| El colegio CIES, en
Alcobendas, barrio-dormitorio de la metrópoli madrileña, dejaba los beneficios de la
sub: vención estatal por 700 niños y niñas, de preescolar a BUP, apretujados en unos
350 m2, a una familia de propietarios: madre de empresaria, hija de directora y padre de
matón. el conflicto
En el curso 77-78, la lucha nace a partir de tres razones: la
dirección-empresa aumentó el número de niños, llegando a haber 70 en una clase, en
condiciones masificadas, anti-higiénicas y anti-pedagógicas; el autoritarismo de la
dirección reprimió todo intento innovador, exigiendo silencio cuartelero y prohibiendo
hasta los recreos; y los chanchullos de la empresa, con irregularidades en nóminas y
seguridad social del profesorado, culminaron en la falta de legalización para impartir el
BUP, de la que se enteraron los ex alumnos del colegio al encontrar dificultades para
matricularse en el Instituto.
Como vemos, el panorama es común a tantos colegios subvencionados de los barrios obreros,
negocios privados con dinero público, que pretenden mantener su «chollo» con apoyo de
la derecha política y eclesiástica.
La sección de CNT del Centro, enterada del problema (le los alumnos del BUP, pide
explicaciones. La dirección responde despidiendo a una profesora por su pedagogía
anti-autoritaria, y reprendiendo a un profesor de 7.º de EGB que había «permitido» una
asamblea de alumnos en la que se discutió la situación pedagógica del colegio.
la asamblea conjunta
Convocadas por octavillas de la CNT, un centenar de personas se
reúnen en asamblea el domingo 23 de octubre en la asociación de vecinos de Alcobendas y
deciden constituir una APA (Asociación de Padres de Alumnos).
El lunes 24, la empresaria, acompañada de dos policías, expulsa al profesor de 7.º de
EGB. Los chavales de 6.0, 7.º y 8.º salen indignados en manifestación y apedrean el
colegio. La Guardia Civil intenta detener a un chico, pero las madres lo impiden. A la
asamblea de la APA del 26 de octubre asisten muchos alumnos. La empresa ha despedido
mientras a otros 2 profesores, con lo que ya son 4 los despedidos, todos cenetistas. La
asamblea decide la huelga de clase, no pagar recibos mientras no se acondicionen locales,
y presionar a las autoridades. Durante 3 días hubo piquetes de huelga y asambleas
permanentes en la Asociación de Vecinos.
la solidaridad funciona
Los profesores explican la situación en otros centros docentes y
fábricas de la zona Alcobendas-S. Sebastián de los Reyes. El 30 de octubre una asamblea
de 500 personas acuerda mantener la huelga en el colegio y dar clases en locales
municipales, hasta lograr la readmisión de todos los despedidos y control asambleario de
la enseñanza y del uso de locales adecuados. El ambiente de las clases paralelas fue
liberador, de fiesta. En los pueblos de Alcobendas y S. Sebastián todo el mundo hablaba
del tema y de los problemas de la enseñanza.
El alcalde y la propia Unión Patronal, temiendo una huelga general en la zona, presionan
a la directora, que proyectaba el despido masivo. La empresa cede, y el 3 de noviembre se
vuelve al colegio con moral de victoria.
Comienza entonces la trampa legalista: el presidente de la junta gestora de la APA relega
la asamblea a un ente pasivo al que se informa sin más, el alcalde dificulta las
reuniones en locales municipales, el papeleo se alarga, los intentos de protagonismo de
los partidos aparecen, la empresa utiliza las tensiones entre ciertos padres de la junta
gestora y la mayoría del profesorado. Las autoridades alargan los trámites...
acción directa
Pero muchos padres siguen negándose a pagar los recibos, y algún
día amanecen los cristales del colegio rotos. Es que hay niños muy rebeldes... Tras las
vacaciones, sin calefacción, el húmedo frío obliga a los niños a estar en clase con
abrigo; las amenazas del empresario-matón, que saca la navaja a un profesor delante de
los niños, deciden a una asamblea a ocupar el Ayuntamiento en enero, haciendo venir al
alcalde en pijama a las 11 de la noche. Hay pancartas: «Queremos colegios, no pocilgas».
Acude el subgobernador civil y hace promesas ante profesores, alumnos y padres. Por su
parte, el navajero y la directora tratarán al día siguiente de expulsar a los niños
cuyos padres no pagan. Muchos profesores se oponen, y la empresa expulsa a cuatro de
éstos (todos de CNT) el 1 de febrero. De nuevo, la huelga; manifestaciones cortan el
tráfico, acuden periodistas. La asamblea exige un nuevo colegio, a cargo de los fondos
públicos, y con los mismos profesores.
