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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 9 Octubre 1978

La carpa

Desde los finales de los años sesenta se ha venido desarrollando en Suecia un movimiento cultura¡ compuesto principalmente por grupos de música y teatro que han pretendido llegar al público desde una perspectiva socialista con el fin de ir desarrollando una cultura radical anclada en la realidad.

Se trata de un movimiento cultura¡ que se sitúa fuera dé la cultura burguesa establecida, y por ello, combatido tanto por las instituciones establecidas cómo por las autoridades estatales y municipales. Ha tenido que crecer a costa de su propio impulso, sin subvenciones económicas M estado ni de los municipios.

Un tercio de la producción teatral sueca corre a cargo de los grupos libres de teatro, pero la mayor parte no recibe subvención de ninguna clase.

En este marco es en el que nace La Carpa.

Todo comenzó en agosto de 1976 con un seminario en Hindas, un pueblo del oeste de Suecia. Se habiían reunido allí algunos de los mejores grupos de teatro libre, y se había invitado a algunos actores de los teatros institucionalizados, grupos musicales, diseñadores,tramoyistas, escenógrafos... para participar en una serie de conversaciones políticoculturales que habían de tener como punto de partida la olvidada historia de la clase obrera sueca. El resultado fué la creación de la "Asociación Nacional para estudios del Movimiento Obrero Sueco---. Y la primera resolución que se adoptó nació de la conclusión siguiente:---Seha cometido un crimen! A la clase obrera sueca le han robado su historia y con ello la han desposeído de un arma para su liberación. Nosotros, sesenta actores, músicos y técnicos, artistas y trabajadores de la cultura, entendemos que, dentro de la incesante lucha de clases, es nuestro deber tratar de devolver una parte de esa historia robada a sus legítimos dueños. Tenemos la intención de recorrer todo el país con una gran carpa representando «La historia de la clase obrera desde 1880 a nuestros días». A través del teatro, la música, el cine, queremos describir la larga lucha de la clase obrera, en su vida cotidiana en el campo y la ciudad, en las fábricas, bosques y minas; su lucha contra la persecución política, las balas de los militares, su guerra contra los tiranos, contra los ávidos recaudadores, contra los explotadores del campesinado, contra los patrones barrigudos, contra los avarientos financieros, contra los ladrones v diablos del parlamento y los sindicatos. ¡Por el socialismo!

La intención no era solamente describir un pedazo de la historia. La Carpa hay que verla en el contexto de la situación política sueca. Una situación que durante los años 50 y 60 se ha caracterizado por un letargo político y una ausencia de debates ideológicos. Fueron éstos los años mas brillantes de la política socialdemocrata y en ellos tomo forma la sociedad del bienestar sueca. Todas las alternativas de la izquierda parecían superfluas. El concepto "hogardel pueblo" acuñado por los socialdemocrátas antes de la guerra, se convierte en realidad durante esos años. Todos -el Estado, el Capital, el Movimiento Obrero-, debían de colaborar para aumentar el pastel común, de tal forma que a todos se les pudiera garantizar el mayor bienestar material posible. Pero esas décadas -50 y 60- tuvieron unas consecuencias desastrosas para la vida culturaL Cientos de teatros de obreros y de aficionados desaparecieron. La fuerte tradición de literatura proletaria quedó interrumpida. La música se fué convirtiendo, cada vez mas, en un artículo de consumo. La fachada de la sociedad del bienestar se resquebrajó entre los años 68 y 70. Suecia tenía -y sigue teniendo- el mayor grado de concentración de la propiedad en la industria y el comercio del mundo occidental. Un millón de personas se habían visto obligadas a cambiar de lugar de residencia de las zonas poco habitadas del Norte a las zonas industriales del Sur. La década de los 70 significó un despertar para mucha gente. Es preciso remontarse a los años 30 para encontrar un movimiento huelguístico de igual amplitud al habido entre los años 1969-73. Fué precisamente durante esos años cuando surgieron los grupos de teatro y música integrados en La Carpa. Sin embargo, este despertar no dejó huellas profundas. Sacando a colación la historia de la clase obrera, La Carpa quería reavivar el debate sobre el movimiento obrero, su historia, y -sobre todo- su futuro.

