bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 15

Multinacionales manda: La mentira de los derechos humanos (II)

06.jpg (8401 bytes)Durante el franquismo, mientras los mismos policías que hoy hacen asociaciones «democráticas», torturaban gente a mansalva, más de uno pensó en que quizá su caso podía ser atendido fuera del agujero ibérico en nombre de los Derechos Humanos. Que los países democráticos se morían de ganas de hacer imperar el respeto liberal a la persona. alguno llegó a recurrir a la ONU (lo que en muchos casos no hizo sino agravar la condena y las hostias).

Con un poco más de perspectiva, y situados ya confortablemente en el mundo civilizado, podemos dar un repaso somero a la realidad de los Derechos Humanos, y a las instituciones internacionales encargadas de velar por ellos en nombre de los respectivos Estados.

Alguien levantó las campanas al vuelo cuando Carter anunció que, si lo hacían presidente, los Derechos Humanos reinarían en el mundo. Fue la nota más destacada en la campaña electoral del cacahuero sonriente: retomaba en plan valiente el tema de los Derechos Humanos, tan desgastados y prostituidos desde que fueron ratificados en la Convención de Ginebra en 1949. Caliente aún el terror nazi, era fácil entonces ignorar las violaciones que llevaban a cabo las propias potencias firmantes, los campos de trabajo en el interior de los Estados, la trata de mujeres, el trabajo forzado de los niños en las colonias oprimidas, latinoamérica ...

Pero llegó Jimmy y las dictaduras se pusieron a temblar. Los dictadores sabían que sin el apoyo de los USA, ya podían mandar el resto de la pasta a Suiza, y prepararse uniformes nuevos y condecoraciones para el exilio glorioso. ¡Qué desagradecidos los malditos yanquis!

Pero tras el «rostro humano» que trata de adquirir el imperialismo, está la realidad de que las dictaduras están en un callejón sin salida, y de eso son conscientes los que designan a Carter para que sea elegido, y elaboran su programa y hasta su eterno rictus sonriente. Políticamente, las dictaduras, ya lejos de ahogar los impulsos revolucionarios, los estimulan, y cada vez representan un peligro más serio para encontrar salidas «centristas» que instauren democracias formales y controladas. Por el contrario, fuerzan movimientos de liberación, que no parecen tener intención de pararse ahí. Económicamente, no son rentables ni estables, generan procesos inflacionistas imparables y al final empiezan a resultar demasiado caras de mantener.

Y así empieza todo el rollo de los Derechos Humanos, que, a pesar de estar en la boca de un presidente de los USA, llega a despertar alguna esperanza pronto desmentida por la realidad. Sólo rascando un poco se ve muy claro que la causa de los «Derechos del Hombre» acaba cuando los contratos y la acción de las multinacionales peligran por la aparición de alternativas revolucionarias. Por el contrario, cuando estas alternativas están ya bien neutralizadas y masacradas, reaparece el discurso «humanitario». En Chile, Argentina o Brasil, los USA, han esperado a que las posibilidades revolucionarias fuesen aplastadas para «reclamar» respeto a los Derechos Humanos. ¿Que hay amenaza de insurrección? Pues, a apoyar a Videla, Geisel o Pinochet, y a pasearse con ellos ante los fotógrafos por los jardines de la Casa Blanca. Así se ha estado haciendo con el Sha, hasta el último momento. ¿Estaba mal informado Carter sobre el aplastamiento de los Derechos Humanos en Irán? Lo que ocurría era que las cosas no estaban tan claras como para andarse con rollos humanitarios, que sólo se pueden usar si no peligran los intereses USA en el país en cuestión.

Acordarse cuando no hay peligro

07.jpg (9842 bytes)Luego. cuando la insurrección ha sido machacada suficientemente, cuando ya es necesaria toda una nueva generación militante para empezar a toserle al imperialismo -caso Chile-, entonces ya se puede amonestar al dictador, «amenazarle», etc., y hasta hablar de Derechos Humanos, sabiendo que realmente el pueblo ya no puede recuperarlos.

En la mayoría de los casos, los «castigos» y restricciones suelen ser simples operaciones de fachada, que se compensan por otros medios. Chomsky cita numerosos casos probados en los cuales lo que los USA quitan en plan moral por un lado, lo dan con creces por otro mediante su intervención e influencia en las instituciones financieras internacionales. Por ejemplo en Argentina, donde los Estados Unidos restringieron la ayuda militar por los escándalos y denuncias en cuanto a las violaciones de los Derechos Humanos, de 32 a 15 millones de dólares. Al mismo tiempo la Junta Militar recibió un préstamo del Banco Mundial de 105 millones de dólares, un préstamo del Banco de Desarrollo inter-Americano de 32 millones de dólares y una reserva crediticia del Fondo Monetario Internacional de 100 millones de dólares (N. Chomsky: USA, mito, realidad, acracia. Ed. Ariel (pp. 31, 45).

