bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Núm. 19

Entre todos la mataron... crisis en la CNT

-Hay derrotas que con victorias y victorias más vergonzosas que las derrotas.-
KARL LIEBKNECHT

Compañeros de «Bicicleta»

Os adjunto un artículo que nos fue encargado a primeros del mes pasado por la revista «Historia Libertaria» a propósito de la expulsión de todo el equipo de «Solidaridad Obrera» y de su director. Cuando me telefonearon desde Madrid dándome ese encargo respondí, por supuesto, que no era yo el más indicado para abordar ese tema, dada la última «flexibilización de plantilla» sufrida. Insistieron en que desde fuera de Catalunya y sin los datos directos sobre los antecedentes del follón de Barcelona, era imposible entender prácticamente nada y que preferían, dentro de una objetividad y tal que se da por supuesta, la opinión de los expulsados (la oficial ya la tienen).

Para curarme en salud, busqué la colaboración de otro de los redactores expulsados (ya que el director había decidido encerrarse en un mutismo total sobre el tema). Sin embargo, cuando ya lo teníamos prácticamente acabado, nos notificaron que debido a problemas de dinero «Historia Libertaria» iba a dejar de salir. Hemos releído el artículo y seguimos considerándolo actual: así pues, hemos decidido mandároslo a vosotros para que lo publiquéis. El tema no ha perdido actualidad. Por lo demás, el hecho de que el artículo vaya firmado indica que asumimos toda la responsabilidad de cuanto en él se dice, y que «Bicicleta» no toma posición sino que se limita, en tanto que revista libertaria, a hacerse eco de una de las posiciones (por eso no hemos retocado el párrafo donde se dice que nos dirigimos a prensa de filiación explícitamente libertaria).

Esperando noticias vuestras,

SANTIAGO SOLER

Ante la consigna generalizada de que «miente quien diga en la prensa que hay crisis en la CNT de Catalunya», es difícil para los demás compañeros de todo el Estado español enterarse de lo que ha sucedido en Barcelona, y más aún entender sus motivaciones. Parecía que el acceso a la prensa burguesa (declaraciones a los diarios de Barcelona, a «El País», a «El Viejo Topo», a «Cambio 16»...) quedaban exclusivamente reservadas a los líderes del «frente apache», es decir a los «expulsadores», y que si los expulsados informaban sobre lo sucedido en «El Viejo Topo», «El País», etc., estaban transgrediendo algún inexistente acuerdo y valiéndose no de la misma prensa utilizada por sus contrincantes sino de las palancas de la burguesía.

UNA DE BUENOS Y MALOS

Es por ello que algunos miembros de la cesada redacción de «Solidaridad Obrera» hemos tomado justamente este título para encabezar nuestro artículo-informe que, por otra parte, no va dirigido a la prensa reaccionario-reformista tipo «Cambio» sino a la prensa de filiación explícitamente libertaria. Todo no es tan simple, sin embargo, como pudieran hacernos creer algunas declaraciones que, en uno y otro bando, han procurado minimizar las cosa sbipolarizando un conflicto mucho mas complejo. En «El Viejo Topo», Sebastián Puigcerver critica acertadamente la posición del Sr. Luis Andrés Edo, tendente a convencer a gente que no sabe muy bien como van las cosas con la fácil tesis «Aquí están los buenos y ahí están los malos ...»; Pero en esta misma entrevista (V.T., núm. 32, pp. 9-13), el mismo Sebas cae sin advertirlo en simplificaciones parecidas: «Cada vez se perfilan más dos bloques, dos concepciones que son antagónicas».

Nosotros creemos más significativas afirmaciones como las que vienen en la «Soli» de la 2ª quincena de mayo (la del «nuevo equipo», la de los expulsadores; por otra parte ilegible), cuando en su «Editorial» (sic) de primera página afirman: «las trincheras desde las que se nos ataca son varias y de distinto color: el liderismo de representación sindical reformista(o sea los «grupos de afinidad anarcosindicalista» o «la paralela»), el periodismo sin dignidad (o sea nosotros), etc.»