El trabajo práctico de La Carpa fué iniciado en el otoño de 1976. Se crearon diversos grupos: administración, economía, propaganda, música, transporte, y otros, con el fin de preparar el proyecto. Aun sin grandes esperanzas, el grupo de economía solicitó las ayudas estatales a que todo proyecto cultural tiene derecho. Ni el Estado ni otras instituciones públicas concedieron ayuda alguna. El "movimiento cultural libre" tiene en Suecia una larga experiencia y sabe confiar en sus propias fuerzas. Se creó un fondo-de apoyo, se publicaron anuncios pidiendo a los simpatizantes un prestamo mínimo de 100 coronas, dinero que sería devuelto si el proyecto se cerraba con beneficios. Se quería demostrar a la Suecia institucional que, aun sin su ayuda, era posible llevar a cabo un proyecto de esta envergadura. De esta forma se consiguió medio millón de coronas. Además, se realizaron festivales en distintos lugares del país para recaudar mas fondos para el proyecto. El presupuesto total era de cuatro millones aproximadamente. Se actuaría en 31 lugares distintos del país con un total de 100 representaciones durante un período de cuatro meses y medio aproximadamente. En los lugares que iban a ser visitados se organizaron grupos de estudio sobre la historia local del movimiento obrero. Estos grupos organizaron también exposiciones, pegaron carteles, escribieron artículos en la prensa local, vendieron billetes y, después, cuando llegó La Carpa, prestaron ayuda en los trabajos concretos, por ejemplo, montando y desmontando la gran carpa, haciendo la comida, cuidando los niños, etc.

El 1 de mayo de 1977, después de seis meses de trabajos preparatorios y de ensayos se realizó el estreno en Gotemburgo. Como título de la representación se utilizó el de una canción obrera sueca: "Somos millares...". Esta representación músico-teatral-circense tenía una duración de cinco horas, aprovechándose al máximo el espacio de la gran tienda. Ante el público pasaban, sin solución de continuidad, escenas que se desarrollaban en las calles, en los ministerios, en los talleres de alguna fábrica, etc. El público podía también asistir a huelgas, revueltas, monólogos de políticos, así como contemplar a los viejos líderes obreros y compararlos con los actuales líderes funcionarios. También los grandes opresores del pueblo pasaron ante los espectadores: militares, gobernadores, grandes capitalistas, socialdemocrátas engreídos de poder, etc. La figura central de la pieza es Ellen, hija de familia obrera nacida inmediatamente después de la huelga de Sundsvall en 1879, una de las primeras grandes huelgas de Suecia. Ellen está presente en la fundación de los sindicatos, durante la gran huelga de 1909, también en 1917 en las manifestaciones contra el hambre; en Adalen, en 1931, cuando los militares asesinaron a cinco obreros. Se le podía ver en los tiempos de emergencia durante la 11 Guerra Mundial, y en la sociedad del bienestar ya en los años 60.

Otra de las figuras centrales es un mendigo ciego que sirve de hilo de unión de las distintas escenas con sus cantos y comentarios.

En el transcurso de la gira se fueron introduciendo transformaciones en el guión teniendo en cuenta las reacciones del público y de los críticos de teatro. El acto tercero, que trataba sobre el período de postguerra fué el que mas modificaciones sufrió.

Cincuenta vehículos transportaban a los componentes del grupo, 60 adultos y 15 niños, y a todo el material. Los vehículos iban pintados de colores llamativos de tal forma, que la sola llegada de La Carpa a un lugar era ya todo un acontecimiento. Los actores salían a la calle disfrazados de personajes famosos con el fin de atraer a la gente a la sesión de la tarde.

Al final de la gira habían visto la representación unas 100000 personas. Desde el punto de vista económico el proyecto fué rentable. Tanto el público como los críticos estuvieron de acuerdo en que La Carpa fué un espectáculo brillante desde el punto de vista musical, escenográfico y de actuación de los actores. Las críticas se concentraron mas en el contenido y procedieron, sobre todo, del ala socialdemocráta del movimiento obrero, cosa nada extraña ya que tanto la representación como la película hecha sobre La Carpa -estrenada hace poco en Estocolmofueron un ataque frontal a la socialdemocracia. Sus dirigentes son descritos, en general, como oportunistas y corrompidos.

Pero al mismo tiempo, distintos sectores de la izquierda ext raparl ament aria criticaron la clara tendencia pro-comunista del texto--que le llevaba a ignorar al movimiento obrero an arco -sindicalista -S.A.C.-, a pesar de haber sido mayor, mas radical y mas efectivo que el comunista. La huelga minera y la de los trabajadores del bosque, ya en los años 70, son nombradas solamente en algunas frases secundarias del texto de una canción, y la escisión de la izquierda comunista se intenta esconder detrás de un ondear triunfalista de banderas rojas. Hoy, después de La Carpa, se puede afirmar sin ambages que la historia de la clase obrera todavía sigue sin escribirse.

En cualquier caso, se puede decir que La Carpa fué un importante jalón en la historia de los grupos culturales libres. Fué también un gran experimento técnico, musical y teatral. Se intentaron poner en práctica ideas colectivistas, se practicaron formas de decisión de democracia directa, etc.

¿Que queda hoy de La Carpa? Entre otras cosas, la lona con un valor aproximado de diez millones de pesetas, lo que hace mas fácil la realización de futuros proyectos.

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