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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
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Núm. 16 |
Radio Onda Lliure contra el monopolio de las ondas |
| J. CLEMENT / A. NAVARRO La Radio no ha sido cerrada por lo que se decía, sino simplemente porque se hablaba», comentaban los miembros del Colectivo Onda Lliure, al día siguiente de la clausura de la emisora. Había comenzado a emitir el 4 de Abril (entre las 21 y las 24 horas), y el 19 del mismo mes fue clausurada por el Ministerio de Cultura: «Cierre por falta de documentación y autorización previa». La clausura de Onda Lliure se llevó a cabo sin mediar Orden Judicial (Constitución, Artículo 20, apartado D), y con el precinto de los aparatos lo que también es ilegal (el Decreto de 27 de Octubre 1978 habla de corte en el suministro eléctrico). Al parecer, estas «anomalías» provocaron enfrentamientos entre los representantes del poder, de forma que la Delegación de Cultura se manifestó en contra del procedimiento empleado y fue la Subdirección General de RTVE quien intervino directamente en el asunto. «Ellos hicieron la ley, ellos hicieron la trampa». El cierre estaba previsto, y ni siquiera se han molestado en cumplir los requisitos que marcan sus propias leyes. Los medios de comunicación, todavía bajo «su» tutela, han callado la noticia, dedicándose, como debe ser, a ser meros portadores de la ideología del poder, y a fomentar la necesidad del consumo: compre..., vote..., trabaje... Los medios de comunicación son medios de distribución de electrodomésticos, necesidades absurdas y cultura de dos reales. Con el caso de «Onda Lliure», en Barcelona, el sistema ha vuelto a poner de manifiesto, descaradamente, que hay opciones que nunca estará dispuesto a compartir. Ha negado el derecho a algo tan necesario hoy como es comunicarse, alegando que no existía un permiso para la comunicación (Constitución: «Se re-conocen y protegen los derechos a comunicar o difundir información veraz por cualquier medio de difusión». Artículo 20-1). La vieja censura, la nueva censura .. la potencialidad revolucionaria de la comunicación no deja lugar a dudas. El control de esa potencialidad es evidente y descarado en todo el mundo. Los aparatos que pueden contribuir a desarrollarla (radio, TV, vídeo, cassette, teléfono..., etc.), se explotan únicamente en base a la rentabilidad económica. Los estados modernos han desarrollado las técnicas electrónicas hasta límites insospechados,pero, paralelamente, han ido sistematizando el control sobre ellas. Hace tan sólo cuatro años se empezaron a montar las primeras Radios Libres, en Italia. En 1978, los actuales miembros del Colectivo Onda Liure, hicieron las primeras pruebas en España. Al mismo tiempo, comienza el proceso de represión contra estas pequeñas parcelas de libertad conquistadas a fuerza de procesos (Radio Alice), y diversos encarcelamientos. Hoy, los estados democráticos y modernos, se preparan para reprimir este j-ven movimiento que amenaza al monopolio de la comunicación, y especialmente al de las ondas.
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