Hay más que dos polos, bloques, concepciones, estrategias, afinidades. Hay comportamientos harto diversificados: hay quien ha sido agredido físicamente sin previo aviso, hay quien ha sido expulsado (primero del sindicato para luego poderlo eliminar de cargos en el Comité Nacional, saltándose evidentemente tanto la normativa como el respeto que se merece la base que le designó y que le apoya hasta nuev oaviso); y hay quienes hemos quedado de hecho marginados de nuestro trabajo al servicio de «Solidaridad Obrera» sin que se nos hayan comunicado explícitamente los motivos o razones alegadas por parte de la pandilla expulsadora que, para mayor comodidad, seguiremos denominando «frente apache». Las exclusiones y depuraciones «son varias y de distinto color...»

¡MUERA LA INTELIGENCIA! ¡VIVA LA ANARQUIA!

La labor de unos redactores de «Soli» no consiste tanto en entrar en las interioridades de «la casa», sino sólo, aparte de informar, en dar voz a las diversas tendencias y opiniones realmente existentes en el seno de la Confederación y en su entorno. En varios años de labor (especialmente en este último «De mayo a mayo») se ha procurado no eludir los debates y páginas de opinión, donde, por cierto, se han expresado repetidamente los actuales expulsadores (repásese una colección de «Soli» y se verá). Paradójicamente, nuestra labor en defensa de la libertad de expresión nos ha valido serios disgustos con quienes presumen de super-libertarios, como también sabrá el lector habitual de la «Soli». El mismo L.A. Edo afirmaba, en sus declaraciones al «Viejo Topo», que nuestro error había sido el hacer un buen periódico. Es decir, se reconocía implícitamente que la redacción de «Soli» no tenía nada que ver con fantasmas de una «CNT paralela» ni con participar en «grupos de afinidad». Nos echan, y ello nos halaga, simplemente porque hacíamos un buen periódico, fiel reflejo de la realidad de nuestro entorno, por aportar información veraz, por aquello de «la funesta manía de pensar» en una especie de nuevo «;Muera la inteligencia!»

El problema rebasa los personalismos. Si, es cierto que nos extraña y da mucho que pensar el ver como individuos tipo Luis Andrés, expulsados en 1962 e inhabilitados en 1977, finjan un protagonismo al que ya no tienen ningún acceso; nos seguirá intrigando como se lo organiza para vivir sin trabajar, quien corre con sus cuantiosos gastos de «liberado político» en una organización en la que dicen que no se tolera la existencia de «liberados» (y. repetimos, Edo sólo es una muestra de ese tipo de gente a la que aludimos); y nos preocupará mucho más el día en que se saque a la luz pública la respuesta a tal «misterio», ya que sería indicio de que empieza una nueva redada acaso para gente que han sido compañeros nuestros y que no advertían hasta qué punto eran manipulados por estos «ayatollahs». Pensamos, como dicen en su «Soli» lo de «Si alguien trabaja por él, alguien decide por él» (que no sería la primera vez); por algo se habla allí de que «Hay que saber lo que es estar derrotados durante muchos años de desolación para apreciar la victoria de las fuerzas del Bien contra el Mal» ...

INSOLIDARIDAD OBRERA

Pero olvidemos la desolada derrota de los Luis Andrés y similares, y veamos cuáles son los pretextos que se esgrimían contra la redacción de «Soli»: éramos sospechosos de dar la palabra a «Askatasuna» (revista libertaria de Euskadi), pero ellos en su «Soli», núm. 45, pág. 15, publican un anuncio de dicha revista; se nos tachaba de marxistas, neobordiguistas, etc. («cosa que no es un insulto, ni mucho menos», como ya aclaró Puigcerver), pero ellos ahora anuncian también el intento de buscar hacer desde la «Soli», «una síntesis entre Marx y Bakunin» (claro que para ellos Marx es «un apestado»): asimismo, su explicación «Quien ha elaborado esta Soli» en destacado recuadro en página 3 (las páginas primeras se leen más, sobre todo si son impares), es suficiente para que los suscriptoras se den de baja en masa...

