bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 11

Escarmentar en sindicalismo ajeno

Frank Mintz

El anarcosindicalismo fue elaborado y practicado en Francia y sería bueno comprender por qué ahora ya no' tiene peso político. El caso francés es el más interesante porque en Italia y en Alemania el anarcosindicalismo apareció en un periodo que precedía la formación de los fascismos (para Suecia, habría que estudiar el tema a fondo, pero yo personalmente no conozco el asunto).

Hasta la primera guerra mundial los anarcosindicalistas son influyentes y después nunca logran recuperar su predominio. Y es normal porque estos compañeros luchaban por un movimiento unido, único, y por tanto, convivían con camaradas de otras tendencias, y mantenían los anarcosindicalistas una táctica de cara a las posibles criticas. Como era una sindical única los movimientos de trabajadores espontáneos y violentos que surgieron entre 1903 y 09 sobre todo fueron frenados, cortados por los mismos anarcosindicalistas para no perder el dominio de una organización en que su corriente era minoritaria. La famosa carta de Amiens no era más que un documento circunstancial que satisfacía a tirios y troyanos pero que no sirvió en absoluto para preparar los trabajadores a la acción directa y a la guerra chovinista; y para colmo la política de comités, de entrismo y de manipuleo resultó un fracaso para los anarcosindicalistas. Monatte que tan fieramente había debatido con Malatesta en un congreso anarquista en 1907 afirmando la superioridad del sindicalismo, tenia que confesar en el órgano de la sindical única: "Por tanto la C.G.T. da la espalda a la revolución, a la táctica tradicional del sindicalismo. La C.G.T. ha fundado su politica en el acuerdo entre clases, en la colaboración de la organización obrera, no sólo con el patronato sino con el Estado; la C.G.T. ya no es, en la acción nacional como en la acción internacional, más que un engranaje gubernamental." (Vie Ouvrière, 23-5-1919).

Parece que estoy describiendo la tentativa del P.C. portugués para dominar los trabajadores portugueses nucleando el verticalismo al principio de la revolución de los claveles. Pero los anarcosindicalistas franceses se han preocupado siempre por los comités antes que por los obreros. Desde la primera guerra munidal, Pierre Besnard -excelente teórico- en la práctica fue siempre un bur6crata opuesto a otros. Así que cuando llegó el 36 francés con la ocupación de las fábricas, empresas y servicios, nadie estaba preparado, y los pocos anarcosindicalistas pensaban aún en la central única.

Otro fenómenos vino a reforzar la actitud extrafalaria de estos compañeros, a partir de 1926 y hasta la guerra se plantea una discusión -y luego una práctica en Francia y en otros paises- sobre la debilidad del anarquismo cara al leninismo, y sobre la necesidad de una intervención dirigida, organizada desde arriba en el movimiento obrero y en la sociedad. Frente a dicha postura extremista, aunque partiendo de una inquietud muy comprensible, defendida por destacados militantes como Grave, Archinov, Majno, se form6 un grupo que, admitiendo las limitaciones subrayadas por los "plataformistas" (documento en que Archinov expresó su tesis), oponía una critica muy normal del autoritarismo de la Plataforma. La oposición de Archinov y Majno se limitó primero a Volin, que fue luego (cuando se tradujo el texto del ruso, mal a veces) seguido por Berneri y Malatesta. En aquel momento, Sebastián Faure ideó su anarquismo sintético, o sea la reunión del individualismo, del sindicalismo y del comunismo en una misma organización.

En la práctica ésta significaba castrar cualquier actuación autónoma, concretamente obrera y oponerle o la práctica anarcosindicalista o un militantismo ni carne ni pescado (que aplicaba y aplica aún en parte la Federación Anarquista Francesa) en que cada tendencia choca o contradice la otra. Un ejemplo típico, una huelga de portuarios en Marsella en que un orador famoso de Burdeos A.L., convocado por el grupo anarquista, vino a pronunciar una conferencia sobre la... sexualidad. ¿Increíble? Por cierto i! pero normal en el fondo, cuando se constata que Vo¡in en Francia pasó a la masoneria, que Sebastián Faure era masón, y otros muchos, y la masonería no es ni más ni menos que la colaboración de clases entre la burguesía atea y el proletariado: nada de revolución. Sin duda por ellos, Malatesta y Berneri -que se opusieron en la práctica y en sus escritos a la masonería -fueron muy poco traducidos al francés...

De pasada digamos que la masonería y el anarquismo es un fenómeno que se produjo (¿produce?) también en España: revistieron el mandil en Asturias Quintanilla y sobre todo en Zaragoza Abós, que fue el responsable de la espera que permitió al ejército apoderarse de la ciudad en julio de 1936, ... peor es meneallo, si bien en esto también sería bueno tener una idea clara.

Se podría objetar que en Francia desde 1936 no pas6 nada porque el trabajador francés está aburguesado, es egoísta (por lo menos a veces suena así el discurso de ciertos cenetistas refugiados aquí, pero de hecho, entre 1944 y 1948 hubo una serie de empresas administradas por los mismos obreros, un destacamento de la policía armada desarmada por los mineros de Ales -comunistas de la base, según parece, pero todo esto fue sofocado por el espíritu patriota, los argumentos de colaboración de clases del P.C. Hay que reconstruir la patria, "hay que saber terminar una huelga" "La huelga es el arma de los trusts". Y luego en 1948 hubo la primera y última huelga de los exámenes por los enseñantes, que se utiliza ahora como coco para impedir cualquier repetición (vamos a tener a toda la población en contra, como en el 48); hubo el verano 53 con la huelga de los mineros, de la Renault y de correos, ahogada, desorganizada, desalentada por los sindicatos, manipulados como lo son aún por el P. C., los tradesuniones ingleses (masonería y Cía) y los católicos.

Y cuando vino mayo-junio de 1968 fue de hecho la primera tentativa de militantismo en la base, a nivel de los mismos trabajadores y en unos días se logró más que en casi setenta años: denuncia de la jerarquía, del trabajo y de la monotonía relación directa entre campesinos y huelguistas de fábricas, paralización de la vida cotidiana...

Todos los grupos autoritarios leninistas andan hoy disfrazados de a utogestion arios, y sobre todo autónomos, y los masones progres (Illich) tratan de recuperar, de manipular. Es normal, y la única respuesta es acentuar la espontaneidad, la rotación, la revocabilidad.

Para tomar un ejemplo reciente, el sindicalismo francés, incluidos el anarquismo y el anarcosindicalismo, han obrado de modo sectario, con excepción de mayo-junio de 1968, de 1900 a 1978 ha sido como la huelga de Ascón, cada tendencia se ha liado la manta a la cabeza, considerando al trabajador como el borrego, la carne de huelgas o de votaciones sindicales.

Y sin embargo, los trabajadores franceses -en muchos aspectos totalmente atrapados por la sociedad de consumo- tienen actitudes muy sanas y los conflictos parten de una estación, por una sanción local y pueden extenderse a todo el ferrocarril, pese al sabotaje continuo de los sindicatos y medios de información; igual sucede en Correos. Hay conflictos duros, largos, que los sindicatos no saben apagar. Y ocurre otro tanto en Inglaterra, en Alemania, en Austria... Muchos sindicalistas abandonan las centrales y tratan, por primera vez en Francia de coordinarse. Es una constatación, hay que esperar paraver. Pero no deja de ser paradójico que hay que empezar de nuevo, de cero, en la tierra que creó el anarcosindicalismo, aunque en el fondo la táctica burocrática no podía dar otra cosa. "Salido de nada, llegué a la ruina" (Marx, Groucho)

Inicial - Índice