Las huelgas de Mayo-Junio del 68 en Francia revelaron, de un lado el
impacto de ciertas ideas-fuerza del Movimiento Libertario entre la clase obrera francesa,
y de otra parte la incapacidad del Movimiento en su conjunto de proponer a los
trabajadores una alternativa creíble, en la plano de la organización y sus perspectivas
políticas Los anarquistas y los anarcosindicalistas han estado casi totalmente ausentes,
a excepción de ciertas contribuiciones individuales o de pequeños grupos aislados. Son
los movimientos leninistas los que, en los años que siguieron a las huelgas, se han
aprovechaso politicamente de la explosión de Mayo.
¿Porque Alianza Sindicalista?
El nacimiento de la Alianza Sindicalista va
íntimamente ligado al contexto en el cual se encontraba el movimiento anarcosindicalista
en esta época. Así pués, es necesario explicar un poco el asunto.
En Francia no ha habido nunca organización anarcosindicalista. Incluso la CGT anterior a
1914 no era mas que un conglomerado de múltiples corrientes del Movimiento obrero, entre
las que los anarcosindicalistas eran minoritarios. Así surgió la "Carta de
Amiens" que está considerada la declaración de principios del sindicalismo
revolucionario, y que no es mas que un texto de compromiso entre anarquistas y reformistas
contra los "guesdistas" (partidarios de Jules Guesde), para evitar la escisión
en la CGT. Incluso, los anarcosindicalistas mismos, minoritarios en una confederación
sindical, no pensaron jamás en organizarse como tendencia dentro del movimiento sindical,
para combatir a los socialistas o mas tarde a los bolcheviques. La introducción de
prácticas fraccionistas por parte de los bolcheviques, dejaron a los anarcosindicalistas
(como a las restantes corrientes), totalmente desarmados. Los comunistas, según palabras
de uno de sus dirigentes, entraron en la CGT "como una punta de acero en un bloque de
mantequilla".
Hubo que esperar hasta 1919 para que, en el seno de la CGT, los sindicalistas
revolucionarios reaccionaran constituyendo comités, pero esta iniciativa, tardía e
insuficientemente organizada, fracasó. El único ejemplo de organización sindical
especificamente anarcosindicalista es la CGTSR (Noviembre 1926), creada, en su origen, en
torno a la Federación Autónoma de la Construcción; pero la nueva organización estuvo
lejos de representar la unanimidad dentro del movimiento anarcosindicalista y anarquista.
En efecto, en esta época, una parte de los anarcosindicalistas seguían en la CGT, otros
estaban en la CGTU (escisión de la CGT); mientras se entablaban polémicas entre los
partidarios de una y otra organización, y se hacia imposible cualquier intento de unidad
de acción. Se llegó a constituir incluso un sindicato que competía con la CGTSR.
Si hoy podemos decir que la creación de la CGTSR fué inevitable y necesaria, también
debemos reconocer que fué un fracaso a causa de sus condiciones y del contexto de su
creación, así como por el balance de su actividad. Era una época de divisiones
sindicales que no favorecian el desarrollo de una organización obrera ofensiva. En 1934
la CGTSR tenía 837 afiliados, y esta cifra llegó hasta cinco mil en 1936; en el momento
de la guerra civil españaola alcanzó los 40.000.
Vemos pués que, si eliminamos de la historia de nuestro movimiento todo lo que pertenece
al mito, podemos concluir que el anarquismo en Francia ha sido siempre extremadamente
débil en cuanto a militantes, ha estado siempre dividido y mal organizado, y no ha
existido nunca en tanto que organización de masas. El conocimiento del pasado del
movimiento anarcosindicalista en Francia, determinó las condiciones de la Alianza en el
momento de su creación. En 1969-70 se han presentado los mismos problemas, con el
agravante de que éramos aún mas débiles y desorganizados.
La clase obrera y los sindicatos
La clase obrera francesa se encuentra dividida en
múltiples organizaciones sindicales: principalmente la CGT, la CFDT y Force Ouvriere
(F0).
La CGT está mayoritariamente controlada por el partido comunista. La CFDT en 1968 estaba
controlada por una corriente surgida de la izquierda cristiana; poco después, en su 35
congreso, la CFDT ha reconocido el principio de la lucha de clases y, desde la firma del
Programa Común de gobierno entre el PC y el partido Socialista, la CFDT está siendo
progresivamente controlada por los socialistas, Force Ouvriere representa, en la clase
obrera, las corrientes de la derecha apolítica, y su dirigente Bergeron ha demostrado
gran talento como rompehuelgas, a pesar de ser miembro del Partido Socialista.
