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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 6 Mayo 1978

Las guerrillas del amor

Los comandos del amor nacen en París a mediados del pasado año. Sus acciones consisten en hacer el amor en público en lugares escogidos de antemano y seleccionado en función de impacto social y publicitario. Estos guerreros del amor, que no llegan al centenar, tienen la intención de organizar una operación simultánea de actos de amor en público en Francia, Inglaterra, Italia, Alemania, España y Estados Unidos. Luchan por el orden moral como organización de la diferencia moral. A una moral sin Pecado le debe suceder una moral sin ley.

Luchamos por una moral fuerte, por una moral independiente, por una moral rica en principios diferentes, por una moral autónoma. Luchamos por el orden moral. Luchamos por el poder moral en lugar del poder legal. Luchamos por la moral al poder.

No somos ni marginados ni desapatados, somos realistas e idealistas. No somos víctimas de esta sociedad. No somos incapaces de aceptar esta sociedad ni incapaces de transformarla. La no aceptación de esta sociedad constituye, para nosotros, un falso punto de partida. Pertenecemos espiritualmente a la sociedad natural, estamos totalmente seducidos por lo natural. No estamos adaptados al mundo, no estamos ni adaptados ni inadaptados a una sociedad determinada. Pero somos conscientes que es peligroso jugar con personas que no saben jugar, aunque aceptamos estos riesgos. Creemos en el juego. Vivir, para nosotros, es jugar. Respetamos a todos los adversarios, sea cual sea la forma por la cual expresen su oposición. No somos enemigos de nadie, pero somos los adversarios de todos nuestros contemporáneos. Queremos jugar con todos.

una lucha lúdica

Creemos en la realización de la sociedad auténtica. Remontar el obstáculo que representa esta sociedad no es más que un juego. No creemos en un destino del hombre diferente al de la naturaleza. El hombre es natural, ni más ni menos. El hombre no tiene destino. La actitud lúdica es la única actitud verdadera.

El juego de la guerra del amor es el único juego verdadero. Estamos dispuestos a morir en todo momento; por eso aceptamos naturalmente el riesgo de enfermedad o accidente. Queremos jugar con nuestros adversarios el juego de la guerra del amor; como somos adversarios lúdicos, nuestra lucha es una lucha lúdica.

Para nosotros, la moral no puede ser dictatorial en sí misma. La moral se comunica, no se impone. Imponer una moral determinada es independiente de la moral en sí misma. Decretar una ley sobre la base de un .principio moral determinado es ejercer una actividad exterior a la moral. En el caso de la dictadura, ya sea religiosa o legal, se inspira y se apoya sobre una sola moral. La opresión no es más que una moral impuesta por unos dictadores. Consideramos la moral oficial como la auténtica expresión del orden totalitario. La ley organiza socialmente el amor imponiendo la clandestinidad para todo acto de amor.

el acto de amor en público

Nos amarnos en la calle, en los restaurantes, en las fábricas, en las iglesias, en los parques, en todos aquellos lugares donde hay gente. La operación la realizamos en comandos más o menos numerosos. Queremos comunicar a los demás nuestra concepción de la democracia, para que tomen conciencia de la necesidad de la separación entre el Estado y la Moral, de lo no intervención del Estado en el amor.

Invitamos a los desconocidos por la calle a hacer el amor con nosotros. De esta manera luchamos por la fraternidad sexual, que es para nosotros el fundamento de toda fraternidad.

Toda dictadura está inspirada por la ignorancia de la naturaleza del hombre y sostenida por la ignorancia de lo que pasa en la realidad, Admitimos la intimidad, pero no admitimos el secreto de la intimidad ni las leyes que protegen ese secreto.

Pensamos que la guerra del amor debe ser una guerra democrática, asumida por el pueblo, sin organización centralizada y sin jefe único.

Si estáis interesados en recibir más información, ya que aquí sólo hemos podido recoger extractos del Manifiesto, podéis escribir a:

ANDRES MEDIAVILLA
B. P. 10
75261 Paris-Cédex 06

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