Ahora
que el personal anda -quién más, quién menos- enfebrecido con la constitución, no
está de más asomarnos a la atalaya histórica y echar una ojeada al país vecino de hace
treinta años. Y ¡oh maravilla!, resulta que no somos los primeros. Allá por Diciembre
del 47, un año y medio después de que se proclamase la república y de que a Víctor
Manuel III no le quedara más soberana decisión que la de dimitir, se aprobaba a bombo y
platillo la Constitución italiana. Bajose la "oposición" los pantalones,
iluminósele la faz con el derecho de huelga y de aso
Ahora que el personal anda -quién estaba quién menos- enfebrecido con la constitución,
no está de más asomarnos a la atalaya histórica y echar una ojeada al país vecino de
hace treinta años. Y ¡oh maravilla!, resulta que no somos los primeros. Allá por
Diciembre del 47, un año y medio después de que se proclamase la república y de que a
Victor Manuel 111 no le quedara más soberana decisión que la de dimitir, se aprobaba a
bombo y platillo la Constitución italiana. Bajose la "oposición" los
pantalones, iluminósele la faz con el derecho de huelga y de asociación política,
reconoció Palmiro Togliatti la bandiera oficiosa, y el gabinete demócratacristiano de De
Gasperi empezó a recibir la filantrópica ayuda de los U.S.A. El PCI de Togliatti y el
PSI de Pietro Nenni hicieron de contrapunto a tan bella danza cortesana con el Fronte
Democratico Popolare. De entonces a esta parte, los resultados han sido varios y
variopintos. Así, por ejemplo, de Roma para abajo brilla por su ausencia la industria, se
cultivan a trancas y barrancas las tierras, te acosan los napolitanos vendiéndote tabaco
y whisky de contrabando (que las malas lenguas dicen que son estiércol y pis de caballo
respectivamente) o te roban la cartera, y en Sicilia, pobre y destartalada, il mafiosi y
los caciques te lanzan miradas torvas cuando no mal de ojo. La Roma de Lazio ha
cuadriplicado su población creando generosamente un cinturón suburbial que riámonos del
Pozo del Tio Raimundo ¿le Madrid o de las Casas Baratas de Barcelona. La plaza, símbolo
del encuentro y de la comunicación social, se ha convertido en el reducto de las
comisarías donde los polizziotti y carabinieri están prestos a salir en persecución del
delincuente. Y cuando los indiani metropolitani se manifiestan gritando aquello de
"stati atenti, noi siamo 1 ver¡ delinquenti", apretaban el gatillo murmurando
entre dientes: "si ya lo sabíamos que estos melenudos son unos criminales de
mierda". Y seguimos subiendo en este recorrido esperpéntico hacia la Toscana y
Lombardia y entonces nuestros ojos no caben en sí de asombro ante tamañas
contradicciones que, aparentemente, parece que se llevan con alegna y orgullo. Bologna,
toda ella llena de rojillos, con ayuntamiento comunista desde hace un montón de años,
dispone de guarderías baratas (unas 3.000 o 4.000 pesetas al mes), transportes gratuitos
a las horas punta, el centro histórico mejor conservado del mundo, acoge en su seno la
concentración más grande de personajes y tendencias de la Nuova sinistra de la que habla
Massiano Teodori, y por su universidad se pasean personajes carismáticos como Umberto Eco
que sin embargo no tuvieron reparos en lavarse la manos y no inmiscuirse publicamente en
los sucesos de la primavera del 77. Y llegamos a Milano y Genova, ciudades industriales,
modernas, donde circula con donaire la pasta gansa y se apiñan los marginados en
suburbios aún mas preocupantes que los de Roma, si cabe.
No importa lo pequeño que sea el pueblo, la ciudad. Por doquier rótulos de sedes de
partidos y organizaciones, de comittati di quartieri, de grupos feministas, de los
sindicatos. SIGLAS, SIGLAS, SIGLAS: PCI, G.I.A. G.A.F., L.C., L.C.R., D.P., C.G.I.L.,
C.I.S.L., M.L.D., P.R .... ¡Cielos! ¿Y el personal?