Durante las huelgas de 1968, y después, la CFDT supo aprovechar la corriente de ideas
nuevas y de radicalización de la juventud, para reforzarse. Fué entonces cuando lanzó
la proclama de la Autogestión, que llegó a ilusionar a muchos militantes. Hoy, esta
central demuestra lo que realmente es: un campo de maniobras para el Partido Socialista y
una alternativa socialdemocrata al PC y la CGT.
El partido que dominaba entre la clase obrera en 1968, y que todavía hoy domina es el PC,
con sus 300 o 400 mil afiliados. Todas las organizaciones sindicales y partidos de
izquierda impidieron que las huelgas de Mayo-Junio tuvieran un final revolucionario. En
numerosas localidades, la CGT y el PC se esforzaron para hacer creer a los trabajadores,
que sus compañeros de otros pueblos habían reemprendido el trabajo, para conseguir la
desmovilización.
En 1968 el Partido Socialista era un partido
pequeño, con menos de 50.000 miembros. La firma del programa común de gobierno entre el
PC y el PS benefició sobre todo a este último que vio aumentar sus efectivos hasta
150.000; el PS ha ganado electoralmente a expensas del PC. Numerosos trabajadores juzgaron
favorablemente el acuerdo político entre PC y PS, pero prefirieron reforzar al PS por
desconfianza hacia el PC y para contrarestar su peso entre la clase obrera. El PS empezó
a implantarse en las empresas, cuando hasta entonces había jugado siempre a nivel de
municipios. En la actualidad tiene 800 secciones de empresa, pero sigue siendo débil en
comparación con el PC que cuenta con mas de 5.000 células de empresa.
En los años siguientes a 1968 los partidos de, la izquierda reformista supieron
aprovechar el deseo de unidad de la clase obrera para presentar sus alternativas
electorales. La crisis económica mundial aparecida entonces, ha reforzado la credibilidad
de esta alternativa que constituye, a falta de otra cosa, la única perspectiva para la
clase obrera.
La fuerza de recuperación, por parte de la izquierda electoral, del impetu reivindicativo
y contestatario de 1968, estuvo pareja con la incapacidad del movimiento revolucionario en
general, y el movimiento anarquista en particular, para desarrollar una implantación
masiva entre la clase obrera.
Principios de la Alianza Sindicalista
Algunos militantes anarcosindicalistas que vivieron
las jornadas de Mayo-Junio 1968, en las fábricas y en la calle, que conocieron a la vez
la liquidación del movimiento de huelga por parte de las direcciones sindicales y la
acción violenta, decidieron llevar a la práctica una coordinación de militantes
libertarios que, llevaran una acción de tipo sindical en las empresas. El primer periodo
consistió en tratar de reagrupar al Movimiento Libertario sobre una plataforma de acción
sindical. En, el primer año hubo reuniones que agruparon a varios centenares de personas,
estando representadas todas las tendencias y corrientes del movimiento: de anarquistas
comunistas a individualistas, de anarcosindicalistas vegetarianos, e incluso
antisindicalistas... Aparte las tendencias y corrientes, se reunieron también
personalidades cada una, con sus diferencias de apreciación, que trataban de poner en
evidencia. Los debates se convertian en polémicas. El fracaso de este intento de
reagrupamiento puede, a nuestro juicio, explicarse por tres causas:
1) No era posible encontrar bases de, acuerdo mínimo entre grupos que estaban separados
por tantas divergencias ideológicas, organizacionales, etc, por no citar las diferencias
de intereses. No les unía mas que una común referencia al anarquismo que, a su vez, era
interpretado muy diversamente.
2) Muchas de las divergencias ideológicas eran de hecho un "biombo" para
ocultar la oposición a personas, así como para el espíritu sectario de sus líderes,
que preferían continuar siendo incontestados en pequeños grupos, que puestos en
discusión en grupos mayores.
3) Simplificando, podemos reducir a dos las corrientes representadas en las primeras
reuniones constitutivas: la corriente anarquista y la corriente sindicalista, cada una con
sus variantes y su herencia histórica...
