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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 11

Alianza sindicalista

03.jpg (20101 bytes)Las huelgas de Mayo-Junio del 68 en Francia revelaron, de un lado el impacto de ciertas ideas-fuerza del Movimiento Libertario entre la clase obrera francesa, y de otra parte la incapacidad del Movimiento en su conjunto de proponer a los trabajadores una alternativa creíble, en la plano de la organización y sus perspectivas políticas Los anarquistas y los anarcosindicalistas han estado casi totalmente ausentes, a excepción de ciertas contribuiciones individuales o de pequeños grupos aislados. Son los movimientos leninistas los que, en los años que siguieron a las huelgas, se han aprovechaso politicamente de la explosión de Mayo.

¿Porque Alianza Sindicalista?

El nacimiento de la Alianza Sindicalista va íntimamente ligado al contexto en el cual se encontraba el movimiento anarcosindicalista en esta época. Así pués, es necesario explicar un poco el asunto.

En Francia no ha habido nunca organización anarcosindicalista. Incluso la CGT anterior a 1914 no era mas que un conglomerado de múltiples corrientes del Movimiento obrero, entre las que los anarcosindicalistas eran minoritarios. Así surgió la "Carta de Amiens" que está considerada la declaración de principios del sindicalismo revolucionario, y que no es mas que un texto de compromiso entre anarquistas y reformistas contra los "guesdistas" (partidarios de Jules Guesde), para evitar la escisión en la CGT. Incluso, los anarcosindicalistas mismos, minoritarios en una confederación sindical, no pensaron jamás en organizarse como tendencia dentro del movimiento sindical, para combatir a los socialistas o mas tarde a los bolcheviques. La introducción de prácticas fraccionistas por parte de los bolcheviques, dejaron a los anarcosindicalistas (como a las restantes corrientes), totalmente desarmados. Los comunistas, según palabras de uno de sus dirigentes, entraron en la CGT "como una punta de acero en un bloque de mantequilla".

Hubo que esperar hasta 1919 para que, en el seno de la CGT, los sindicalistas revolucionarios reaccionaran constituyendo comités, pero esta iniciativa, tardía e insuficientemente organizada, fracasó. El único ejemplo de organización sindical especificamente anarcosindicalista es la CGTSR (Noviembre 1926), creada, en su origen, en torno a la Federación Autónoma de la Construcción; pero la nueva organización estuvo lejos de representar la unanimidad dentro del movimiento anarcosindicalista y anarquista. En efecto, en esta época, una parte de los anarcosindicalistas seguían en la CGT, otros estaban en la CGTU (escisión de la CGT); mientras se entablaban polémicas entre los partidarios de una y otra organización, y se hacia imposible cualquier intento de unidad de acción. Se llegó a constituir incluso un sindicato que competía con la CGTSR.

Si hoy podemos decir que la creación de la CGTSR fué inevitable y necesaria, también debemos reconocer que fué un fracaso a causa de sus condiciones y del contexto de su creación, así como por el balance de su actividad. Era una época de divisiones sindicales que no favorecian el desarrollo de una organización obrera ofensiva. En 1934 la CGTSR tenía 837 afiliados, y esta cifra llegó hasta cinco mil en 1936; en el momento de la guerra civil españaola alcanzó los 40.000.

Vemos pués que, si eliminamos de la historia de nuestro movimiento todo lo que pertenece al mito, podemos concluir que el anarquismo en Francia ha sido siempre extremadamente débil en cuanto a militantes, ha estado siempre dividido y mal organizado, y no ha existido nunca en tanto que organización de masas. El conocimiento del pasado del movimiento anarcosindicalista en Francia, determinó las condiciones de la Alianza en el momento de su creación. En 1969-70 se han presentado los mismos problemas, con el agravante de que éramos aún mas débiles y desorganizados.

La clase obrera y los sindicatos

La clase obrera francesa se encuentra dividida en múltiples organizaciones sindicales: principalmente la CGT, la CFDT y Force Ouvriere (F0).

La CGT está mayoritariamente controlada por el partido comunista. La CFDT en 1968 estaba controlada por una corriente surgida de la izquierda cristiana; poco después, en su 35 congreso, la CFDT ha reconocido el principio de la lucha de clases y, desde la firma del Programa Común de gobierno entre el PC y el partido Socialista, la CFDT está siendo progresivamente controlada por los socialistas, Force Ouvriere representa, en la clase obrera, las corrientes de la derecha apolítica, y su dirigente Bergeron ha demostrado gran talento como rompehuelgas, a pesar de ser miembro del Partido Socialista.