"Forze una rabbia antica, generazioni senza
nome"
Es Italia el país de las iniciativas, de las
alternativas. Si hicieramos un recuento de todo los proyectos que emprenden nos
quedaríamos boquiabiertos. Parece -pero sólo parece- que lo hacen todo: desde un teatro
respondón y audaz de Dario Fo o del Piccolo Teatro, pasando por experiencias
autogestionarias, ocupaciones de edificios como la actual sede del M.L.D. en Via Governo
Vecchio 39 de Roma, radios libres como Radio Citá Futura o Radio Alice, abundante prensa
underground como Minestrone o Cannibale, centros de Estudio, librerías de prensa
alternativa como la de la Via de¡ Giubbonari de Roma, Editoriales como Antistato de
Milán o la Salamandra, escuelas libertarias, etc. etc. Por tener tienen hasta la
capacidad de sorprender: no en vano al tiempo que en una manifestación se gritaba al son
de las panderetas "menos casas, más iglesias" se leía en un muro "una
carcajada os sepultará".
Pero no nos engañemos. Puestos a pesar, nuestro platillo apenas se mueve. Decora el
ambiente o le hace cosquillas. Y ya sabemos lo que pasó a los provos de los años sesenta
en Holanda. Si algo preocupa del movimiento libertario italiano, y tal vez debiéramos
generalizar nuestras preocupaciones a otros países, es la falta de ligazón entre los
distintos grupos (no se trata de comunicados y panfletos conjuntos, ni de concentraciones
de unos días en los que se baila al son de la tarara, se tiran los trastos a la cabeza o
se dan besos de torniquete, y se vuelve con las manos vacías pero el coraz ón 'henchido
de gozo) cada uno va a su aire, cada uno es el más puro, cada uno reivindica el
histórico pasado, se intentan al mismo tiempo en distintos lugares las mismas
experiencias y se comenten los mismo errores.
No se pide -Jos dioses nos libren de lamaña mosntruosidad!- un movimiento li
-¡los dioses nos libren de lamaña mosntruosidad!- un movimiento¡¡bertario monolítico.
Los anarquistas y luchadores libertarlos italianos van abriéndose camino cada uno como
puede y a solas o en pequeños grupos: uno aquí, otro allá, un ateneo aquí, una radio
libre allá, una huelga salvaje aquí, una ocupación de edificios allá. Loables empeños
de todos, pero pequeño avance efectivo. Los otros pueden más. Y es que el estado está
aprendiendo a hacer frente incluso a una guerra de desgaste: por la cuenta que le tiene. Y
como siempre, escoge cuidadosamente a cada una de sus víctimas ¿Por qué no liquidan al
Curzio de las Brigadas Rojas? ¿Por qué mataron sólo a Pinelli y no a Valpreda?
Podíamos utilizar ese refrán de "muerto el perro, se acabó la rabia". Y si
los gusanos se comen a Curzio, la gente de la calle va a empezar a preguntarse otra vez
qué diablos pasa con la crisis y con el paro. Pero el estado, naturalmente, es violento,
le supura violencia por todas partes y mata también a boleo; es cuestión de que siga
perfeccionándose en sus sofisticados medios. Y luego la violencia ramplona y terrible de
los grupos fascistas que deciden tomarse la justicia por su mano y apelan y matan desde a
un estudiante de 16 años a un comerciante de ultramarinos.
Los mil y un trucos de la represión, con la venia
del salón
Pero a lo que íbamos. Un movimiento desperdigado,
enfrascado en pequeñas luchas cotidianas -muy importantes, no lo niegopero In albis a
largo plazo. A nosotros no nos gustan los cerebros electrónicos y nos da escalofríos
pensar en los avances de la cibernética, pero que los otros los utilicen con tanta
soltura y nosotros cultivando hortalizas, me parece inmensa estupidez. Al paso que vamos,
dentro de poco nos matarán sinsangre y nos veremos inmersos en un poco improbable
"New Brave WorId" de Aldous Huxley. Si sobrevivimos, nos meterán en el
zoológico y nos exhibirán corno en Catalonia M-7.
Cuando llegamos a Italia, veníamos con los certificados de buena conducta de haber
sufrido años de fascismo, y hete aqui la sorpresa de comprobar en nuestros huesos que la
represión de los países "democráticos" es mucho más brutal y terrible de lo
que nunca llegáremos a pensar. Sibilina y educada en términos generales, despiadada y
perfecta en situaciones concretas. Eso, para que vayamos aprendiendo de la paz
parlamentaria y de la legalidad.
De la respuesta y la contestación
El año pasado se hablaba mucho de los indiani
metropolitani y del movimiento de los autonomi, y sobre ellos vamos a escribir las
últimas líneas.
