La
familia es un tema tabú, más allá de pedir la legalización del divorcio y el derecho
al aborto, poco es lo que dicen las diferentes alternativas de poder o aspirante a ella.
Por eso plantear simplemente el derecho a la propia sexualidad libre, escondiendo la
cabeza ante la supervivencia entre nosotros de las relaciones típicas de una familia
nuclear nos lleva muchas veces a negar un problema porque simplemente hemos cambiado la
denominación.
Participan en esta mesa redonda, Rosa Conde, PNN de la cátedra de Sociología de la
Familia, en la Universidad Complutense. Félix García, profesorde instituto. Celia
Amorós, profesora de filosofía. Jorge Pleites y Chimo Aracil del Colectivo Campo
Abierto. Como moderadores Andrés, del Colectivo BICI de Madrid, y Antonio Fuertes,
sociólogo.
R: Realmente no se puede hablar de que la familia es una elección personal ni de que la
familia surge para dar cauce a las relaciones sexuales entre dos individuos. La familia
históricamente ha existido siempre, según los estudios de Margaret Mead y Levi-Straus,
no aparece en un momento determinado, ni aparece la familia monogámica como puede
pensarse en la teoría marxista, cuando aparece la propiedad privada.
La familia ha existido siempre como producto de la organización social, siempre que ha
existido una cierta organización social ha existido familia, y yo diría más, que ha
existido esta familia monogámica. La situación de ahora es producto de toda una
evolución, el problema es, que en el momento actual, esta familia puede traer más
perjuicios a los individuos que en otras épocas, debido al tipo de organización social o
de vida personal que nosotros exigimos hoy, pero una cierta forma de familia ha existido
siempre, salvo en ciertas tribus, pero siempre ha existido una institución familiar que
ha mantenido las relaciones entre las personas de una forma más o menos
institucionalizada y más o menos coercitiva.
Resumiendo, la familia no es algo personal sino algo situacional, es parte de una
organización social general que sirve no sólo para satisfacer las necesidades sexuales
de los individuos, sino para satisfacer unas necesidades sociales en uno u otro sentido.
Lo que llamo familia es la unidad mínima de consumo o de producción o de reproducción,
quizá en su primer momento fuera una unidad de reproducción, después de producción y
ahora lo es de consumo.
F.: A mí no me afecta especialmente si ha habido poligamia, monogamia o la que sea, sino
lo que me afecta es en estos momentos concretos, cuáles son los problemas que me plantea
la familia, la crisis de la institución familiar, yo dejaría los datos históricos.
La familia, una creación social
C.: La familia conyugal como coincide con los mismos
elementos que se necesitan para componer la unidad biológica de reproducción, produce la
ilusión ideológica de ser y de ser vivido en ese átomo, como tal unidad y entonces
oculta unos tejidos de relaciones que son más complicados y que, si bien por una parte es
cierto que cada vez tiende la familia cada vez más a atomizarse, no obstante yo creo que
están subyacentes y que las redes de relaciones que se establecen a partir de ahí,
cumplen un papel más importante del que parece a primera vista.
Levi-Straus definió la familia no tanto como una relación entre hombre y mujer, sino
como un pacto entre grupos, entre dadores y tomadores de mujeres, donde la relación
fundamental estaría entre los cuñados que intercambian mujeres, entonces creo que esta
perspectiva antropológica no tiene un interés arqueológico sino que tiene una
implicación actual, en el sentido de que si actualmente la gente se sigue casando, si no
se separa y mantiene matrimonios, que parece que habría razones claras para una
separación, es en función de que la familia nuclear es una mediación de pactos entre
familias, que creo siguen actuando y tienen su peso, lo que pasa es que choca con una
ideología de la consensualidad, según la cual la familia aparece como una elección
personal y entonces sólo percibes la personalización de la experiencia, pero todo el
tinglado de relaciones que subyace es justo lo que no aparece muchas veces en la
conciencia de los individuos, pero no por eso deja de estar presente y no se puede hablar
de familia nuclear haciendo abstracción de todo ese conjunto, podría llevar a caer en
este mismo problema.
