vemos que a pesar de todo sigue siendo la única organización de trabajadores del Estado que no se ha bajado los pantalones ante la derrota generalizada.

La CNT que yo he conocido y a la que me afilié hace dos años es la sección sindical del Banco Hispano Americano de Madrid, y a medida que pasa el tiempo me doy cuenta que está más viva que en sus comienzos, ha crecido, ha cogido experiencia y cuenta con simpatía entre numerosos compañeros de trabajo.

Soy consciente, y estoy en contra claro, de los asaltos al poder, mentiras, demagogias, manipulaciones y demás autoritarismos. Comprendo casi todas las posturas, algunas no me gustan, pero más triste que todo esto es que nos deis por muertos, pues todavía somos capaces de pensar, y al pensar en una hipotética muerte de la CNT pienso en la sociedad de 1984 y se me ponen los pelos de punta.

GERMÁN FERNÁNDEZ

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ANARQUISMO, ORTODOXIA Y CNT

Nadie ignora la crítica situación en que se encuentra el movimiento anarquista de los países latinos, particularmente los de Francia e Italia. Atribuimos esta situación a su desconexión con la realidad social; es decir, a una inclinación preferentemente intelectual, posición estética, sin la más mínima preocupación del mundo circundante. De ahí, que sus tomas de posición suelen ser esencialmente negativas, puesto que ignoran las realidades socio-económicas del mundo que pretenden transformar. Este comportamiento tiene, por lo demás, ciertas raíces históricas. Así por ejemplo, vemos a Paul Robin, gran pedagogo francés, obligado a marginarse del movimiento libertario, por las continuas acusaciones de «desviación» y «reformismo», de «perjudicar la revolución»; esto por hombres como Jean Grave, Guillaume y Kropotkin.

Otro tanto ocurriría, al intentar llevar al mundo del trabajo, ciertos aspectos del pensamiento anarquista. Podríamos reproducir el desdén y la repugnancia expresados por Kropotkin en ciertas cartas, contra el sindicalismo revolucionario. Sin embargo, el buen sentido se impuso, y así se implantó en toda Europa un movimiento obrero influenciado por los anarquistas, que de no haberse producido circunstancias sociopolíticas adversas, como lo fueron, la Primera Guerra Mundial, el aplastamiento de la Revolución Rusa y el fascismo, hubiesen conducido a profundos cambios en el viejo continente.

Aplicando el tema a la actualidad española, veamos las declaraciones de «ortodoxia» anarquista expuestas por Luis A. Edo, en el número de Abril del «Viejo Topo» ...Para quienes conocemos su trayectoria histórica, estas declaraciones no nos sorprenden; es más, las consideramos como «normales». Es frecuente, por desgracia, que el mundo anarquista se encuentre socavado por tensiones, animosidades y divisiones originadas por causas superficiales, y puramente dialécticas, resueltas con excomuniones y expulsiones al estilo de la Iglesia romana y del leninismo.

En estos casos, el dogmático resulta siempre ser el «otro», vituperado en nombre de la «pureza»; nada más ridículo y reaccionario que afirmar a priori la inutilidad de una experiencia proclamando su fracaso...

Si el anarquismo condena el ostracismo a los que quieren poner sus ideas a prueba mediante la experiencia práctica estamos incurriendo, en profunda contradicción con su propio espíritu. La diáléctica libertaria, lejos de sacrificar cualquier elemento de la realidad, aceptar alguna síntesis en vez de querer destruir a los contrarios que interrumpen el flujo de la vida, considera al contrario, que la realidad social, la libertad y el determinismo social se complementan y se polarizan de diferentes formas. A la dialéctica destructiva, le sustituye, en su complejidad, en su integridad, en su dificultad, pero también en su verdad, una dialéctica abierta que, en definitiva, es la dialéctica de la vida.

Buscar «la diversidad con todos sus detalles», «la reconciliación universal por la contradicción universal», «buscar equilibrios, no síntesis», tales eran las bases filosóficas de Proudhon, padre de la ANARQUÍA. «La pureza» caería aquí de lleno en la impotencia y la esterilidad, a lo sumo quedaría reducida a una posición puramente estética de los movimientos revolucionarios.

Cuando L.A. Edo afirma «que los lugares de acción preferente del movimiento no son las fábricas». Le preguntaría: ¿para qué estás entonces en la CNT? Bakunin, que entendía bastante de acción revolucionaria, fundador del sindicalismo revolucionario, decía que había que «interesar a todos los explotados, sin pedirles cuáles eran sus ideas políticas o religiosas, considerando que a través de la práctica por las reivindicaciones inmediatas (aumentos de sueldos, mejoras de las condiciones de trabajo), los trabajadores entrarían en lucha contra el patrón, la explotación del hombre por el hombre, y contra el Estado, adquiriendo así el espíritu revolucionario». La experiencia ha demostrado que esta táctica, resultó ser la más digna y válida para los anarquistas que como tales debían estar al lado de los explotados. Ese terrorismo del despido, del que habla Edo: el paro, las humillaciones del trabajo, la explotación del hombre por el hombre, ¿dónde se produce? ¿Fuera o dentro de los talleres, fábricas y tajos?... Esto demuestra que tienes muy poca experiencia de trabajo en las empresas.

