La
izquierda oficial (y muchos libertarios), los despachan con dos o tres expresiones
tópicas «violencia minoritaria y contraproducente», «provocadores»..., pero lo cierto
es que un nuevo movimiento, sin encuadramiento ni ideología claras, emerge con fuerza y
lucidez innegables.
Su lucha se dirige un poco a todas partes, contra todo lo que oprime. Contra la
represión, pero también contra el trabajo. Contra el capital, pero también contra la
miseria cotidiana de la que tanto sabe la izquierda. Y no es improbable que la mancha se
extienda, mientras va consolidándose el «nuevo orden» occidental a la medida de los
últimos ajustes del poder multinacional.
En FRANCIA, aparecen de dos años a esta parte, mientras un difuso movimiento por la
autonomía obrera deshoja la margarita de si participar en las luchas sindicales o hacer
otra cosa aparte. Son poca gente pero son. Van consolidando poco a poco su espontaneidad y
concitando a la vez miedos y simpatías. Aparecen la última vez en las luchas masivas de
los metalúrgicos, desbordando los cortejos oficiales..., con su discurso contradictorio,
con objetivos y slogans economicistas (contra el paro, contra la vida cara, etc.), pero
con medios poco asimilables por el sistema, entre los que no es el menos usual la
«apropiación salvaje de la marcancía». Confluyen con un amplio movimiento marginal,
que se ha ido desarrollando y elaborando teóricamente en Francia, antes que en ninguna
parte ...
Recogemos, junto a algún brochazo informativo, declaraciones de autónomos de diversas
procedencias, publicadas en las últimas semanas en Liberation, Front Libertaire, La Geule
Ouverte, etc., así como en el magnífico trabajo monográfico de Alternativas.
En ESPAÑA la cosa ha tomado otro cariz, aunque el manifiesto que recogemos resumido (el
único que se ha dado a conocer como de «Grupos Autónomos») tenga un cierto aroma
francés, y hasta alguna palabra mal traducida.
Si en Francia la cosa viene de la descomposición del «gauchismo» postmayo 68, aquí es
fruto de la merdosa transición post-franquista y de las contradicciones del movimiento
libertario. Gente que ha militado en las últimas luchas asamblearias de la dictadura, y
que hoy se niega a ser codificada entre pactos y carnets, pero la continuación de unas
formas que la democracia llama «salvajes».
Ante la inexistencia de un auténtico Movimiento Libertario global (y que no salgan con
aquello del triángulo FAI, CNT, JJLL, que el tal polígono ya tenía más lados hace diez
lustros), los objetivos de los autónomos se van alejando de las estructuras
«oficiales», para caer en cierto grupismo que la policía infiltra y desarticula una y
otra vez. Pero la lucha sigue, y dirige su ofensiva como es lógico, contra la represión,
ocupando frentes abandonados de forma tan precipitada como prematura ...
En ITALIA, es donde con más posibilidades e implantación ha madurado un movimiento
autónomo masivo, surgido al calor de las luchas más importantes de los últimos años,
frente a la corrupción de reformistas y neoreformistas. Semanas después de llevarse a
cabo la entrevista que reproducimos, van confirmándose una a una las previsiones que nos
hacía Fausto Bolzani, y hasta es posible que él mismo haya sido ya víctima de la
represión, aunque los corresponsales sólo han dado como propios los nombres más
conocidos. Primero fue la acción policial contra las radios libres, eficaz arma de la
autonomía y los movimientos marginales (el pretexto fue una emisión sobre la situación
en las cárceles). Ahora, con la persecución declarada al Movimiento Autónomo, se
esgrime como coartada ridícula, en un movimiento antiautoritario y abierto, su
vinculación a los grupos armados marxistas-leninistas «Brigadas Rojas».
Uno a uno van cayendo los autónomos en las manos de los jueces comunistas especialmente
destinados para el caso (como lo fue el que condenó sin pruebas a nuestro amigo Fausto).
Son los mejores para ejecutar impunemente el trabajo más sucio, en la preparación de
unas próximas elecciones en orden sepulcral. Empezaba a ser alarmante la presencia del
Movimiento Autónomo en tantas fábricas importantes, en tantas ciudades ...
Pero nada induce a pensar que el Movimiento no seguirá adelante. En alguno de sus
objetivos constituye un reto a la imaginación del movimiento libertario, que otrora fue
abanderado de muchos de sus fines y de alguno de sus medios. Es presumible que siga porque
tiene un buen caldo de cultivo en los más de 7 millones de parados en Europa (de los que
la mitad tienen menos de 25 años) sin ninguna espectativa ni porvenir, ni siquiera dentro
del marco burgués del trabajo asalariado. Cuando los sistemas se van cerrando, cuando se
van destruyendo las posibilidades físicas de que alguna vez pueda vivirse de forma
natural en el planeta, cuando la represión va profundizando en brutalidad y
sofisticación ...
¿Alguna esperanza?
¿Alguna alternativa ?
Como decía el viejo Ferré: «Il n' y a plus rien».
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