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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 20

Los fachas quemaron el ateneo libertario

Llegaron los fachas y se lo cargaron. Para que no hubiera dudas, que no las había, dejaron esa expresiva pintada en la pared. El Ateneo Libertario de Marchalenes, en Valencia, había costado dos años y muchísima voluntad por parte de un grupo de jóvenes que, por fin, tenían organizada una biblioteca, una sala de estar -donde siempre había alguien para charlar un rato-, y algo parecido a una guardería, en la medida de sus posibilidades. El «barrio» (que siempre es lo más difícil de calar), se fiaba de ellos, y muchos vecinos entraban cuando iban de paso.

Y una noche de verano, llegaron los fachas, tiraron gasolina en el suelo después de forzar la puerta, prendieron fuego y se largaron a dormir después de «haber realizado la acción purificadora diaria». El local ha quedado como puede verse en las fotografías. Todo el trabajo voluntario de un grupo de compañeros, reducido a un montón de escombros: ahí, en el montón, están las colecciones de revistas antiguas que habían ido rescatando, los libros de la biblioteca, las mesas y las estanterías que un viejo confederal hizo en sus ratos libres, las sillas que cada uno sacó de donde pudo... Los compañeros del Ateneo Libertario de Marchalenes -Avenida de Burjasot-, solamente han podido rescatar una vieja nevera, dos sillones ennegrecidos y una parte importante de la ilusión y las esperanzas que habían puesto.

Cada domingo, como siempre desde hace dos años, los compañeros del único Ateneo Libertario que funcionaba en Valencia, siguen poniendo al sol su puesto de revistas y libros, con cuya venta se sacan unas pelas para ir tirando. Ahora, para buscar un local nuevo y volver a empezar.

(Para ayudas y solidaridad: BLANQUERIAS, 4. VALENCIA)

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