Seguro que algunos recordaréis con añoranza aquella época cuando los
«peludos» y los «hippis» nos reuníamos en Babel. Música, miradas, buenas
vibraciones, muchos sueños; nos sentíamos fuertes, capaces de parar el mundo, luego poco
a poco la euforia se disipó y era muy difícil seguir llevando una vida normal sin ni
siquiera intentarlo.
Nos lanzamos con apenas 40.000 pts. y ganas de tocar con las manos nuestros sueños,
alquilamos una casa en medio de la huerta y empezamos a ver cómo con unas herramientas y
preguntando cuando dudábamos, podíamos hacer de fontaneros, carpinteros, electricistas o
albañiles. Poco a poco hemos construido nuestra casa a nuestro gusto y ahora todo lo que
nos rodea lo sentimos como algo muy nuestro.
Empezamos a críar conejos y nos están dando mucho trabajo, las enfermedades y las
instalaciones hacen que todavía no sean una buena fuente de ingresos, pero de todas
formas son unos animalitos muy majos.
Tomamos unas tierras abandonadas y empezamos a practicar lo que pensábamos era la
Agricultura Biológica, sin tener ni idea, pero las cosas crecían muy despacio y se las
comían los bichos que nos venían de los huertos de los vecinos que usan cantidad de
insecticidas químicos. Y con todo hemos conseguido buenas cosechas de algunas cosas.
Llegamos a quedarnos sólo dos personas en la casa, y por no poder vigilarlas nos robaron
las dos cabras que teníamos, desesperados, pusimos un anuncio en Ajoblanco buscando más
gente, y empezó una nube de visitas y cartas; pero todo el mundo venía huyendo de su
familia, su trabajo, o de sí mismo. Un continuo desfile de «colgaos» estuvo a punto de
acabar con nuestros nervios y tirar por tierra nuestra experiencia.
En la casa hay sitio para 6-8 personas aunque hemos vivido hasta 17. Durante cuatro meses
fuimos un núcleo de 5, pero desde el principio las ideas no estaban claras, intentamos
que cada uno se moviera a su aire, no nos planteamos horarios de trabajo ni turnos de
cocina ni nada, pensamos que si todos queríamos esto podía marchar sin burocracia ni
rollos. Es difícil convivir varias personas que apenas se conocen y que no tienen unos
planteamientos sexuales, de liderazgo, de responsabilidad, etc. y las buenas vibraciones
que nos unían desaparecieron poco a poco. Ahora sólo somos 3 en la casa, pero casi
siempre hay algún amigo que pasa con nosotros una temporada.
El problema más urgente siempre ha sido llegar a mantenernos económicamente, dejar de
trabajar fuera por un sueldo. Para eso hemos construido una cueva y hemos plantado
champiñones, pero todavía tardaremos varios meses en llegar a vivir de nuestro trabajo
aquí. El sistema nos tiene bien atrapados todavía y el conseguir dinero es nuestro
primer problema. Muy materialista, pero nos gusta comer aunque sea de vez en cuando.
Ahora estamos intentando recoger información sobre Agricultura Biológica, no queremos
contaminar nuestra comida. Tenemos muchos proyectos, como construir un invernadero, un
horno para hacer cerámica y cocernos nuestro pan, hacer una alimentación naturista,
producir la mayor parte de nuestros alimentos, y quién sabe, lo mismo hasta criar vacas,
tener hijos o intentar pasar de hacer la mili. Pero para todo hace falta más gente, nos
gustaría que viniera alguien más a vivir con nosotros, creemos que no todos podemos
vivir juntos, que podemos escoger con quien nos gusta vivir, y nos' gustaría hacerlo con
gente que quiera de verdad vivir en el campo, y que notemos que podemos convivir de puta
madre.
Queremos que esto deje de ser una pensión de modernos, «colgaos» y veraneantes.
Hemos visto como poco a poco todos los que soñaban con vivir de otra manera, van
enmudeciendo y agachando la cabeza sin haber siquiera movido un dedo. Y nos sentimos
solos, muy solos. Es muy duro seguir trabajando por lo que siente cuando casi todos se van
traicionando a sí mismos y van vendiendo su verdad al sistema.
Llevamos un año intentando no vender nuestra Verdad, no sabemos si será un milagro o
cosa de la CIA, pero aquí seguimos.
La Huerta
Inicial
- Índice |