El alcalde, ante la magnitud del conflicto, concede locales: se crea así el colegio
nacional «Gabriel y Galán», con un contrato laboral para los 12 profesores, que aceptan
incorporarse inmediatamente. El Ministerio no cierra el colegio CIES, como prometió, sino
que le aumenta la subvención, demostrando que la política ministerial es potenciar la
privatización de la enseñanza. La estatalización no es una panacea, pero en este caso
es una victoria de la acción directa y asamblearia de alumnos, profesores y padres.
la lucha continúa
Ahora en el Gabriel y Galán se están organizando una escuela
popular de adultos y actividades de tiempo libre: cine, excursiones, cerámica, debateslos
chavales montan una biblioteca autogestionada, se rompe el marco de horarios y edades, se
abren las aulas al pueblo. Pero el delegado del Ministerio ha declarado que para el curso
que viene quiere nombrar nuevo profesorado y «acabar con los autogestionarios».
El poder no ignora el papel decisivo de la sección sindical de CNT (apoyada, junto a la
solidaridad ideológica de la F. L. de Alcobendas-S. Sebastián, en el grupo real de los
directamente interesados, alumnos, padres y profesores), y aunque sus militantes nunca
buscaron protagonismos como organización, sino apoyo total a las asambleas generales y a
su acción directa, un capitán de la Guardia Civil advirtió seriamente a los
compañeros, en el despacho del alcalde, que les hablaba «de organización a
organización»...
Al igual que las «Escolas en lluita» catalanas, las movilizaciones de Alcobendas
demuestran que la acción conjunta de padres, alumnos y profesores sólo es sólida en
defensa de los derechos de los niños, y no por reivindicaciones corporativas o
salariales. La batalla en la enseñanza privada de los barrios sólo triunfará si deciden
asambleas conjuntas, con acción directa y participación activa de los sectores más
oprimidos (niños, madres), mucho más radicales porque son ajenos a politiqueos
legalistas de asociaciones vecinales dirigidas por hombres y además partidistas. El
boicot a las cuotas como arma que daña inmediatamente a la empresa, las clases paralelas
en locales del barrio, la solidaridad sindical del profesorado, y el apoyo del barrio y de
la prensa, son condiciones que, según nos señalan los compañeros de Alcobendas,
permitieron el éxito de su lucha. Finalmente, y frente a previsibles represiones
estatales (como el traslado de maestros que hoy amenaza al Gabriel y Galán), hay que
plantearse directamente la posibilidad inmediata de escuelas cooperativas de padres y
profesores, exigiendo, desde luego, fondos públicos para su viabilidad, puesto que los
impuestos los pagamos todos los trabajadores y vecinos. Hay, pues, muchas enseñanzas en
Alcobendas para la lucha popular en los barrios contra el negocio de la enseñanza
privada.

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CONTRA LAS OPOSICIONES
Mientras millones de niños y jóvenes son encerrados de espaldas
al cielo veraniego y de cara a la angustia por el ritual represivo de los exámenes, el
reclutamiento de nuevos represores-enseñantes-examinadores se acelera estos días: miles
de opositores son, a su vez, sanguijuelados por una proliferación de negociantes en
temarios memorísticos y luego juzgados por tribunales nombrados por el Ministerio. Los
supervivientes de esta desesperada lucha por un puesto de trabajo nutrirán así un
estamento más de la casta tecnoburocrática, nueva clase dominante del capitalismo de
Estado, y renegarán ya de su condición de asalariados que algún día soñaron en la
emancipación de todos.
La crisis del movimiento de Interinos y pnn, boicoteado desde dentro por las centrales
sindicales reformistas, partidarias del burocratismo estatal en la enseñanza y
castradoras del asambleísmo de base; la angustiosa situación de paro, subempleo e
inestabilidad laboral de tantos licenciados; y algunas reformas, en fin, que el
propio movimiento ha logrado en los turnos restringidos a EGB e Institutos, todo ello ha
llevado a muchos docentes, desmoralizados, a postrarse ante el altar del Estado,
presentándose masiva e insolidariamente a las actuales oposiciones.
Denunciando tal situación, los compañeros de la Federación de INB de CNT nos remiten un
amplio Informe, que reafirma su alternativa autogestionaria, tanto frente a la enseñanza
privada como a la estatal: en efecto, las asambleas generales de profesores, alumnos,
personal no docente y vecinos en cada barrio, pueden extender esta autogestión al acceso
a la docencia, como se ha realizado, por ejemplo, en el INB de San Andrés, Patronato
Ribas, etc.
Sobre esta cuestión, y en general sobre alternativas libertarlas ante los recientes
conflictos en todos los niveles de la enseñanza, se preparan ponencias para el Congreso
de Enseñanza de CNT, a celebrar en Madrid del 21 al 25 de julio. Continuaremos
Informando.
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