Durante las huelgas de 1968, y después, la CFDT supo aprovechar la corriente de ideas nuevas y de radicalización de la juventud, para reforzarse. Fué entonces cuando lanzó la proclama de la Autogestión, que llegó a ilusionar a muchos militantes. Hoy, esta central demuestra lo que realmente es: un campo de maniobras para el Partido Socialista y una alternativa socialdemocrata al PC y la CGT.

El partido que dominaba entre la clase obrera en 1968, y que todavía hoy domina es el PC, con sus 300 o 400 mil afiliados. Todas las organizaciones sindicales y partidos de izquierda impidieron que las huelgas de Mayo-Junio tuvieran un final revolucionario. En numerosas localidades, la CGT y el PC se esforzaron para hacer creer a los trabajadores, que sus compañeros de otros pueblos habían reemprendido el trabajo, para conseguir la desmovilización.

En 1968 el Partido Socialista era un partido pequeño, con menos de 50.000 miembros. La firma del programa común de gobierno entre el PC y el PS benefició sobre todo a este último que vio aumentar sus efectivos hasta 150.000; el PS ha ganado electoralmente a expensas del PC. Numerosos trabajadores juzgaron favorablemente el acuerdo político entre PC y PS, pero prefirieron reforzar al PS por desconfianza hacia el PC y para contrarestar su peso entre la clase obrera. El PS empezó a implantarse en las empresas, cuando hasta entonces había jugado siempre a nivel de municipios. En la actualidad tiene 800 secciones de empresa, pero sigue siendo débil en comparación con el PC que cuenta con mas de 5.000 células de empresa.

En los años siguientes a 1968 los partidos de, la izquierda reformista supieron aprovechar el deseo de unidad de la clase obrera para presentar sus alternativas electorales. La crisis económica mundial aparecida entonces, ha reforzado la credibilidad de esta alternativa que constituye, a falta de otra cosa, la única perspectiva para la clase obrera.

La fuerza de recuperación, por parte de la izquierda electoral, del impetu reivindicativo y contestatario de 1968, estuvo pareja con la incapacidad del movimiento revolucionario en general, y el movimiento anarquista en particular, para desarrollar una implantación masiva entre la clase obrera.

Principios de la Alianza Sindicalista

Algunos militantes anarcosindicalistas que vivieron las jornadas de Mayo-Junio 1968, en las fábricas y en la calle, que conocieron a la vez la liquidación del movimiento de huelga por parte de las direcciones sindicales y la acción violenta, decidieron llevar a la práctica una coordinación de militantes libertarios que, llevaran una acción de tipo sindical en las empresas. El primer periodo consistió en tratar de reagrupar al Movimiento Libertario sobre una plataforma de acción sindical. En, el primer año hubo reuniones que agruparon a varios centenares de personas, estando representadas todas las tendencias y corrientes del movimiento: de anarquistas comunistas a individualistas, de anarcosindicalistas vegetarianos, e incluso antisindicalistas... Aparte las tendencias y corrientes, se reunieron también personalidades cada una, con sus diferencias de apreciación, que trataban de poner en evidencia. Los debates se convertian en polémicas. El fracaso de este intento de reagrupamiento puede, a nuestro juicio, explicarse por tres causas:

1) No era posible encontrar bases de, acuerdo mínimo entre grupos que estaban separados por tantas divergencias ideológicas, organizacionales, etc, por no citar las diferencias de intereses. No les unía mas que una común referencia al anarquismo que, a su vez, era interpretado muy diversamente.

2) Muchas de las divergencias ideológicas eran de hecho un "biombo" para ocultar la oposición a personas, así como para el espíritu sectario de sus líderes, que preferían continuar siendo incontestados en pequeños grupos, que puestos en discusión en grupos mayores.

3) Simplificando, podemos reducir a dos las corrientes representadas en las primeras reuniones constitutivas: la corriente anarquista y la corriente sindicalista, cada una con sus variantes y su herencia histórica...