R.: Los sociológos o los historiadores de la familia empiezan a hablar de este problema,
es decir, de la ilusión que se ha creado al hablar de familia nuclear, al pensar que eran
independientes del resto de los parientes, cuando no es cierto. En una sociedad
industrial, donde los individuos viven hoy aislados en las grandes ciudades, entre amigos,
vecinos y mil gentes, los lazos afectivos más fuertes suelen ser entre los parientes,
aunque a primera vista haya el desengaño ideológico de pensar que vives aislado de tu
familia, o sea en último término parece que estas familias nucleares siempre vuelven a
los lazos de parentesco, o al menos los lazos más fuertes en familias medias son con los
parientes, es decir no hay esa ruptura tan grande entre las familias extensas y las
nucleares porque hoy día debido al individualismo de la vida en las grandes ciudades, los
individuos vuelven a las relaciones con los parientes.
F.: Yo insistiría en el carácter individualizado, aislado de la familia, para mí en
cierto sentido, si no a nivel sociológico que se podría interpretar como dice Rosa, la
vuelta a los vínculos familiares con parientes cercanos, se produce como consecuencia de
ese propio aislamiento de la familia, es decir, como deseo de encontrar alguna compañía
ante una convivencia social en el trabajo y en el vecindario completamente deteriorada,
entonces me parece que el rasgo sería el carácter individual de la familia, y yo, la
estructura social de que hablabas, que es fundamental para entender el problema, la
enfocaría desde el papel social que cumple la familia.
Estamos buscando la insatisfacción de la vida social, de la convivencia personal, en la
propia familia nuclear y en esa medida el papel fundamental que representa la familia es
el «descanso de¡ guerrero» o de la «guerrera», me es igual, de cierta descarga
psicológica, emocional, de encontrar un cierto consuelo y eso se extendería a los
parientes, pero no vendría la recomposición de la familia patriarcal, pues no se busca
el padre con autoridad y mando.
C.: No creo que efectivamente, se vaya a producir una recomposición de la familia
extensa, porque no hay condiciones para ello, es verdad que la misma sobrecarga emocional
que tiene la familia actual al tener que asumir todas aquellas frustraciones afectivas que
lleva el que el mundo de la producción y el de la intimidad personal estén radicalmente
disociados, es lo que hace buscar otro tipo de válvulas de escape, y esa misma
concentración emocional, crea una serie de contradicciones en el interior de la familia,
pero eso viene de la ilusión con que se vive la familia, como entorno y no se trata de
que esa familia se recomponga, como de que existan lazos subyacentes, aunque es cierto que
cumple las funciones que Félix reseñaba, sería una mala abstracción considerar que no
existe todo ese tinglado de las relaciones subyacentes.
Unidad de consumo
M.: ¿Qué funciones cumple la familia actualmente?,
¿creéis que siguen siendo válidas las tesis de Levi-Straus?
C.: No existen efectivamente ahora, los dadores y tomadores de mujeres de ese modo pero
creo que la mujer sigue cumpliendo un papel de mediadora en la vida social a través de
las relaciones que establecen entre ellos los hombres y que gran parte de las funciones de
símbolo las sigue cumpliendo la mujer. Esto se comprueba en la práctica, aunque esto se
cumpla cada vez más a niveles simbólicos o ideológicos, por ejemplo la mujer es un
símbolo del status del marido.
J.: Esto es tan abstracto que no lo entiendo, quiero entender que dices que la mujer es
como un maniquí en un escaparate, gracias al cual se vende luego lo que hay en la tienda.
C.: Por ejemplo, para explicitarlo a través de la moda, la moda masculina no traduce
directamente la posición del marido y entonces ha sido el vestido femenino el que en un
momento determinado ha servido de símbolo de status, ahora esto no se trasluce en
vestidos y lo tienes en el chalé o en otros símbolos de prestigio ya que es la que los
adquiere o se preocupa de su adquisición y está ejerciendo el papel de símbolo y de eje
de coordinación o prolongación de todos los símbolos de status de su marido.
J.: Esa función sería solamente la de la lucha por la competencia, porque hay mas
funciones; hay una función sentimental, amorosa, de trabajo o de compañía, o de
resolver problemas económicos que quizás sean más importantes.
