Una
huelga más. Pero tal vez la que en los últimos meses ha mostrado más claramente el
juego electorero - manipulador reformista - pachista de las centrales nucleares CCOO -
UGT. Se trataba -se trata de un sector con poco nivel de combatividad y autoorganización,
pero con muchísimos problemas laborales.
Empezaron los CoCos y UGT, no aceptando a nadie más que ellos para negociar el convenio
(cuando en hostelería hay más de un 60% sin afiliar). A base de ésto lanzan el globo de
la huelga para el 31 de Diciembre. Cuando va a llegar el momento, la patronal les invita a
tomar unas copas y la cosa queda aplazada. Una vez pasadas las fiestas y bien llenas las
alforjas, convocan nuevamente la huelga para los días 16 - 17 y 18, quizá por entender
que con la festividad de San Antón, patrón de los animales, iban aencontrar a la
patronal contenta y con ganas de marcha.
El sindicato gastronómico de la CNT, lanza y reparte al sector un comunicado en el que,
si bien apoya la huelga -no va a hacer el esquirol a estas alturas-, se sitúa
críticamente y denuncia el manejo político de la «negociadora» CCOO - UGT, proponiendo
que el movimiento de lucha sea llevado a través de asambleas y sin consentir un sólo
despido.
A la altura del día 16, el paro, prácticamente total, sorprende y asusta a los propios
convocantes. Se trataba de un sector con escaso nivel de lucha. A las 3,30 hay una
asamblea en la AISS, convocada por UGT y CoCos que ocupan la mesa y el micrófono como es
su costumbre. El que quiera hablar que lo pase por escrito y ellos lo leerán si les
parece bien. Dan una información triunfalista de la huelga, ocultando que, si el paro ha
sido total, ha sido por la actuación de los piquetes, en cuyo trabajo se han volcado los
trabajadores de forma autónoma, cerrando establecimientos y partiéndose la cara con los
fachas y grises. . ., la paciencia de los asistentes a la asamblea empieza a agotarse...,
la gente quiere hablar, algunos empiezan a hacerlo sin micrófono. Otros cansados de tanta
mentira y manipulación empiezan a increpar a los de la mesa «¡Ya está bien!» Se pide
más claridad sobre la huelga, y sobre sus objetivos (las centrales han convocado, cuando
todo lo que pedían ya les había sido concedido por la patronal). Se corta por lo sano:
«el que quiera informarse que pase por los locales de CCOO o UGT, y aquí se acaba la
asamblea».
CNT empieza a repartir un comunicado, que antes se le ha prohibido leer, en el que llaman
a los trabajadores a realizar asambleas informativas y decisorias, como oposición a la
huelga «prefabricada» y el manejo político.
El 17 hay una nueva asamblea en la AISS. La sala se va llenando, y el nerviosismo de los
dirigentes de UGT y CCOO es evidente. La gente está mosqueada. Los cenetistas reciben la
amenaza de que si abren la boca van a la calle. La asamblea prevista como simple comecocos
se les va a ir de las manos, y no se les ocurre más que decir: «El que quiera
información que se pase por los locales de Comisiones». La gente empieza a gritar que de
allí no se mueve, y los burócratas se quedan unos minutos, yendo de un lado para otro, y
sin saber qué hacer ni decir. Al fin, pasadas las 11,30 dan con la fórmula. Que suba
alguien que se enrolle bien en plan demagógico, y, de paso, pida el voto para la
«izquierda».
Lo que no sabía la gente es que, dos pisos más arriba, la comisión negociadora estaba
con la patronal en charla amigable y con todo atado y bien atado. Cuando la asamblea se
corta al fin («la patronal nos espera») sin que nadie tenga oportunidad de llegar a
hablar, se presenta a los delegados el convenio firmado para que lo acepten. Algunos se
niegan, denunciando que ha sido firmado a espaldas de los trabajadores. Son expulsados
inmediatamente de la sala. Más tarde, y ya en sus casas, los trabajadores se enteran por
la radio y la televisión que el convenio ha sido firmado y la huelga desconvocada. Esta
era la información que pensaban dar en la asamblea los de CCOO, sólo que ante el
ambiente y la asistencia lo habían dejado para mejor ocasión porque tal vez no hubieran
salido del local de la AISS.
Al enterarse de la desconvocatoria, los trabajadores acuden a los locales de CCOO y UGT
confundidos y furiosos: ¡se ha firmado un convenio, con lo que ya se había conseguido
antes de ir a la huelga! Delegados que hasta ese momento eran cocos o ugetistas muestran
su mala leche ante la situación. Empiezan a romperse carnets..., todo el mundo había
visto claro el manejo ...
Pero todo se ha acabado por el momento. Cenetistas, gente autónoma, quemados del
reformismo, tratan de iniciar un proceso de asamblea y autoorganización que no sea
susceptible de manipuleos. Se intenta conectar con la zona de Barajas (2.000 a 2.500
trabajadores), donde el personal está más concienciado y organizado. La gente está muy
quemada. Se le ha cortado de raíz, un nivel de combatividad, hasta ahora inédito en el
sector. No van a ser fáciles nuevas movilizaciones con nuevas alternativas.
Un dato importante que puede ilustrar sobre el naciente espíritu de lucha: de 12.000
empresas de hostelería en la provincia de Madrid, sólo 1.000 habían solicitado la
huelga legal. Y prácticamente todas pararon. La gente se había tomado la lucha en
serio..
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