En la tradición anarquista en Francia las decisiones se toman por unanimidad, lo que ha hecho que raramente se llegue a un acuerdo; incluso, no se aplican las decisiones si no se está de acuerdo con ellas ). Además, la acción de la clase obrera se considera solamente contra la autoridad (las "posiciones del alma").

Los sindicalistas del movimiento, los que llevaban una acción entre la clase obrera en los sindicatos, habían adoptado la costumbre de, actuar en solitario, de hacer su trabajo militando en las estructuras sindicales del lugar en que estaban, sin coordinarse entre ellos y, también, sin mucha eficacia frente a las facciones políticas que estaban organizadas. Estos compañeros realizaban, individualmente, un buen trabajo pero lo hacían de forma dispersa contra aparatos muy estructurados. Eran relativamente numerosos los que actuaban así, solos, pero la suma de sus acciones individuales no se podía comparar con el potencia¡ militante que representaban.

La experiencia ha mostrado que no era posible que trabajaran juntas estas dos corrientes, al menos entonces, con militantes condicionados por decenas de años de costumbres. La solución se ha impuesto poco a poco, por si misma, con la llegada de gente ajena al movimiento libertario, con la salida del ghetto anarquista. Al no aparecer ninguna tendencia mayoritaria, desaparecieron los rumores, y conseguimos reunirnos una decena de militantes de Burdeos y de Paris. Fué entonces cuando adoptamos el nombre de "Alianza Sindicalista Revolucionaria y Anarcosindicalista", y decidimos la creación del periódico "Solidarité Ouvriere".

Desde el comienzo nos planteamos la forma de organización a adoptar. Partimos del principio de que éramos todos asalariados, sindicados y no sindicados. Queriamos evitar que tomaran el control de la organización los intelectuales o los estudiantes, que no están directamente interesados en la lucha obrera. Una de las corrientes preconizaba, en las primeras discusiones, la creación de una confederación anarcosindicalista sobre el modelo de la CNT española. La experiencia ya se habia efectuado, después de la guerra, cuando algunos militantes crearon la CNTF, y el balance, treinta años después es negativo. El análisis de su fracaso no cabe aquí: los compañeros de la CNT francesa preconizaban, a partir de 1968, la entrada de todos los libertarios en la organización, para constituir una central libertaria. Pero esto significaba ignorar dos factores al menos:

1) No se puede crear una central sindical con algunas decenas, ni siquiera centenas, de militantes. El Movimiento Libertario no tenia, ni remotamente, fuerza suficiente para intentarlo.

2) Después de 1968 se había manifestado una fuerte corriente unitaria entre la clase obrera, dividida ya en cuatro o cinco centrales. Presentarse delante de los trabajadores corno una central mas, aunque hubiéramos tenido fuerza, era un gran error.

La posibilidad de constituir una central anarcosindicalista fué rechazada desde el principio; la decisión no responde a una cuestión de principios sino a la conclusión de que nuestras fuerzas eran insuficientes, y el momento no era el apropiado.

Había que crear una estructura organizativa permitiendo organizarse a los militantes libertarios que llevaran una acción en la empresa. Esta estructura, en su origen, no era ninguna central sindical ni tampoco una organización anarquista especifica: era un reagrupamiento de trabajadores libertarios que se reclamaban del anarcosindicalismo o del sindicalismo revolucionario, que llevaban una acción en la empresa, bien a través de estructuras sindicales existentes, bien fuera de esas estructuras. Se trataba de coordinar la actividad de los compañeros, fueran o no sindicados. Esta estructura no se concebía corno una competencia con la CNTF, puesto 'que los militantes de esta última podían confrontar sus prácticas con los compañeros militantes de otras centrales. Lo que, sin embargo, no se ha producido nunca.

Cuando nuestra agrupación publicó el primer número de "Solidarité Ouvriere" éramos apenas una decena, repartidos entre Burdeos y Paris. De hecho, el objetivo que nos habíamos fijado, de reagrupar a los trabajadores libertarios en una estructura común de coordinación, habia fracasado. Durante los años que han transcurrido nos hemos desarrollado fuera del Movimiento Libertario, reclutando sobre todo militantes salidos del movimiento sindical. Durante muchos años nos hemos separado del Movimiento Libertario a quien reprochamos su estrechez de miras, su sectarismo y su composición social, esencialmente no trabajadora.