En cuanto a la escisión, me gustaría que dieses más precisión de quiénes son «ellos» y quiénes «vosotros». Si se trata del PORE, estaría sin duda, de acuerdo contigo; pero temo mucho que tus acusaciones vayan por otros senderos, por esos que tú acusas de reformistas, o de pretender crear una auténtica organización moderna. Es ley de vida, que ciertas épocas históricas se caractericen por profundas mutaciones y cambios, dando vida real al viejo aforismo: «renovarse o morir». Es evidente, que la situación socio-política de la sociedad española es muy diferente que la de 1936. Es preciso estudiar el momento y la situación histórica en que nos hallamos, planear una actividad creadora, asignar a nuestro movimiento sindical una estrategia que le dé su razón de ser y lo renueve.

Aún están recientes, las huellas de las luchas internas del movimiento argentino, lucha entre los «sindicalistas» y los «anarquistas», entre los «puros» y los «reformistas». Estas luchas acabaron con todo; al terminar con el movimiento sindical los «puros» quedaron reducidos a unos cuantos grupos –que apenas si alcanzan hoy unos cuarenta–, y convirtiendo a la prestigiosa organización sindical en un sello de goma. Porque no hay que olvidar, que los grupos también tienen una limitación si no se proyectan sobre la sociedad; reunirse todas las semanas para mirarse el ombligo, o hablar de la sexualidad de los ángeles, convirtiéndose en un ritual religioso entre amigos, sin la más mínima incidencia sobre la sociedad, conduce a la ¿...?

Tu acusación al Comité Nacional, de «manipulador», de «reformista» o «marxista» por el hecho de no estar de acuerdo con ellos, en cuanto a estrategia sindical tiene más que ver con el estalinismo que con los ideales de A. Lorenzo, R. Farga Pellicer o de Ricardo Mella... Nos hallamos aquí, ante el clásico fenómeno autoritario, propio de los «doctores en anarquismo» imbuidos de seguridades teóricas que les lleva a actitudes sectarias, incapaces para una auténtica convivencia basada en el mutuo respeto, el pluralismo y la solidaridad. Creo a los que así actúan, equivocados, al escudarse detrás de la CNT, o de cualquiera otra rama del movimiento libertario. Tal comportamiento, encaja perfectamente dentro del más puro leninismo, donde como sabemos, todo discrepante, sino se le destruye físicamente (cosa frecuente) se le liquida moralmente a fuerza de anatemas por todos conocidos. Pero esto, tampoco tiene nada que ver con los enunciados éticos de Kropotkin, que supongo L.A. Edo habrá leído.

Pero, ¿vamos a negar por esto, el papel de los anarquistas dentro de la CNT? ¡Por supuesto que no! Es más, consideramos que la CNT, sin la savia anarquista, sería como brazos sin cabeza, un sindicato más, al estilo de los llamados «mayoritarios». Entendemos que tanto la CNT, como los grupos anarquistas aunque en forma distinta coinciden y a pesar de sus diferencias, han sido solidarios. Las luchas de los sindicatos han sido las luchas de los anarquistas, y a pesar de las discrepancias, gran parte de sus militantes han hecho de los dos una síntesis con el nombre de anarco-sindicalismo. Pero entendemos que una copia no es un original, y estamos dispuestos a discutir públicamente estas diferencias, subrayar ciertas características, no sólo por respeto ala verdad histórica, sino también por las consecuencias prácticas y su repercusión en la CNT actual.

El sindicalismo de la CNT, lejos de ser una organización cerrada, dogmática o sectaria, debe estar de acuerdo con nuestra Etica Libertaria; de nada nos serviría tildar a otras corrientes de sectarias, dogmáticas o totalitarias, si luego en nuestro seno, diésemos el espectáculo del más desenfrenado sectarismo. La CNT no debe, ni puede caracterizarse por un espíritu de negación permanente, manteniendo un radicalismo verbal sinónimo de dogmatismo, pero eso sí, invocando la pureza de los ángeles o como decía Gastón Leval, para «mantener la pureza de la esterilización».

En cuanto al problema de los convenios, todos conocemos su doble vertiente, pero lo que no cabe la menor duda, es que si CNT pasa, o llegase a pasar de ellos, los convenios no pasarían de la CNT. Por los convenios, nos afecta las horas de trabajo, la jubilación, el paro, los trabajos penosos y tóxicos, seguridad social, es decir: Todo lo que afecta a la vida cotidiana de los trabajadores. Lo que no está en absoluto en contradicción, con lo que «romper el marco de convenios colectivos», que como sabemos, se hará o no se hará, según la relación de fuerzas que entren en juego. Por de pronto, creo recordar que lo aprobado en el último Pleno de Regionales del año pasado, es claro y contundente a este respecto, cuando afirma que: «La CNT debe estar en la negociación de las contrataciones, ya que es uno de los factores principales de movilización y lucha de los trabajadores. CNT, como organización obrera, no puede mantenerse al margen de la realidad del mundo laboral».

FLORENTINO IGLESIAS

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