R.: Eso no sería tanto una función como una consecuencia de la forma de organizar la
familia y la estructura social, es decir eso no sería la función de la familia y si su
representación teatral, o sea la mujer y el hombre están inmersos en el mismo problema,
aunque seamos las mujeres las más perjudicadas.
Yo lo diría a la inversa, es decir, que no es que seamos la representación del status
del hombre y no tengamos status, sino que nuestro status es el de nuestro marido y si una
mujer no tiene marido está perdida, pero eso lo vería en un plano distinto, al de la
organización familiar y de las funciones que cumple la familia.
Tradicionalmente se ha hablado de que la familia cumple unas funciones económicas, unas
funciones sociales y personales. Las funciones económicas de producción de las que
hablan los marxistas ya no las cumple pero sí cumple una función que es la de consumo,
ahí, a través de la mujer, la familia cumple una función muy clara, que es una función
económica de consumo, luego cumple unas funciones sociales claras que serían las de
reproducción de la ideología, del sistema, considera a la familia como base de la
institución social. El estado se apoya en la familia, en su vida tradicional, en ese
individualismo del que hablamos en ese tradicionalismo de las costumbres para perpetuar
una situación establecida por medio de otras funciones que vendrían después, que sería
por medio de la socialización de los niños.
Una evasión incómoda
F.: No me interesa tanto el catálogo de funciones de
la familia, como el profundizar en aquellos aspectos que son fundamentales hoy.
Fundamentales como componentes constitutivos de la familia y fundamentales también para
entender la crisis y su posible solución.
De entre las contradicciones fundamentales en estos momentos y muy coyuntural sería la de
fomentar un lugar de escape, de evasión, una ilusión de un reducto tranquilo en el cual
la gente descarga toda la tensión, y se evada de su incidencia en otros campos,
evidentemente incluso esa función en muchas familias no sucede; por otra parte, al
analizar las funciones de la familia habría que valorarlas y habría funciones que
podrían ser positivas en sí y ser negativas en la medida que están insertas en una
sociedad que las desvirtúa y otras que serían negativas en cualquier momento.
J.: Hay un autor que dice que cuando se está destripando este y otros temas se pone uno
muy racionalista y ser racionalista en este tema es como uno que quisiera conocer la
constitución del cerebro y para ello llevase a calcinar uno y viese después cuáles
átomos lo constituyen, pues estamos olvidándonos de los sentimientos que hay por medio
para ir a formar un grupo familiar o institucional, sobre todo parece que en definitiva la
conclusión es que estamos alienados por el sistema y si estamos alienados pues, que nos
den por culo, pero algo ponemos nosotros de nuestra parte y si no tenemos en cuenta que
tenemos una fuente dentro que es capaz de generar sentimientos e incluso de cambiar el
sistema, estamos modificando el tema.
M.: Estamos partiendo de la base de que la familia reproduce el sistema en tanto que nos
hace internalizar una serie de pautas de conducta, pero esta función, está cada vez más
relegada en la sociedad actual a otros mecanismos, como puede ser la educación y de aquí
esa manía de querer coger a los niños en las guardería casi cuando nacen y si fuera
posible tenerlos hasta los veinticinco años, pero sin embargo seguimos hablando de que es
la familia la que cumple ese papel de reproductor; entonces, en función de qué lo cumple
y por qué necesita de otros añadidos.
R.: Aunque el niño vaya a la guardería y a la escuela sigue viviendo en una unidad muy
pequeña que es la de su padre y su madre, que es la que influye directamente en él. El
niño necesita una relación emocional directa y la tiene con el que vive con él,
mientras que la sociedad siga montada sobre estas células los niños aunque vean la T.V.
y vayan a la escuela, siguen mamando de sus padres una ideología aunque los padres
quieran no traslucirla.
J.: Estoy de acuerdo con Rosa y quiero además añadir algo, antes habías dicho que del
pseudo-individualismo se sirve el sistema para perpetuar una situación, yo creo que es
absolutamente cierto e incluso que el individuo no se lo cree, se cree que la vivienda es
inalienable, pero la alienación está desde la T.V., la electricidad o el gas que tienes
que utilizar en unas condiciones impuestas.