La Alianza rechazó siempre tomar postura en favor de una u otra organización anarquista especifica. En el plano del trabajo militantes en las empresas, hemos propuesto siempre un trabajo común con los libertarios En un plano más general, hemos apoyado también las posturas de acción común. Así cuando pensábamos que el Movimiento Libertario podía aparecer unido en una iniciativa local sobre un problema concreto, dejando de lado conductas de capillita, nos ha parecido muy positivo.

De 1970 a 1974 hemos tenido un desarrollo regular con un trabajo coordinado en las empresas y los sindicatos, principalmente CGT v CFDT. Dos hechos significativos han cambiado, en el orden político y sociológico, nuestra visión:

1) La firma de los acuerdos del programa común de gobierno entre el PC y el PS apoyado en principio por la CGT y luego por la CFDT. Esto ha tenido consecuencias importantes para nosotros:

a) El desarrollo de ilusiones electorales entre la clase obrera.

b) La manipulación de las estructuras sindicales por parte de los partidos políticos.

2) La transformación sociológica en el seno del movimiento libertario a partir de 1968. Los estudiantes del 68 se convirtieron en trabajadores; de alguna forma ha aumentado, en las agrupaciones anarquistas, el peso de los militantes sometidos a explotación.

Estos dos hechos nos obligan, por una parte, a revisar las prácticas habituales hasta entonces en la Alianza; por otra, constituyen una nueva esperanza hacia la reunificación del movimiento libertario. La Alianza pasó entonces por un periodo de crisis, en el que hicimos un balance critico de nuestra actuación. Todo esto nos llevó, a finales de 1977, a una Conferencia Nacional de Trabajadores Libertarios, en la que participaron diversos grupos anarquistas y anarcosindicalistas. El punto de vista que allí defendió la Alianza fue que hacia falta constituir una Sección Francesa de la AIT, que sea más que una sigla, una realidad militante. Esta Sección, debería hacer girar su actividad en torno a tres ejes:

- Coordinar el trabajo que hacen los anarcosindicalistas en las centrales reformistas.

- Reforzar, donde fuera posible, la CNTF.

- Coordinar los grupos autónomos de trabajadores, orientados hacia el comunismo libertario.

La Alianza proponía, con anterioridad al proyecto, tres puntos que se resumen en:

1. -Reanudar el debate libre político.

2.-Volver hacia el anarquismo proletario.

3. -Volver al federalismo.

A pesar de numerosos aspectos positivos, la conferencia no ha respondido a todas las esperanzas depositadas en ella, a causa de importantes divergencias en los planteamientos. Sobre todo, porque ciertos participantes, con su comportamiento partidista, tenían puntos de vista totalmente incompatibles con el anarcosindicalismo.

No siendo posible una unificación de todos los trabajadores libertarios, hemos decidido intentar una alternativa más restringida, proponiendo una reunificación de los anarcosindicalistas en septiembre de 1978. Como preámbulo hemos defendido la idea de que los militantes debían tener una práctica de masas, de clase y libertaria, es decir, que:

1) La acción de los militantes debe salir de los círculos cerrados para dirigirse hacia el mayor número posible de trabajadores.

2) Nuestra actuación debe situarse prioritariamente entre la clase obrera, y ligarse a las preocupaciones de los trabajadores.

3) Los militatnes deben mirar antes el interés general del movimiento que los intereses sectarios.

Hemos propuesto la creación de comités anarcosindicalistas locales, regionales, etc., en los que los diferentes componentes del movimiento examinarían las posibilidades de unidad de acción y prepararían apariciones conjuntas. Esta proposición fue aceptada por la Conferencia, se ha efectuado una coordinación ya, a pesar de algunas dificultades. Acaba de aparecer el primer boletín de relación del comité anarcosindicalista, con 800 ejemplares que se han difundido por toda Francia. Sabemos ya que militantes de otras ciudades y regiones quieren organizar sus comités anarcosindicalistas locales y regionales unitarios. Si somos capaces de evitar caer en la trampa del sectarism, si hemos aprendido de los errores del pasado (reciente y lejano), puede que la dinámica unitaria que ha empezado ahora se desarrolle suficientemente como para conseguir crear una organización anarcosindicalista de masas. Entonces, nuestro movimiento podrá unirse al movimiento anarcosindicalista internacional, en tanto que fuerza real que contará en la lucha contra el capital y el Estado.

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