De ellos lo que más llama la atención es el espontaneísmo y el rechazo a las formas
tradicionales de organización. Pero parece como si espontaneidad fuera sinónimo de pure~
za y de victoria segura. Sin embargo, de la falacia de este planteamiento ya nos han
enseñado los fracasos de las revueltas populares que sacudieron la Europa absolutista y
en las que líderes, Savaranola por ejemplo ya que estamos en Italia, surgieron de entre
las masas dirigiendo, tan ingenuos como ellas, contiendas que terminaron irremediablemente
en el fracaso.
Los indiani desaparecieron como el viento; de su historia nos quedan algunos recuerdos,
como sus pintadas con la flecha de los indios del Colorado, o la cantinela de sus
consignas, cuando exigían una autopista Roma-Milano cuesta abajo y la restitución de
todos los animales del zoológico a sus habitat originarios. Surgieran a la par de sucesos
sangrientos y complejos, como los de Bologna en la primavera del 77 o los mismo de Roma
por aquellas fechas, y fueron simplemente una nota de color en un ambiente duro.
Los autonomi forman, quizá, una de las tendencias más complejas y de más dificil
análisis por todos los elementos que implican. La violencia aut6noma -los aut6nomos se
levantan al puño cerrado, sino que abren los dedos indice y pulgar como si empuñaran una
pistola- han surgido en momentos de aguda crisis política y económica muy peculiares en
Italia, y cuyo análisis ha de ampliarse a cuestiones de índole internacional. Y es
curioso: violencia aut6noma y violencia policial se sumaban en momentos cruciales de la
política italiana: un PCI con un porcentaje de votos preocupante, una democracia
cristiana con divisiones en sus filas, una crisis galopante y un paro tan grande o más
proporcionalmente al de la postguerra. Los periódicos se llenaban de titulares escabrosos
y sensacionalistas, sin distinción de tendencias; la opinión pública dirigía su
atención a la muerte de un Francescano Lorusso o al número de coches incendiados en el
último encuentro con la policía. A veces daba la impresión de que unos hilos más
poderosos movían el escenario italiano. ¿No sería un problema serio que el venerable
café con leche de Berlinguer formara gobierno en medio del Mediterráneo?
Así, tanto indiani como autonomi, aunque estos últimos con actividad todavía en la
escena política actual, son movimientos nacidos en momentos coyunturales precisos. Otra
cuestión es, naturalmente toda esta serie de movimientos autónomos no vinculados ni
organizativa ni ideológicamente con los autonomi. Pero que, por su carácter autonomo a
veces se les mete en el mismo saco.
Este movimiento autonomo, que para otros es llamado de la nueva izquierda, tiene sus
raíces en los sucesos de Mayo del 68 que en Italia adquirieron especial virulencia y
amasaron un montón nada despreciable de experiencias. En Milano, por ejemplo, se creó un
movimiento sindical autogestionario en los primeros años del los setenta que tenia mucho
de libertario aunque sus propios miembros no se reconocieran como tales, y que está por
estudiar. Junto a estos movimientos de carácter autogestionario y también consejista, se
suman todos aquellos movimientos que hoy por hoy son las verdaderas fuerzas vivas de
Italia. El movimiento feminista, por ejemplo, es activo y numeroso y las actividades de
los partidos, sindicatos y otras organizaciones, se les quedan a la altura de los zapatos.
De proclamas y consignas, han pasado a la acción directa, escandalizando a las mentes
bienpensantes. As¡ en Milán una estudiante de enseñanza media= violada no acudió a la
comisaria a dar su de nuncia: acudió al colectivo feminista de su barrio, organizaron un
comando, secuestraron al muchacho y le hicieron juicio popular, rechazando con brío todos
los intentos desesperados de liberar al chico; acudió la policía, hubo varios heridos, y
tuvo que cerrarse el local del colegio durante quince días. Las mujeres ya habían
aprendido la farsa judicial con Claudia Caputi, violada por veinte en un descampado,
amenazada durante el juicio y de nuevo violada y herida con cuchillas de afeitar por los
amigos de los violadores acusados.
Y para terminar, hay un hecho interesante en el mundo italiano que, si bien el dificil
observarlo en las grandes ciudades, sí es paten te en todos los pequeños pueblos: la
unión, la proliferación de colectivos que acogen en su seno a todos aquellos que quieran
trabajar para el pueblo, independientemente de sus tintes libertarios o no. Son gente muy
joven por lo general, que prefiere esta forma de trabajo a meterse en la placenta de una
organización provincial o en la sección local de un determinado partido. Y de ellos es
de quién tenemos más que aprender, porque de poco nos sirve reunirnos sólo los que
pensamos igual y seguir siendo unos pocos por los siglos de los siglos.
Pepita Grillada
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