F.: Trabajo en un colegio en el que hay niños de 2 a 18 años y observo que la familia
cada vez se entretiene menos en la reproducción ideológica de¡ niño, y esto por varios
factores, no sólo porque cada vez haya más familias que estén en crisis, sino porque
las relaciones padres-hijos están muy deterioradas y no hay esas relaciones constantes,
cotidianas en virtud de las cuales los padres pueden imponer un criterio a los hijos,
entonces no veo esas funciones reproductivas, estoy convencido de que los niños tienen
más contacto con la T.V. que con sus padres, y es más, pienso que al sistema hoy día,
no le importaría que se descompusiera la familia como unidad de reproducción
ideológica, porque ya tiene los mecanismos. Para reproducirse, de todas maneras con esos
sistemas de educación masivas y la omnipresencia del Estado.
Destruyamos el Estado, destruyamos la familia
R.: No estoy de acuerdo con Félix en que el Estado
no necesite de la familia para reproducirse, porque tienes el ejemplo de los países
socialistas, en la URSS, a partir del año 17, empiezan a surgir leyes de abolición de la
familia y a partir de¡ año 33, cuando ven que las cosas se les están yendo de las
manos, aunque influyeran varias razones en esa vuelta atrás de la abolición de la
familia, una de las fundamentales fue las pocas posibilidades que tenían de transmitir
una ideología determinada si no es a través de los núcleos familiares y a partir del
año 33 vuelven a una posición tradicional y cerrada, en la que siguen, y a nivel
práctico es el único ejemplo que hay para pensar que podría haber otra posibilidad, que
el sistema podría no necesitar oprimir a la familia para sobrevivir.
J.: Si la familia tiene una función, es que se satisfacen las necesidades de
comunicación y la capacidad de sentimiento del individuo. El gran defecto de las
diferentes comunas que he conocido es que la gente no sabe quererse, que no hay
sentimiento amoroso de los unos hacia los otros, entendiendo por esto el deseo de uno, dos
o varios simultáneamente, de comunicarse y acercarse más intensamente con una persona en
un momento, que con las demás. Creo que si se deja esa causa primera que es fundamental
para que exista ese grupo de afinidad que se llama familia, grupo, comuna, o tribu,
estamos dejando fuera el primer planteamiento y eso al sistema también le interesa.
¿Matrimonio de amor?
Pienso que hay una conquista importante en la
historia de la evolución de la familia que es centrar las relaciones familiares, la
constitución de la familia, en el intento de unas relaciones afectivas profundas entre
dos personas y creo que es una conquista que presenta valores positivos, aunque haya gente
que no la consiga o, que no la considere válida y creo que ahí está una causa
importante de la crisis de la familia, incluso como refugio, este papel no lo cumple
debido a múltiples tensiones y es que la gente intenta buscar en la familia algo que no
encuentra en ella y que además es algo cuya solución no esta ahí dentro. Centraría
ahí la crisis porque tiene consecuencias muy negativas como es el centrar el problema de
la gente en las crisis internas familiares, me llevo mal o bien con mi mujer, y no ser
capaces de centrarnos en los componentes externos sociales, que han provocado esa crisis.
C.: Yo primero quería hacer una precisión acerca de lo que ha dicho Félix, de que
estaba muy debilitada actualmente la función de reproducción ideológica de la familia
por el hecho de¡ deterioro de las relaciones padres-hijos.
Creo que la función de la familia como reproductora de ideología no depende de la
calidad de esta relación.
Me parece que cuando hablamos de que la función de la familia es la de canalizar la
afectividad estamos solapando dos cosas, lo que podrían ser las relaciones afectivas de
la gente consideradas en abstracto, y las necesidades afectivas y emocionales que tenemos,
configuradas por un sistema que precisamente divorcia los reductos en los que podemos
proyectar nuestras necesidades afectivas, de todo el resto del mundo de la
«producción».
Precisamente, el vernos condenados a tener que proyectar todas nuestras necesidades
afectivas en esta familia, que es lo único que nos dejan como reducto, es lo que
pervierte la calidad posible que tendrían estas relaciones en otro contexto. Lo
lamentable no es que esto no lo cumpla la familia, sino la dificultad de construir otras
alternativas satisfactorias, tal como estamos configurados emocionalmente por el sistema.
