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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 7 Junio-julio 1978

Un mecánico catalán: nueva imagen de la CNT

La personalización pública de la imagen confederal (consecuencia inevitable de una comunicación masificada que necesita estos mecanismos compensatorios en una sociedad despersonalizada) recayó, por decisión del Pleno de abril, refrendada por los sindicatos cenetistas, en el compañero Enric Marcos, militante metalúrgico barcelonés. Sus primeras declaraciones como secretario del Comité Nacional expresan una actitud más abierta y solidaria de la CNT.

El relevo significa un mayor entronque con las nuevas realidades obreras y revolucionarias: Juan Gómez Casas, traductor madrileño, historiador esforzado y veterano de la cárcel franquista, representaba un Secretariado obsesionado por la pureza histórica en el difícil tránsito de la clandestinidad a la legalización (hasta el punto de marcar diferencias, contra el propio sentir de la militancia cenetista, con libertarios autónomos como Agustín Rueda, asesinado por funcionarios en Carabanches). Este obrero mecánico de un taller autogestionario de reparaciones de automóviles (en el que trabajan también afiliados a CCOO) representa esa Barcelona proletaria constituida, una vez más, en baluarte emancipador.

continuidad libertaria

No hay ruptura con las raíces históricas: Enrique, corno el anterior secretario, procede de aquellos chavales de las Juventudes Libertarías que, en la crisis revolucionaria de 1936, se incorporaron, apenas unos niños, a los talleres vaciados de juventud por la guerra, y marcharon luego ellos también a las trincheras. Afiliado a la CNT cuando entra a trabajar a los catorce años, Marcos fue voluntario en 1937 a la columna Durruti. Herido al acabar la guerra, conoció la represión, la cárcel, el exilio y los campos de concentración nazi, como tantos otros. Forjado por décadas de luca clandestina, bajo, fuerte, con una bondadosa socarronería en la mirada que apenas esconde una moral a prueba de bombas, militante incansable («el dinamismo personifícado», le describió el anterior secretario al presentarle a la prensa), se ha mostrado en sus primeras declaraciones preocupado por la pasividad que promueve en muchos trabajadores la desilusión ante las traiciones del reformismo sindical. Quiere impulsar una mayor formación revolucionaria de la joven militancia cenetista,

Algunos de los objetivos de trabajo que se ha trazado el nuevo Comité Nacioinal (pendiente de ratificación por los sindicatos confederales), según lo expuesto por Marcos, serán:

- Una acción más directa en los conflictos sociales, pero desmarcándose del «petardismo» y la violencia «vanguardista».

- Potenciación de las secciones sindicales confederales y de la unidad asamblearia de los trabajadores en la empresa, por abajo, frente a los Comités permanentes electoralistas y los pactos por arriba de las centrales.

- Solidaridad activa con todos los grupos marginados, movimientos ecologistas, feministas y anti-autoritarios, fortaleciendo vínculos con estudiantes e intelectuales libertarios, pero afirmando la personalidad obrera y revolucionaria de la CNT, que no se confundirá con el «pasotismo» ni con las infiltraciones provocadores de origen autoritario o policíaco.

- Independencia respecto a la FAI del exilio histórico, aunque recogiendo su espíritu libertario que impregna a la CNT de hoy.

- «Nueva estructura orgánica», que se anuncia actualizada respecto a la de 1936, con que se ha encuadrado la reorganización confederal, y que deberá decidir un Congreso cenetista a celebrar en 1979, el cual se preparará con una mayor especialización en equipos de trabajo, pero sin burocracia de «liberados» profesionales del sindicalismo; para mantener la autenticidad confederal respecto a los mandatos de la base, los cargos representativos no son ni serán retribuidos.

Deseamos salud y acierto a los nuevos responsables de coordinar la militancia confederal, única cuyos acuerdos por sindicatos da sentido, en definitiva, a la acción cenetista. Una única crítica a esta oleada de esperanzadoras declaraciones con las que Marcos ha salvado airosamente el primer acoso de la prensa: ¿por qué entrar en la línea de los «faroles» del sindicalismo electorero, blasonando de 300.000 afiliados? Los datos de las Regionales apenas totalizan los 200.000, de ellos más de la mitad en Catalunya, lo cual es una buena razón para que se sitúe allí el Secretariado confederal, pero también una prueba urgente de las necesidades de federalismo solidario con los núcleos obreros más escasos de recursos organizativos.

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