Tras un intenso debate, acentuado desde 1970, numerosos núcleos de
trabajadores italianos, polarizados en torno a varias federaciones afines, se han puesto
en marcha para reconstruir la U.S.I. (Union Sindical Italiana), el viejo sindicato que,
aplastado con otras organizaciones de izquierda bajo el fascismo, renunció a
reorganizarse como tal en la inmediata postguerra por creer en una "unidad
sindical" que en el fondo no ha servido más que para infanteria del pacto social y
de la que los libertarios han sido sistemáticamente marginados.
Un primer comicio se reunió en Roma en la pasada primavera (ver Bici nº 7) En la
asamblea qu ed6 afirmada la voluntad de reorganizar la U.S.I. "extrañaa cualquier
ingerencia de grupos políticos organizados y definida como organización autónoma de
clase que lleva a la práctica los principios de la autogestión, la acción directa, el
federalismo, la solidaridad interna sin distinción de ideología y que se adquiere a los
principios de la A.I.T. ".
Sin dejar de compartir esta voluntad reconstructora, desde "AZZIONE DIRETTA" de
Florencia, se planteaban algunas cuestiones candentes tras la conferencia, que sitúan el
problema de la U.S.I. dentro de su contexto social real en el movimiento obrero italiano:
"En el examen del ritmo y del modo de la reconstrucción de la organización
anarco-sindicalista, salió claramente a la luz el problema que a nuestro parecer es
fundamental para llegar a la reconstrucción autónoma de clase: un mayor asentamiento de
los trabajadores libertarios en la realidad obrera, una mayor discusión sobre los
contenidos del anarcosindicalismo y sobre el comportamiento de la clase, pero de forma
particular, la no existencia de aquella multitud de pequeños unidades organizativas, de
aquella coordinación de los trabajadores que forma la base de una organización
libertario que quiere ser tal. Faltaban los organismos obreros locales,
interprofesionales, la coordinación provincial, regional, de ramo. A nuestro parecer es
un método errado tratar de hacer la organización autónomo de clase a base de juegos de
poder, de la asociación de núcleos de compañeros provenientes de grupos específicos,
en vez de un proceso real de amalgama entre aquellas realidades de trabajadores que
empiezan a reconocerse en un proyecto de organización libertario.
La asamblea no ha podido recoger todo la experiencia y la realidad de clase que se mueve
en una óptica de autonomía proletaria; por esto, y por otros problemas te damos el
carácter de punto de partida. Una próxima convocatoria debe empezar a superar estos
limites, a hacer operativo el proyecto anarco-sindicalista de la autonomía de clase.
Lo más importante de la asamblea ha sido, seguramente, el haber homogeneizado y hecho
salir a la luz bueno parte del debate interno que se ha venido desarrollando en los
últimos años entre los trabajadores libertarios, y de haber puesto definitivamente al
orden del dio el tema del anarco -sindicalismo como potencial organizativo capaz de
responder a las exigencias de la lucha autónoma del proletariado italiano.
La experiencia de autonomía obrera y proletaria de los últimos años ha ¡¡amado la
atención de todos los companeros revolucionarios sobre el problema de la continuidad de
la organización, de la socialización de la experiencia, de la lucha, del debate. Hablar
hoy del proyecto anarco-sindicalista significa hacerse eco de las indicaciones que la
lucha autónoma de masas ha expresado, para no reconducir modo ni formas de organización
en los viejos sistemas del burocratismo. Significa sobre todo liberar la fuerza viva y
creativa del movimiento proletario, de la lucha apolítica en el seno del estado burgués,
del interior de las instituciones, para crear en alternativa modos y fines de lucha
antiinstitucional, antiestatal, revolucionaria y libertario.
Creo que si faltan respuestas a la situación actual por porte de los trabajadores
revolucionarios, se debe a la "ghetización" general y acomplejado en que se
encuentra hoy el movimiento en Italia. "Ghetización" de la izquierda sindical,
"auto-ghetización" de los varios colectivos en sus varios lugares de trabajo, y
"ghetización" del movimiento anarquista por su predilección de siempre de
formas de agregación específicas a formas de agregación más amplias, y predilección
asimismo de la ideología respecto de la práctica.
Yo creo que si en una situación como la actual, hubiesemos dispuesto de estructuras
adecuadas, los resultados hubieran sido en porte otros, porque el descontento que se ha
manifestado en el interior de las asambleas de trabajadores, ha quedado sin salida. Esto
refuerzo mi convicción favorable a la reconstrucción de la U.S.I. cuando sea posible.
El desarrollo de la reconstrucción de la U.S.I. es bastante complejo. Hoy en el interior
del movimiento anarquista, la temática anarcosindicalista concita bastante interés, pero
mi impresión es que hay mucha confusión sobre qué cosa es el anarcosindicalismo. En
momentos de discusión que ha habido sobre la reconstrucción de la U.S.I. se ha visto que
existen modos diversos de entenderla. Para algo nos, la U.S.I. debe ser el cuarto
sindicato italiano, el sindicato de los revolucionarios, y yo creo que esta concepción
tiene que ver poco con el anarcosindicalismo; para otros, es el sindicato únicamente de
los anarquistas, lo que se distingue bien poco de la organización específica; para
otros, es una organización amplia a la cual se puede dar el nombre de sindicato porque
desarrolla una actividad sindical, pero que debe ser sobre todo una organización global
que se ocupe de todos los problemas que la clase obrera tiene, sea en el lugar de trabajo
o en cualquier terreno. De hecho, en el tipo de organización anarcosindicalista que yo
querría, tendría una enorme importancia el aspecto territorial e Interprofesional. La
estructura por tanto de esta organización debía basarse en en los comités de barrio y
de zona, las federaciones locales, las federaciones regionales; jugar sobre la estructura
horizontal y sobre la vertical en un modo que es típico del sindicalismo español.
¿En base a qué se establecería la afiliación?
En base a una serie de principios estatutarios de contenido libertario. Sería una
organización de praxis libertaria, pero abierta a todos los colores que aceptasen esta
praxis, aunque no se definieran como libertarios. Naturalmente, este tipo de estructura
debería tener una-serie de garantías para evitar que se transfor me en otra cosa.
Giovanni Bagioni
(debate en Rivista Anarchica)
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