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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 10

Latinoamericanos go home!

La ley del 30 de diciembre de 1969 dice (decía?): "Los trabajadores hispanoamericanos, portugueses, brasileños, andorranos y filipinos que residan y se encuentren legalmente en territorio español, se equiparan a los trabajadores españoles en lo que respecta a sus relaciones laborales, cualquiera sea la forma de su regulación." Esta ley fue respetada hasta por el mismísimo Franco en persona. (Con Franco estábamos mejor?). A partir del año 1976 la Delegación de Trabajo y la Policía asumieron una actitud mutuamente coordinada, como hermanitas gemelas, que culminó en orgasmo el diez de octubre del año en curso, con los decretos 1874 y 1884/78, decretos que, entre otras maravillas, establecen que cada latinoamericano deberá contar con 150.000 pesetas en cuenta bancaria (o en el bolsillo en caso de salir a la calle) para poder permanecer en España. Repito: 150.000 por persona, trescientas mil por matrimonio solo. (Sin rebajas de otoño ni cosas de esas, al contrario, impuesto adicional para perros, gatos, ratones y cucarachas que se tengan en casa. Afortunadamente todos, hasta los que están por llegar, tienen buenos trabajos, con excelentes salarios, aporta jubilatorios, vacaciones todo el año, contrato, pagas extraordinarias, Seguridad Social y seguro de desempleo. No faltaba más. Así que el decreto no hace ni cosquillas.)

Ya no basta con salir cada tres meses a la frontera (viejos tiempos aquellos) porque al volver no dejan entrar. 0 como le sucedió a un suramericano: el guardia fronterizo le rompió el pasaporte y no le dejo entrar porque ... ¡tenía el pasaporte roto!¡España de mis amores! Otros paises no se pueden ni mirar, God save the queen, te largan de frontera a frontera y el día menos pensado vas a pasar a la India o a Afganistán sin un centavo y con el pasaporte retenido, tal cual como le sucedió a un colombiano, estudiante becado de la Escuela Massana, participante en el Premio de Dibujo joan Miro, y profesor de un colegio cooperativo: lo incomunicaron tres días en Amsterdam, lo metieron escoltado en un avión; y lo soltaron en Afganistán. Lo mejor del caso es que el consulado no le puso ni puto caso. Conclusión: España es la mejor...

Pero la fiesta no se ha terminado: para adquirir nacionalidad española se necesitan dos años sin salir un minuto a la frontera. i los uruguayos, ¿qué pasa con los uruguayos?, pues que salieron doblemente favorecidos con el decreto: la embajada se niega a renovarles el pasaporte. De ahí a la ilegalidad hay un solo paso.

El responsable del decreto (¿quién?, preguntaba un recién llegado) no contento aun, se la pasa soñando y delirando con una ley que ante de diciembre ponga a todos de patitas en la frontera. ¿Razones? Dice que delincuencia, terrorismo, fascinerosos, (¿ladrón juzga por su condición?). Terminará por quedarse solo aquí en España, como siga así.

No sobra ni falta ironía en el comentario que afirma que descontando todas las ciento cincuenta mil pesetas del resultado de la inversión en el desarrollo europeo de los miles de kilos de oro y millones de plata traídos o arrebatados durante la Conquista ("como unos puercos hambrientos ansían el oro---, texto indígena refiriéndose a los españoles.), el gobierno español sale a deber a cada uno de los latinoamericanos que viven en España la cantidad de, cosas del destino, ... 150.000 pesetas!.

Las medidas obedecen en el fondo a razones políticas y afectan principalmente a argentinos, uruguayos y chilenos; es con ellos el asunto pero los demás llevan del bulto. No es de extrañar que los gobiernos de tales paises vean con buenos ojos tales medidas; ni siquiera que las vean sino que las apoyen o incluso que las hayan "sugerido".

Ha habido apoyo por parte de organizaciones tales como el Colegio de Abogados, Lliga dels Drets, Entesa, partidos de izquierda, ateneos, periódicos como el Tele/expres, y particulares. Aún así el mismo diez de octubre (parece que fue ayer ... ) se informó de veinte expulsiones. De tal modo que si antes del decreto nos despedían con "nos vemos en el container", ahora es "nosvemos en la frontera"...

Mario Aguirre.

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