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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
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Núm. 16 |
Mis impresiones sobre el Congreso de la A.I.T. |
| JESÚS GARCÍA (Secretario de Relaciones Institucionales de la CNT) Con los acuerdos que la Organización adoptaba unánimemente en el Pleno Nacional de Regionales celebrado en Madrid los días 7 y 8 de Abril, quedaban finiquitados una serie de hechos y motivos que habían sido el cordón umbilical de esta Organización durante mucho tiempo. Tales acuerdos reconocían orgánica y oficialmente para el futuro, la mayoría de edad de la organización anarcosindicalista española, la Confederación Nacional de Trabajo. Reconocían, a su vez, que el proceso de reorganización orgánica en sus relaciones exteriores había concluido. Que era en sí mismo suficiente como para autorepresentarse en cualquier lugar donde le fuera menester. Que por lo tanto. era hora de dar cumplimiento al acuerdo de nuestra Internacional, la Asociación Internacional de Trabajadores, que prevee la integración de todos los derechos orgánicos, bienes materiales y de archivo al país de origen de la sección que se reorganiza después de un período de clandestinidad, debiendo los militantes residen-tes en el país en que hubiesen sido exiliados, reforzar la sección que allí exista. Ello, y el acuerdo de representación exclusiva por parte de la delegación nombrada en el mismo Pleno, hacía que por primera vez, después de la revolución de 1936-39, la sección española se representara a sí misma. La delegación de la CNT de España y el Secretariado Permanente del Comité Nacional, hubieron de mantener una reunión con la delegación de la hasta entonces CNT de España en el Exilio, una vez llegados al local donde se celebraría el Congreso. Esta reunión servía de muy poco porque si bien los delegados del exilio tenían un margen de actuación como tales, los delegados de la organización española tenían un mandato suficientemente explícito como para no poder adaptar, negociar o tergiversar nada, ante cualquier circunstancia. Durante la reunión, que hizo aplazar una mañana el inicio del Congreso de la Internacional, los compañeros del exilio argumentaron mil y una razón con coherencia, pero tal vez –no lo afirmo– con un cierto desconocimiento de la situación histórica y organizativa actual. Después de unas horas de conversación, comprendieron la situación y procedieron a retirarse como «delegación» del Congreso. Era lo único posible. Nosotros tampoco podíamos hacer otra cosa que la que hicimos: defender los acuerdos hasta el último ápice. Una retirada a tiempo vale más que cien victorias Antes de empezar el Congreso, un miembro de la delegación alemana de la FAU, me interpeló con cierta animadversión y con mayor desconocimiento del problema o del asunto. Creía que posiblemente podía yo haber sido la pieza clave de la decisión tomada por la Organización. Presuponía que mi participación en el acuerdo pudiera haber sido definitiva. No se entiende su mala predisposición. O quizás se entienda de otra forma, con una mala información dada conscientemente por alguien en París de antemano, para que cumpliera esa función. Pero mi participación en tal acuerdo ha sido nula, ya que no he asistido ni a la discusión ni a la toma de posición en tal punto, aunque suponía que el resultado iba a ser éste ya que cinco Regionales lo habían manifestado en el Pleno anterior al que se adoptó tal acuerdo por unanimidad. Una vez comenzado el Congreso, las secciones más históricas de la Internacional, mostraron una actitud de duda –quizás no sea esta la palabra más exacta– con relación a nuestra sección, situación que se fue superando en el transcurso del Congreso. Organizaciones asistentes La sección noruega (NSF), dio prueba de un gran realismo en sus 4 planteamientos con relación a las cuestiones orgánicas y a las de táctica yestrategia revolucionaria. No puedo decir lo mismo en cuanto al capítulo de relaciones de la Internacional. Su acuerdo sobre la SAC, IWW y la ASO, parecía demasiado definitorio e intransigente y desconozco los motivos. La sección italiana (USI) demostró gran madurez teórica, si bien, por encontrarse en un proceso de reorganización menos avanzado que el nuestro, tienen que resolver algunos, y no pequeños. problemas orgánicos organizativos. La sección francesa (CNT), que se encuentra «en Francia», tiene la situación preocupada del anarcosindicalismo en el país vecino. Hay que decir que fueron muy cautos en sus acuerdos y aportaciones. La sección inglesa, demostró una buena predisposición. Su realidad es más propagandística que de otro tipo. La sección alemana, dejaba ver la mentalidad de pequeño grupo que sufre la represión permanente en una sociedad donde el Estado ha alcanzado cotas tan altas en lo que a reprimir se refiere. La sección búlgara en el exilio, eso: la CNT búlgara en el exilio. Ancianos compañeros que trabajan y se esfuerzan contando con las posibilidades que tienen. La FORVE, con un lenguaje retórico y arcaico, mostraba la realidad que en aquel país existe; sin saberlo de ante-mano, creo que no son muchos los militantes venezolanos organizados en esta sección. El grupo AIT de Estocolmo ..., contando según ellos con 12 miembros (algunos exmiembros de este grupo, anarquistas de Suecia, dicen menos), a veces participaba, otras se abstenía, en fin, iba capeando y saliendo del trago. No sé si le venía grande por su realidad orgánica, y si no le venía grande, quizás debería venirles, sobre todo contando en Suecia con la SAC, Organización fundadora de la AIT. El resto de participantes en el Congreso sin pena ni gloria. La FORA había enviado los acuerdos por correo. Los americanos, australianos y otros habían enviado algún escrito más. Y esto es todo cuanto se refiere a continente, junto a las organizaciones simpatizantes observadores que eran bastantes. En cuanto al contenido, las Actas reflejarán los acuerdos del apretado Congreso. Hubo muchos puntos y muy interesantes en su mayoría, aunque, como es lógico y natural, se superará. Las secciones conocerán los dictámenes una vez publicados por el Secretariado de la Internacional. Un hecho relevante es que el Secretariado de la AIT recaerá y residirá en una Federación Local de la Sección española «por primera vez». En fin, ¡a trabajar, que son cien años! Barcelona, 12 mayo de 1979. |