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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 13

Hostelería madrileña: Marchando ! Una de pacto

Una huelga más. Pero tal vez la que en los últimos meses ha mostrado más claramente el juego electorero - manipulador reformista - pachista de las centrales nucleares CCOO - UGT. Se trataba -se trata de un sector con poco nivel de combatividad y autoorganización, pero con muchísimos problemas laborales.

Empezaron los CoCos y UGT, no aceptando a nadie más que ellos para negociar el convenio (cuando en hostelería hay más de un 60% sin afiliar). A base de ésto lanzan el globo de la huelga para el 31 de Diciembre. Cuando va a llegar el momento, la patronal les invita a tomar unas copas y la cosa queda aplazada. Una vez pasadas las fiestas y bien llenas las alforjas, convocan nuevamente la huelga para los días 16 - 17 y 18, quizá por entender que con la festividad de San Antón, patrón de los animales, iban aencontrar a la patronal contenta y con ganas de marcha.

El sindicato gastronómico de la CNT, lanza y reparte al sector un comunicado en el que, si bien apoya la huelga -no va a hacer el esquirol a estas alturas-, se sitúa críticamente y denuncia el manejo político de la «negociadora» CCOO - UGT, proponiendo que el movimiento de lucha sea llevado a través de asambleas y sin consentir un sólo despido.

A la altura del día 16, el paro, prácticamente total, sorprende y asusta a los propios convocantes. Se trataba de un sector con escaso nivel de lucha. A las 3,30 hay una asamblea en la AISS, convocada por UGT y CoCos que ocupan la mesa y el micrófono como es su costumbre. El que quiera hablar que lo pase por escrito y ellos lo leerán si les parece bien. Dan una información triunfalista de la huelga, ocultando que, si el paro ha sido total, ha sido por la actuación de los piquetes, en cuyo trabajo se han volcado los trabajadores de forma autónoma, cerrando establecimientos y partiéndose la cara con los fachas y grises. . ., la paciencia de los asistentes a la asamblea empieza a agotarse..., la gente quiere hablar, algunos empiezan a hacerlo sin micrófono. Otros cansados de tanta mentira y manipulación empiezan a increpar a los de la mesa «¡Ya está bien!» Se pide más claridad sobre la huelga, y sobre sus objetivos (las centrales han convocado, cuando todo lo que pedían ya les había sido concedido por la patronal). Se corta por lo sano: «el que quiera informarse que pase por los locales de CCOO o UGT, y aquí se acaba la asamblea».

CNT empieza a repartir un comunicado, que antes se le ha prohibido leer, en el que llaman a los trabajadores a realizar asambleas informativas y decisorias, como oposición a la huelga «prefabricada» y el manejo político.

El 17 hay una nueva asamblea en la AISS. La sala se va llenando, y el nerviosismo de los dirigentes de UGT y CCOO es evidente. La gente está mosqueada. Los cenetistas reciben la amenaza de que si abren la boca van a la calle. La asamblea prevista como simple comecocos se les va a ir de las manos, y no se les ocurre más que decir: «El que quiera información que se pase por los locales de Comisiones». La gente empieza a gritar que de allí no se mueve, y los burócratas se quedan unos minutos, yendo de un lado para otro, y sin saber qué hacer ni decir. Al fin, pasadas las 11,30 dan con la fórmula. Que suba alguien que se enrolle bien en plan demagógico, y, de paso, pida el voto para la «izquierda».

Lo que no sabía la gente es que, dos pisos más arriba, la comisión negociadora estaba con la patronal en charla amigable y con todo atado y bien atado. Cuando la asamblea se corta al fin («la patronal nos espera») sin que nadie tenga oportunidad de llegar a hablar, se presenta a los delegados el convenio firmado para que lo acepten. Algunos se niegan, denunciando que ha sido firmado a espaldas de los trabajadores. Son expulsados inmediatamente de la sala. Más tarde, y ya en sus casas, los trabajadores se enteran por la radio y la televisión que el convenio ha sido firmado y la huelga desconvocada. Esta era la información que pensaban dar en la asamblea los de CCOO, sólo que ante el ambiente y la asistencia lo habían dejado para mejor ocasión porque tal vez no hubieran salido del local de la AISS.

Al enterarse de la desconvocatoria, los trabajadores acuden a los locales de CCOO y UGT confundidos y furiosos: ¡se ha firmado un convenio, con lo que ya se había conseguido antes de ir a la huelga! Delegados que hasta ese momento eran cocos o ugetistas muestran su mala leche ante la situación. Empiezan a romperse carnets..., todo el mundo había visto claro el manejo ...

Pero todo se ha acabado por el momento. Cenetistas, gente autónoma, quemados del reformismo, tratan de iniciar un proceso de asamblea y autoorganización que no sea susceptible de manipuleos. Se intenta conectar con la zona de Barajas (2.000 a 2.500 trabajadores), donde el personal está más concienciado y organizado. La gente está muy quemada. Se le ha cortado de raíz, un nivel de combatividad, hasta ahora inédito en el sector. No van a ser fáciles nuevas movilizaciones con nuevas alternativas.

Un dato importante que puede ilustrar sobre el naciente espíritu de lucha: de 12.000 empresas de hostelería en la provincia de Madrid, sólo 1.000 habían solicitado la huelga legal. Y prácticamente todas pararon. La gente se había tomado la lucha en serio..

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