Otro caso que ha sido bastante sonado. Un informe del Departamento de Estado, aireado imprudentemente por enanos infiltrados en la prensa, descubre que, Israel, máximo aliado USA, practica sistemáticamente la tortura en ¡os territorios que ocupa en la franja de Gaza, a los árabes. El informe lo hace oficialmente el Departamento de Estado a nivel internacional, para, en el caso de que haya un país que no respete los Derechos Humanos, vetarle el envío de armamento. Y ahora, ¿qué hacemos? (¿Os imagináis que a Israel le cortaran el suministro de
armamento USA?) Se encontró la fórmula: «Israel es un país donde se respetan los Derechos Humanos, las violaciones se han dado en los «territorios ocupados». Carpetazo y adelante.

Tampoco se acuerda de los Derechos Humanos Carter al apoyar a uno de los más escandalosos violadores, lan Smith, jefe del sistema racista imperante en Rodhesia, cabeza de un gobierno declarado ilegal por la ONU, y que acaba de pasar por USA con todos los visados y facilidades. ¿Cómo no se hace caso al Consejo de Seguridad de la ONU que, en 1968 adoptó una resolución en la que se pedía a todos los Estados miembros que impidiesen la entrada a dirigentes rodhesianos?

Pero, ¿es que aún alguien puede creer en que las Naciones Unidas pintan algo en el tema? 0 más aún, ¿puede alguien pensar que los altos Organismos internacionales están al margen de los negocios de las multinacionales? Hace ya bastante tiempo que todas las estructuras dependientes de la ONU, y susceptibles de exprimir o utilizar, están minadas por los comerciantes internacionales.

08.jpg (9767 bytes)Algunos «affaires» ignorados

Así, por ejemplo, la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación). En su seno, las más grandes sociedades multinacionales constituyeron hace más de 10 años el PCI (Programa de Cooperación Industrial). Además de meterse de una forma irregular en una organización teóricamente alejada de todo lo que significase negocio y especulación, las multinacionales obtenían informes preciosos sobre los sitios más interesantes para invertir, de forma que la FAO, era en realidad un «agente» de las multinacionales en el Tercer Mundo. Con la llegada en 1978 del nuevo Director General, Sacuma, se hace caso a las protestas cada vez más ruidosas contra la acción del PCI, y se rompen sus lazos con la FAO. No pasa nada. Se acude a la cabeza y en paz. Así, las multinacionales untan bien al mismísimo Waldheim. El Secretario General les promete meterlos en la ONU, más a fondo de lo que lo estaban con la FAO: les integra en el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), que, no sólo incluye Agricultura (como la FAO), sino que interviene en todos los programas de asistencia y en todos los sectores de la economía. De hecho, es la oficina de la ONU en todos los países subdesarrollados, sus actividades están estrechamente ligadas al Banco Mundial, y sus miembros tienen estatuto diplomático. No se puede pedir más: vía libre a todos los negocios imaginables en aras del «desarrollo».

Discretamente Waldheim mete la inclusión del bloque de multinacionales PCI en el orden del día de la sesión anual de dirección del PNUD, en el capítulo «asuntos varios». Haciendo uso de sus prerrogativas como Secretario General, decide responsalizarse de una nueva actividad llamada «Programa de Cooperación Industrial de las Naciones Unidas» (PCINU), donde sus padrinos multinacionales casan perfectamente. No se podía esperar nada mejor: cobertura al más alto nivel, para exprimir a los países subdesarrollados, y no en nombre de la multinacional tal o cual, sino de la propia ONU.

Pero a última hora la operación se desbarata, ante las protestas de Suecia y otros Estados, que se niegan a tragar tanto y tiran de la manta (quizá sin saber que la mierda llegaba tan alto). Acosado, el Administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, acaba declarándose en retirada y confesando que el tema de la inclusión de las multinacionales, con la tapadera del PCINU, es decisión personal de Waldheim.

09.jpg (9554 bytes)No perdáis la esperanza

Ya se encontrará una nueva fórmula. Pero de momento el tío sigue en su puesto, como máximo «vigilante» de los Derechos Humanos a nivel mundial.

Como decíamos, ha sido Suecia, la que ha descubierto el «affaire». Un país neutralista, con cuarenta años de gobierno socialdemócrata, artífice de un «modelo» de sociedad. Alguien queda aún para hacer respetar los Derechos Humanos. Del sindicato L.O. (la UGT sueca), base de todo el sistema socialdemócrata, han salido fuertes campañas para impedir a las empresas suecas invertir en los países racistas, pidiendo el bloqueo económico para Sudáfrica. Valientes campañas, pancartas, procesiones, luchas por doquier ...

El problema viene, cuando el pequeño semanario anarcosindicalista ARBETAREN, descubre el pastel: los sindicatos socialistas L.0. tienen invertidos más de cuarenta millones de coronas en sociedades multinacionales con intereses en Sudáfrica (Alfa-Laval, OSEA, Atlas Copco, SAAB, SKF ... ), es decir, que los mismos que piden dinero para liberar a los negritos ... están haciendo de negreros.

Y ya es bastante por hoy, señoras y señores. Son sólo algunos botones de muestra para saber cómo los Derechos Humanos imperan en las relaciones internacionales de la mano de las multinacionales, el presidente Carter, la ONU, la Internacional Socialista, etc. Todos juntos en unión, sirven para convencernos de que la historia progresa . . .

¡Y luego dirán que somos nihilistas!

Inicial - Índice