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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 11

Necesidad de una autocrítica

LARS TORNBIORNSSON

A un año de las Jornadas Libertarias de Barcelona, permanecen vigentes ciertas reflexiones que surgieron al filo de aquellos encuentros. Hay que dejar claro que las Jornadas, sobre todo para los que llegamos de fuera, constituyeron algo ciertamente impresionante.

Sin embargo, fué un poco triste que se desperdiciara la oportunidad de llevar a cabo un intercambio de las experiencias de lucha obrera en los distintos lugares allí representados, que quizá hubiera servido para anticipar algunos de los problemas con que los compañeros españoles se iban a encontrar.

Por ejemplo, en el Salón Diana, uno de los debates era más o menos "Análisis de las experiencias libertarias después de la Guerra Civil". Un tema muy importante, interesante y dificil. Pués bien, lo que se hizo en realidad -y eso fué culpa de todos los participantes-, fué relatar una serie de anécdotas del trabajo clandestino en España, junto con algunas intervenciones ingenuas, idealistas o triunfalistas. Ningún análisis que intentara explicar el por qué de la crisis de todo el Movimiento Libertario internacional después de la guerra de España y de la Segunda Guerra Mundial, cuando lo cierto es que solamente en Suecia y, de forma clandestina en España, sobrevivió un movimiento obrero vivo, junto a algún movimiento especifico, de ideas, pero muy pobres con alguna excepción (quizá Italia). Desaparecimos totalmente como movimiento con peso é influencia en la lucha social, hay una crisis de estrategia e ideología. Todos la conocemos.

Y esto hay que analizarlo porque las causas son todo un complejo de razones sociales e históricas, de las nuevas formas de capitalismo, de la administración del Estado, y subjetivas de la derrota contra el fascismo. Derrotas a nivel táctico frente a los reformistas... Y ahora, cuando hay una posibilidad de renacimiento del movimiento obrero y de las ideas libertarias (y quizá tambien la posibilidad de que tengan una influencia real), es muy importante saber todas estas razones de nuestra crisis, y saberlo como una cosa que tiene relación con la realidad social, para buscar las tácticas y los planteamientos del futuro.

No andar con triunfalismos del "tenemos toda la razón" (aunque no podemos articularla), "tenemos la acción directa" (aunque no tenemos la fuerza para llevarla a la práctica), "tenemos el comunismo libertario" (aunque, en la práctica, no sabemos lo que es). A mi me daba cierta pena el que en las Jornadas Libertarias se cayese en todo esto.

Comprendo que si uno es joven y anarquista, y viene de otro pais, la tendencia es a imponer la proyección de su realidad, la impotencia y la frustración en ese país, pero esto es muy peligroso y es triste que se importe a España, donde hay más posibilidades que en ningún otro lugar. Habría que haber empezado por hacerse una autocrítica en todas partes: en Francia, Alemania, Suecia, América...

Se llegó a decir, mas o menos: "I_a SAC no interesa porque tiene muchos defectos, pero nosotros, los grupos de tal o cual país somosmuy interesantes..." Pequeños grupos recien nacidos, sin una práctica de continuidad sobre la que se pueda juzgar. Esto, me parece explicable que pase, pero creo que no contribuye nada a la inteligencia colectiva. Precisamente porque la SAC existe con muchas dificultades, cierta pobreza (aunque con potencial de vitalizarse), con una lucha dificil, poco gloriosa, pero con problemas muy parecidos a los que la CNT está encontrando por ser "minoritaria" y por ser movimiento obrero.

Por el momento, en el mundo social, hay dos movimientos obreros y sindicales con tradiciones, principios, y una conciencia más o menos articulada en la linea del anarcosindica lismo o del sindicalismo revolucionario en Europa: son la CNT en España y la SAC en Suecia. Eso es lo que hay, Existen núcleos más o menos importantes y capacitados en otros puntos del continente, pero para que el movimiento obrero de nuestra tradición anarcosindicalista se desarrolle, en Europa y en el mundo, estos dos movimientos son los que tienen por el momento un papel muy importante, y pueden ser la base para crear una fuerte cooperación internacional, con un sentido práctico, para mostrar la capacidad constructiva de nuestros movimientos y para utilizar ciertas ventajas tácticas que tenemos en el terreno internacional, en relación con los movimientos reformistas.