En la tradición anarquista en Francia las decisiones se toman por unanimidad, lo que ha
hecho que raramente se llegue a un acuerdo; incluso, no se aplican las decisiones si no se
está de acuerdo con ellas ). Además, la acción de la clase obrera se considera
solamente contra la autoridad (las "posiciones del alma").
Los sindicalistas del movimiento, los que llevaban una acción entre la clase obrera en
los sindicatos, habían adoptado la costumbre de, actuar en solitario, de hacer su trabajo
militando en las estructuras sindicales del lugar en que estaban, sin coordinarse entre
ellos y, también, sin mucha eficacia frente a las facciones políticas que estaban
organizadas. Estos compañeros realizaban, individualmente, un buen trabajo pero lo
hacían de forma dispersa contra aparatos muy estructurados. Eran relativamente numerosos
los que actuaban así, solos, pero la suma de sus acciones individuales no se podía
comparar con el potencia¡ militante que representaban.
La experiencia ha mostrado que no era posible que trabajaran juntas estas dos corrientes,
al menos entonces, con militantes condicionados por decenas de años de costumbres. La
solución se ha impuesto poco a poco, por si misma, con la llegada de gente ajena al
movimiento libertario, con la salida del ghetto anarquista. Al no aparecer ninguna
tendencia mayoritaria, desaparecieron los rumores, y conseguimos reunirnos una decena de
militantes de Burdeos y de Paris. Fué entonces cuando adoptamos el nombre de
"Alianza Sindicalista Revolucionaria y Anarcosindicalista", y decidimos la
creación del periódico "Solidarité Ouvriere".
Desde el comienzo nos planteamos la forma de organización a adoptar. Partimos del
principio de que éramos todos asalariados, sindicados y no sindicados. Queriamos evitar
que tomaran el control de la organización los intelectuales o los estudiantes, que no
están directamente interesados en la lucha obrera. Una de las corrientes preconizaba, en
las primeras discusiones, la creación de una confederación anarcosindicalista sobre el
modelo de la CNT española. La experiencia ya se habia efectuado, después de la guerra,
cuando algunos militantes crearon la CNTF, y el balance, treinta años después es
negativo. El análisis de su fracaso no cabe aquí: los compañeros de la CNT francesa
preconizaban, a partir de 1968, la entrada de todos los libertarios en la organización,
para constituir una central libertaria. Pero esto significaba ignorar dos factores al
menos:
1) No se puede crear una central sindical con algunas decenas, ni siquiera centenas, de
militantes. El Movimiento Libertario no tenia, ni remotamente, fuerza suficiente para
intentarlo.
2) Después de 1968 se había manifestado una fuerte corriente unitaria entre la clase
obrera, dividida ya en cuatro o cinco centrales. Presentarse delante de los trabajadores
corno una central mas, aunque hubiéramos tenido fuerza, era un gran error.
La posibilidad de constituir una central anarcosindicalista fué rechazada desde el
principio; la decisión no responde a una cuestión de principios sino a la conclusión de
que nuestras fuerzas eran insuficientes, y el momento no era el apropiado.
Había que crear una estructura organizativa permitiendo organizarse a los militantes
libertarios que llevaran una acción en la empresa. Esta estructura, en su origen, no era
ninguna central sindical ni tampoco una organización anarquista especifica: era un
reagrupamiento de trabajadores libertarios que se reclamaban del anarcosindicalismo o del
sindicalismo revolucionario, que llevaban una acción en la empresa, bien a través de
estructuras sindicales existentes, bien fuera de esas estructuras. Se trataba de coordinar
la actividad de los compañeros, fueran o no sindicados. Esta estructura no se concebía
corno una competencia con la CNTF, puesto 'que los militantes de esta última podían
confrontar sus prácticas con los compañeros militantes de otras centrales. Lo que, sin
embargo, no se ha producido nunca.
Cuando nuestra agrupación publicó el primer número de "Solidarité Ouvriere"
éramos apenas una decena, repartidos entre Burdeos y Paris. De hecho, el objetivo que nos
habíamos fijado, de reagrupar a los trabajadores libertarios en una estructura común de
coordinación, habia fracasado. Durante los años que han transcurrido nos hemos
desarrollado fuera del Movimiento Libertario, reclutando sobre todo militantes salidos del
movimiento sindical. Durante muchos años nos hemos separado del Movimiento Libertario a
quien reprochamos su estrechez de miras, su sectarismo y su composición social,
esencialmente no trabajadora.
