¡Madre,
se nos llevan las fiestas!
Madre, ¿adónde las llevarán?
En la calle los hombres dicen
que quedamos sin ellas ya,
que el hueco que dejan libre
se les vuelve trabajar,
que en el calendario que padre
en el jol se empeñó en colgar
-el de la señora tan blanca
entre tímida y descará-
los rojos ya son azules
como todos los demás,
que una sola es la semana
de todas ya tan igual
¿Quién hurta las fiestas, madre?
¿adónde las llevará?
¿Qué harán ellas sin nosotros?
¿quién las va ahora a celebrar?
Esa cosa o gente que puede
sin ellas dejarnos sin más,
el día que se le tercie
¿qué no se habrá de llevar?
Pá siempre se fue la Ascensión
(¿pá siempre, será verdad?)
y aquel dieciocho de julio
que aunque no era de guardar
podía ser lo que fuese
pero era festividad.
Cae ahora San José
-un hombre tan virginal-
mas la Pepa anda diciendo
que a ella no se la dan,
que en su hoja hay un diecinueve
y dizque lo va encarnar,
otros hagan lo que quieran
pero lo de ella es gozar.
¿Qué hacen los hombres, madre?
¿pá qué tanto trabajar?
de tanto como se afanan
van olvidando el holgar
y ya hasta cuando hacen huelga
se les ve trajinar más.
Les quitan las fiestas, callan,
y vuelven a madrugar,
dejan el hueco en la cama
y otro día que se va.
¡Madre, se llevan las fiestas!
¿A dónde las llevarán?
(Por la recopilación y transcripción: Moria)
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