Por ejemplo, cuando hay un conflicto en una multinacional los trabajadores pueden establecer su relación partiendo de la sección de empresa, a la federación de industria, a la organización nacional, a la internacional de industria. . . y, por el otro lado, a la nacional, la federación, la sección... Esta comunicación, toma quizá catorce días o un mes. Mientras, los capitalistas se comunican en horas, con todos los medios rnodernos de información. Yo no digo que todo este camino sea innecesario, es importante pero no basta. Hay necesidad de un contacto directo entre la sección de fábrica de un pais y la sección del otro. Esto, entre los reformistas, no se puede practicar porque puede ir en detrimento de su alta política, tienen su parlamento nacional, y si se desarrollan estos contactos horizontales necesarios, pueden significar que el peso de las organizaciones va a la base, que la central nacional no tiene la misma importancia, que se llega a acuerdos que rompen los pactos sociales...

Todas estas contradicciones no las tenemos nosotros. Lo que nos falta es organización y base en el mundo, pero pode mos jugar un papel y dar estímulo a esos contactos en mo mentos decisivos ganando prestigio y haciendo que la gente vea el valor de nuestras ideas en la práctica, una gran ventaja que podemos desarrollar. Pero para esto se necesita una co ordinación, una cooperación internacional con capacidad y cuerpo que no se mueva exclusivamente en el terreno idealista-político, sino en contacto directo con la lucha socia y los problemas, aunque, claro, sin que se pierdan los princi pios y las perspectivas.

El futuro puede ser libertario

No se puede negar un impasse político en los reformistas socialdemócratas o comunistas de Europa. Tratan de busca nuevos caminos, tropiezan con nuestras ideas e intentan utili zarlas (autogestión, democracia industrial, etc,). Hay, ade más, problemas graves que tiene ahora planteados el mun do, como en pocos momentos de la historia: problemas eco lógicos, problemas de energía problemas de la distribución de los bienes sociales, de la organización del habitat. .. Y hay mucha gente que ya no confía más en el Estado o en los par tidos políticos para solucionarlos, y estan buscando su propio camino, con una inspiración y actividad libertarlas.

Cada vez es más claro que solo hay dos alternativas de so ciedad (o de solución a los problemas sociales), que se está polarizando más y más, aunque a veces es dificil ver por don de van los hilos de la realidad. Simplificando, son una alter nativa burocrática o autoritaria (que la solucionen todo los ce rebros expertos, o nuestros buenos representantes), con bas en una pedagogía de la pasividad, que finalmente no solu ciona nada. Y otra alternativa libertarla, de responsabilidad colectiva, que solo es posible con una pedagogía de participación, de autoeducación, y una alta moral de solidaridad que no cae del cielo sino de la propia práctica.

Y ahí la CNT en España, si se desarrolla con inteligencia, capacidad y dinamismo, tiene un papel clave. Puede ser un ejemplo de que es posible un movimiento obrero que sea un "movimiento entre los obreros", y hacer que la gente vea posibilidades de crear su propio futuro.

Algo más que un movimiento de ideas

Los anarcosindicalistas creen en la lucha sindical como medio importante para cambiar la sociedad, pensando que lo fundamental es el movimiento obrero. Con las ideas solo no se hace lucha social. Es con las ideas llevadas a la práctica, por gentes que se mueven en un medio social real, y no seríamos anarcosindicalistas si no* creyésemos que todavía el proletariado puede jugar un papel clave para transformar la sociedad, aunque otros movimientos revolucionarios también tengan su papel.

Parece que en muchos grupos "específicos" es muy floja la consciencia de que hay que luchar en el movimiento obrero, asumiendo su realidad, sus características propias, sus prácticas. Estos grupos "de ideas" pueden hacer una labor muy buena y constructiva en su terreno, pero muchas veces vienen de una realidad, y hacen trabajos que no son el movimiento obrero, donde no tienen participación, donde no conocen sus luchas, donde no sufren directamente la explotación, pero donde tratan de imponer sus ideas, menospreciando muchas veces lo que "no está a su altura". Y esta es una tendencia que si tiene que ser así, entonces el leninismo tiene toda la razón. Pero que no se hable entonces en nombre del anarquismo.

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