La Alianza rechazó siempre tomar postura en favor de una u otra organización anarquista
especifica. En el plano del trabajo militantes en las empresas, hemos propuesto siempre un
trabajo común con los libertarios En un plano más general, hemos apoyado también las
posturas de acción común. Así cuando pensábamos que el Movimiento Libertario podía
aparecer unido en una iniciativa local sobre un problema concreto, dejando de lado
conductas de capillita, nos ha parecido muy positivo.
De 1970 a 1974 hemos tenido un desarrollo regular con un trabajo coordinado en las
empresas y los sindicatos, principalmente CGT v CFDT. Dos hechos significativos han
cambiado, en el orden político y sociológico, nuestra visión:
1) La firma de los acuerdos del programa común de gobierno entre el PC y el PS apoyado en
principio por la CGT y luego por la CFDT. Esto ha tenido consecuencias importantes para
nosotros:
a) El desarrollo de ilusiones electorales entre la clase obrera.
b) La manipulación de las estructuras sindicales por parte de los partidos políticos.
2) La transformación sociológica en el seno del movimiento libertario a partir de 1968.
Los estudiantes del 68 se convirtieron en trabajadores; de alguna forma ha aumentado, en
las agrupaciones anarquistas, el peso de los militantes sometidos a explotación.
Estos dos hechos nos obligan, por una parte, a revisar las prácticas habituales hasta
entonces en la Alianza; por otra, constituyen una nueva esperanza hacia la reunificación
del movimiento libertario. La Alianza pasó entonces por un periodo de crisis, en el que
hicimos un balance critico de nuestra actuación. Todo esto nos llevó, a finales de 1977,
a una Conferencia Nacional de Trabajadores Libertarios, en la que participaron diversos
grupos anarquistas y anarcosindicalistas. El punto de vista que allí defendió la Alianza
fue que hacia falta constituir una Sección Francesa de la AIT, que sea más que una
sigla, una realidad militante. Esta Sección, debería hacer girar su actividad en torno a
tres ejes:
- Coordinar el trabajo que hacen los anarcosindicalistas en las centrales reformistas.
- Reforzar, donde fuera posible, la CNTF.
- Coordinar los grupos autónomos de trabajadores, orientados hacia el comunismo
libertario.
La Alianza proponía, con anterioridad al proyecto, tres puntos que se resumen en:
1. -Reanudar el debate libre político.
2.-Volver hacia el anarquismo proletario.
3. -Volver al federalismo.
A pesar de numerosos aspectos positivos, la conferencia no ha respondido a todas las
esperanzas depositadas en ella, a causa de importantes divergencias en los planteamientos.
Sobre todo, porque ciertos participantes, con su comportamiento partidista, tenían puntos
de vista totalmente incompatibles con el anarcosindicalismo.
No siendo posible una unificación de todos los trabajadores libertarios, hemos decidido
intentar una alternativa más restringida, proponiendo una reunificación de los
anarcosindicalistas en septiembre de 1978. Como preámbulo hemos defendido la idea de que
los militantes debían tener una práctica de masas, de clase y libertaria, es decir, que:
1) La acción de los militantes debe salir de los círculos cerrados para dirigirse hacia
el mayor número posible de trabajadores.
2) Nuestra actuación debe situarse prioritariamente entre la clase obrera, y ligarse a
las preocupaciones de los trabajadores.
3) Los militatnes deben mirar antes el interés general del movimiento que los intereses
sectarios.
Hemos propuesto la creación de comités anarcosindicalistas locales, regionales, etc., en
los que los diferentes componentes del movimiento examinarían las posibilidades de unidad
de acción y prepararían apariciones conjuntas. Esta proposición fue aceptada por la
Conferencia, se ha efectuado una coordinación ya, a pesar de algunas dificultades. Acaba
de aparecer el primer boletín de relación del comité anarcosindicalista, con 800
ejemplares que se han difundido por toda Francia. Sabemos ya que militantes de otras
ciudades y regiones quieren organizar sus comités anarcosindicalistas locales y
regionales unitarios. Si somos capaces de evitar caer en la trampa del sectarism, si hemos
aprendido de los errores del pasado (reciente y lejano), puede que la dinámica unitaria
que ha empezado ahora se desarrolle suficientemente como para conseguir crear una
organización anarcosindicalista de masas. Entonces, nuestro movimiento podrá unirse al
movimiento anarcosindicalista internacional, en tanto que fuerza real que contará en la
lucha contra el capital y el Estado.
Inicial - Índice |