Porque si «Solidaridad Obrera» es el nombre aún no registrado de la cabecera que fue propiedad de CNT (órgano de la CNT de Catalunya, portavoz de la Confederación Nacional del Trabajo, III época, fundada en 1907), la realidad hoy, es que está empezando una IV época, que merece titularse «Insolidaridad Obrera» donde se expresa la negativa ala profesionalidad, a la autonomía y a tener presencia en la calle (esas tres cosas que nadie, por «reformista» que fuera, jamás pensó negarnos), así como la voluntad de consolidar una publicación partidista - triunfalista - monolítica - sectaria. Una más...

ENTERRAD A LOS MUERTOS PARA QUE NO MARCHEN PENOSAMENTE HACIA LA TUMBA

Queda, por último, más allá de la actual crisis, una serie de consideraciones de fondo a hacer. El hecho de que la CNT, hoy, sea incapaz de tirar adelante un periódico -decimos un periódico, no un boletín de autopropaganda de nulo eco-, cosa que en cambio fue capaz de hacer en otros tiempos, a pesar de las tensiones y dificultades de entonces, es, junto con esta incapacidad actual para implantarse en fábricas y barrios, en el seno del proletariado, una muestra más de que la CNT de 1910-36 (y ya no digamos la FAI) era una cosa, y la CNT de 1976-79 otra muy distinta. Al margen de que aquella CNT del pasado esté rodeada de una muy discutible aureola mítica, es evidente que el corte de estos 40 años ha sido brutal e irreparable.

Se hace necesario, pues, abordar y esclarecer hasta el final todas aquellas dudas y cuestiones postergadas constantemente desde hace tres años en beneficio de una reconstrucción que ahora se ha demostrado, por fin, imposible: cuáles son las tareas del momento, la problemática concreta del proletariado, el movimiento real de negación y destrucción del capital. La revolución no es una cuestión de formas, sino de contenidos: es pues inútil reconstruir organismos muertos, perder el tiempo en torno a siglas o ideologías, soñar con una organización que represente, en todo momento y lugar, todos los intereses del proletariado. La organización es la organización de tareas, y estas tareas se definen en relación a la evolución y estrategias del Capital y el movimiento que niega y disuelve el Capital. ¿Cuáles son, hoy los criterios para una intervención comunista, aquí y ahora, en estos momentos donde la pertinaz ausencia de revolución corre pareja con una gravísima crisis del sistema capitalista? ¿Qué quiere decir intervención comunista? Quizá esto: «La clase obrera no tiene que realizar ideales, sino liberar los elementos de la nueva sociedad, de los cuales está repleta la vieja y decadente sociedad burguesa» (Marx, La guerra civil en Francia).

Esos elementos que están en la vida cotidiana y luchas del proletariado (juntamente con las peores alienaciones, todo hay que decirlo), no en los libros de los clásicos anarquistas o marxistas (de los que no negamos su interés y valor), ni en el nebuloso reino de la Ideología. Por ello, es de increíble actualidad, para quien ha conocido la CNT de estos tres últimos años, aquel juicio de Franz Mehring: «Pero más que el desbarajuste irremediable de sus doctrinas teóricas, lo que contribuía a hacer degenerar al anarquismo en una secta fosilizada era su actitud negativa frente a todos los problemas prácticos que afectaban directamente a los intereses del proletariado moderno».

¡Qué terrible epitafio para la CNT de 1976-79! Y qué ajustada descripción...

JUANJO FERNANDEZ SANTI SOLER

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