C.: Yo no valoraría como tú que es una conquista que la afectividad tenga que
canalizarse en el matrimonio y la familia. Creo que eso es solapar una serie defunciones
que cumplía el matrimonio que eran unas funciones sociales con los avatares de las
emociones individuales y no creo en absoluto que sea una conquista histórica sino que de
ahí vienen muchas de las contradicciones. Por un lado, está el matrimonio que cumple una
serie de funciones sociales, que se institucionaliza y se define de determinada manera, y
por otra parte, nosotros lo hemos rellenado con el contenido de nuestros afectos, es
decir, el matrimonio de amor, aunque quizá decir matrimonio de amor es una contradicción
en los términos, lo que pensamos es que por una parte es una elección personal y por
otra es una institución y ésta es una contradicción que no se la salta un guardia.
J.: El matrimonio es la Seguridad Social del amor, es institucionalizar un sistema de
prestaciones.
La falta de autonomía
R.: Estamos hablando de una serie de funciones que
cumple la familia (que la sociedad le tiene asignada) y a la vez de que la familia está
en crisis en esta misma sociedad, pero es que lo que es bueno para la sociedad, no tiene
porqué ser bueno para los individuos, por eso la familia cumple unas funciones sociales
en mayor o menor medida, pero para los individuos puede estar habiendo un desfase muy
grande entre el papel que cumple y sus necesidades, o sea que la familia para la sociedad
no está en crisis, pero para los individuos, sí.
Ch.: En el fondo de la crisis de la familia lo que hay es una crisis del individuo. Para
mí la crisis fundamental sería la sensación cada vez mayor de la falta de autonomía.
Creo por otra parte, que el sistema tiene mecanismos para absorber al solitario, es decir
la crisis de la familia no le crea problemas, entonces me parece que hay una tendencia por
un lado a buscar la autonomía como reducto individual, sin buscar alternativas y por otro
intentar una comuna a pesar de sus repetidos fracasos, pero en el fondo de todo, quizá
esté la imposibilidad de una autonomía individual o de grupo.
F.: Tenemos, efectivamente, la falsa ilusión de la autonomía en la familia, porque hoy
día la autonomía de la familia está totalmente viciada por el sistema, en concreto,
toda familia media tiene que comprarse hoy un piso con lo que condicionan su vida durante
10 ó 12 años.
R.: Yo no hablaría sólo de esa autonomía, para mí sería más importante la opresión
psicológica, yo no tengo ninguna posibilidad de hacer algo distinto de lo que hago,
porque me han asignado unos papeles dentro de la familia que tengo que cumplir, y yo no
soy libre ni soy autónoma, aunque quiera mucho a mi marido y a mis hijos, porque el
montaje de la familia es un montaje opresivo, aunque te vaya bien. No sólo no tienes
autonomía porque estés pagando un piso, o un colegio, sino porque individualmente,
psicológicamente, no tienes ninguna posibilidad de liberarte, porque hay una serie de
estructuras emocionales que te envuelven.
Por eso yo no diría que hay crisis de la familia cuando existen los problemas gordos,
sino cuando hay esa serie de problemas latentes que no se deben tanto a los problemas de
los individuos como al de la institución. Es decir, hay una incapacidad pura de afrontar
en sí la institución familiar.
Ch.: Volviendo sobre la autonomía material, suponiendo que cinco familias se construyesen
una casa para ellos, la cohesión de ese grupo familiar no institucionalizado es algo muy
importante como factor de eliminación de crisis, la crisis está en la falta de
autonomía, así la única actividad de una pareja urbana el sábado es comprar, no
fabricar, todo lo que tiene es un objeto que nunca interviene sobre él.
Los papeles
J.: En la familia hay uno de los cónyuges que se
siente subyugado y otro que se siente imperioso, y esto independientemente que sea hombre
o mujer, el que le toque, el más listo, y éste siempre le podrá convencer y tapar la
boca al otro, pero el sentimiento de frustración queda y ahí aparece la crisis, ya que
aunque encuentres dificultades no te puedes quejar de nada pero sin embargo, no estás a
gusto, ¿ por qué?, pues porque te sientes frustrado y no aceptas esa limitación que te
impone la convivencia.
