DE
LAS elaboraciones de base contra el urbanismo especulativo, destacan los estudios de
contrainformación realizados en Valencia por la ACES («Nuestro Barrio es intolerable»,
«Urbanismo y barrios. Nazaret», etc.). Este último, con motivo de la Semana del Barrio,
77, concluía: «Una serie de necesidades quedan por satisfacer porque los equipamientos
que las cubrirían no son rentables (para el mecanismo de producción capitalista) y, por
otra parte el sistema productivo pone en el mercado una serie de bienes y servicios que no
responden a una necesidad social (sino que son mercancías que dan mayores beneficios
capitalistas). El despilfarro y la mala utilización de los recursos que implica este
mecanismo es el principal responsable del déficit de equipamientos colectivos de que
adolecen la mayoría de nuestros barrios».
ESE DEFICIT que acaba de saldar una joven vida humana en el madrileño suburbio de Parla
por pedir agua a las inmobiliarias y ayuntamientos que sólo se preocupan de vender pisos
y cobrar impuestos, es incalculable, y sólo cada barrio podría hacerlo: de los muertos
de Erandio en 1969 por el horrendo crimen terrorista de reivindicar aire limpio, a las
ratas, barro, escombros y otras «zonas verdes» de tanto barrio valenciá, al cambio de
calificación municipal que en Madrid permitió demoler el Buen Suceso para edificar
torres o en Vizcaya que la Diputación cambiara el carácter «rural» de los terrenos de
Lemoniz en 1977 para que se construyera la central nuclear... tantas añagazas
(parlamentos, partidos, elecciones, ayuntamientos) se pudren, mientras la lucha por las
cosas evidentes crece: Agua, Aire, Amor, Libertad de Vivir ...
TENEMOS que dejar en el estante varias cartas de acción directa, de los vecinos de
Orcasitas apaleados por la respuesta estatal a su antigua ya reivindicación de viviendas
y urbanismo autogestionario, a la carta sobre las ocupaciones del barrio de Rondilla
vallisoletano por puestos escolares, contra el negocio de la enseñanza privada, por
soluciones «desde abajo», apoyadas por la solidaridad obrera en las fábricas ... Si
tuviésemos que reproducir alguna reivindicación concreta como manifestación de lo
general-estatal, tendríamos que echar mano singularmente de aquel extraordinario
artículo que el amigo Agustín García Calvo dedicó al horrendo proyecto de remodelar el
valle segoviano del Clamores (con zoo, footing y edificios de «cultura multitudinaria»)
en reflejo pedante al nombramiento de Segovia como «ciudad-piloto» por el Consejo de
Europa: de aquella «Tribuna Libre: Segovia, que te estructuran» (aparecida en «El
País» 11, enero del 79) reproducimos: «cada vez que un plan de bloques demuele un
barrio de case, cada vez que un plan de centro regional de enseñanza suprime veinte
escuelas de pueblecitos medios despoblados, (el amor manda) hacer como si fuera la primera
vez en el mundo, rehacerse el corazón de un niño a quien la necesidad le mate por
primera vez las crías de la gata...»
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