C.: Me parece que es un planteamiento de un psicologismo inadmisible de las relaciones
hombre-mujer en la familia, no es un problema de quién de los dos sea más chulo o tenga
más carácter, eso es convertir un problema estructura¡ en un problema de peculiaridades
caracteriológicas. La relación de poder viene dada en la pareja, porque en la sociedad
hay una división del trabajo por medio de la cual, el trabajo doméstico que es el que
queda fuera de las relaciones mercantiles y que no está socialmente valorado, lo hace la
mujer, y en cambio el hombre cuyo trabajo sí que entra dentro de las relaciones
mercantiles y por tanto es valorado positivamente socialmente, crea una relación
totalmente asimétrica.
El problema de la familia es social y estructura¡ y no sociológico, pues hay distintos
temperamentos y pueden estar diversamente combinados, pero el análisis de una
institución no se puede hacer a partir de esas bases.
La familia cómplice de¡ sistema
F.: A veces pienso en la familia como componente
subversivo de la sociedad, es decir, al revés de lo que se está diciendo aquí, y lo
digo porque en la familia hay una serie de características basadas en la afectividad, la
alegría y el juego, en cierto sentimiento comunitario, en cierta concepción global
anticontable, y eso se da de bofetadas con lo que hay. En la medida en que éstas fueran
características que admitiéramos como familia alternativa, la familia se convertiría en
potencial de contestación de lo existente. Entonces, si una familia funcionara bien,
estaría rompiendo constantemente los alrededores.
Lo que yo buscaría es intentar como solución a la familia, no tanto si hay que
cargársela o no, sino incluso ver si las propias potencialidades no servirían para
actuar en contra de la sociedad establecida.
C.: Te preguntaría, como la familia va a ser un elemento subversivo de la sociedad si
precisamente es uno de los cómplices profundos del sistema. Si al sistema le viene de
maravilla el tener este mecanismo que le sirve al individuo como ilusión de vida privada
que por un lado le crea al individuo esta ilusión y por otro le oculta las verdaderas
raíces de esta ilusión, y es que está completamente separada la vida privada de la vida
de la producción.
Lo que sí podría ser un elemento subversivo es la antifamilia, pero en la medida en que
la afectividad esté canalizada a través de este tipo de relaciones padres-hijos, que son
una reproducción de mecanismos de poder, donde hay una relación desigual entre el hombre
y la mujer y una relación desigual entre los adultos y los niños, los niños son
proyección de todas las frustraciones que tiene el individuo en su vida extrafamiliar y
esto es un elemento tan distorsionante de la propia vida familiar, que desde este islote
que reproduce precisamente todas las deformaciones del sistema, es completamente imposible
que salga una contestación al sistema. Entonces no veo ninguna posibilidad subversiva a
partir de la familia, sino todo lo contrario veo profundas complicidades en el mecanismo.
R.: No podemos saltarnos todo lo que implica la institución familiar con un esfuerzo
personal, podemos luchar contra ello, pero estamos inmersos en una sociedad. De hecho
cuando hemos establecido una nueva pareja creyendo que estábamos haciendo algo diferente,
hemos tenido hijos creyendo que los estábamos educando de una manera diferente y a la
vuelta de 8 años te das cuenta de que eres un poco diferente, pero estás siendo
cómplice de lo que son los demás, sólo que a lo mejor individualmente te va un poco
mejor, pero está claro que así tú no puedes subvertir nada.
M.: Quizá, lo difícil sea encontrar una alternativa global a esta situación, las que se
han planteado, no han pasado de ser experiencias a niveles muy restringidos, y que no han
podido generalizarse. Evidentemente, no puede pensarse en la transformación de la
familia, sin que la lucha contra el Estado que la sustenta corra paralela.
Pensamos en lo que tienen de válido la búsqueda de nuevas formas de convivencia y en
esto no debe de existir ninguna traba, ni moral, ni Ideológica a cualquier manifestación
de este índole, y que pueden darse aspectos plurales en una misma sociedad, sin que tenga
necesariamente un modelo determinado y el tienda hacia un mayor expontaneismo libre de los
dogmas y ortodoxias que nos rodean.
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