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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 3 Enero 1978

Canarias está tan lejos: entre el colonialismo y el desinterés

07.jpg (5838 bytes)La situación en Canarias se está haciendo cada vez más insoportable, sobre todo a partir de la huelga de las guaguas, que ya lleva más de tres meses y medio sin encontrar una solución. La pasada huelga general, que se pretendía llevar a cabo el día 12 de diciembre se convirtió en un mínimo conato por falta de apoyo de las centrales sindicales y ocasionó un muerto por los disparos efectuados durante las cargas de la Guardia Civil a los estudiantes de La Laguna. Posteriormente a los sucesos del 12 de diciembre, la ciudad de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife fué tomada militarmente por las brigadas especiales (la denominada «Bandera Zaragoza»), aumentando más aún el sentimiento de colonia que existe en nuestras islas.

La posición estratégica de nuestras islas hace que sea una presa codiciada por parte de potencias como Estados Unidos y la Unión Soviética que tratan de infiltrarse, unos a través de Marruecos y los otros a través de la gran flota pesquera que poseen en aquella zona.

Frente a esto, nos encontramos con la indiferencia de la Administración española que ha dejado a las islas en total desamparo económico y mantiene la situación caciquil (que curiosamente ahora parece tener visos indepen dentistas). Por otro lado bastantes empresarios con base en Las Palmas ya están comerciando con el gobierno de Marruecos (como es el caso de una empresa que suministra camiones) y confeccionan los uniformes al ejército mauritano (como es el caso de otra empresa ligada a un conocido personaje político de Las Palmas, también con afanes independentistas, y que se encuadra en U.C.D.).

Sin pretender hacer un profundo estudio del fenómeno independentista que ha aparecido en Canarias, nos atrevemos a decir que éste ha surgido debido al abandono en el que han estado desde siempre nuestras islas y es un sentimiento de identidad de todo un pueblo, que trata de no seguir estando oprimido; pero muchos grupos, de dudosa ideología e intereses, tratan de jugar la baza in depen dentista, de la misma manera que lo han hecho aquellos grupos y partidos que se presentaron a las elecciones por Canarias, con lo cual lo que se consigue es desvirtuar el verdadero sentimiento de ser Canario.

A la huelga diez, a la huelga cien,...

El sector de transportes interurbanos, guaguas rojas, lleva en la huelga más de tres meses, porque nadie se quiere responsabilizar de la empresa y los trabajadores no tienen seguro ni sueldo, al final de mes, ni su puesto de trabajo. Ya a principios del pasado verano habían protagonizado un paro por la misma causa y la situación se arregló momentáneamente.

La empresa «Transportes de Tenerife» era propiedad del antiguo alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Leoncio Oramas Tolosa, de la que sacó unos pingües beneficios, pero cuando ya no pudo seguir obteniéndolos, optó por desentenderse de ella: había que renovar los vehículos, la gasolina le supuso un elevado gasto después de las dos últimas subidas y para colmo no había abonado a la Seguridad Social los descuentos que les hacía todos los meses a sus trabajadores. Resumiendo, las deudas se les han echado encima y han salido perjudicados los obreros.

Esta huelga ha podido estar mejor enfocada; pero, sin entrar ni salir en este tema, se ha encontrado con la incomprensión de muchos sindicatos, y otros (como la UGT), han intentado ser los únicos protagonistas a través de los diputados socialistas que obtuvieron en las pasadas elecciones.

Al problema del sector del transporte se unió él del tabaco y el del frío. Entre los tabaqueros ha habido bastante fuerza para conseguir unas negociaciones por lo que respecta al sueldo y a las mejoras sobre el anterior convenio colectivo y, aunque parece que no iban a ceder en sus pretensiones, la huelga ha durado escasamente un mes, tras mediación del delegado de trabajo, que obligó a abrir el día 13 de diciembre.

El problema del frío fue más peliaguado, por cuanto tras celebrar los trabajadores unas asambleas para revisar el convenio, las diferentes empresas del sector optaron por despedir a más de 60 trabajadores, para después, con la misma caradura, poner unos anuncios en la prensa solicitando personal para los puestos que quedaron vacantes. La situación que se originó fue tensa y los empresarios solicitaron protección policial para los trabajadores recién incorporados a los puestos de los despedidos.

La deficiente preparación de la huelga general

Esta era la situación en Tenerife a primeros de diciembre: las guaguas rojas, no funcionaban (excepto unas cuantas horas al día y conducidas por el personal militar y bajo la vigilancia de la Guardia Civil y Policía Armada). Los trabajadores del tabaco seguían en paro al igual que los del frío. Aunque los de las guaguas rojas ya habían protagonizado una manifestación por Santa Cruz de Tenerife y algunas salidas a la calle, era necesario una llamada de atención hacia el problema del transporte, más aún después que un soldado, que conducía una guagua, vigilado por la Guardia Civil, atropelló a varios trabajadores en huelga, que trataron de evitar la salida del vehículo. La culpa fue del Guardia Civil que, asustado, obligó a arrancar al soldado, amenazándole con la pistola. De las asambleas que diariamente mantenían los trabajadores con los diversos sectores de la población, salió la consigna de una huelga general, que por lo manipulada en su preparación por grupos políticos independentistas revistió escaso eco en la convocatoria. Por otro lado, los panfletos, firmados por la asamblea de los sectores en lucha, ponían algunas dudas por cuanto que unos de los puntos que defendían era que al delegado de trabajo se le mantuviera en su puesto. Sin embargo, el resto de los motivos iban de acuerdo con los intereses del conjunto de los trabajadores y denunciaban directamente el «Pacto de la Moncloa». Desde luego CC.OO. y UGT boicotearon esta huelga, es más, trataron de echarle toda la basura. USO tampoco apoyó. CNT se encontró desorientada y confundida más que nada por la falta del contacto previo y no se pronunció ni en favor ni en contra, aunque sus militantes apoyaron la huelga en la asamblea del jueves. La convocatoria era para el 12 de diciembre Desde primeras horas del día 12, varios piquetes, formados por los trabajadores de los sectores en huelga, recorrieron todas las empresas de La Cuesta, Taco y La Cruz del Señor, informando de la situación y pidiendo a sus compañeros que apoyaran la huelga. En Santa Cruz de Tenerife no se pudo entrar, debido a la toma de la ciudad por fuerzas de la Policía Armada; sin embargo, empresas como la Cervera, Litografía Romero o la Caja de Ahorros paró ese día, as¡ como los trabajadores del puerto, que lo hicieron durante todo el día. En La Laguna, zona universitaria, los piquetes de obreros fueron ayudados por bastantes estudiantes que lograron un cierre total del comercio y otros establecimientos.

El Gobierno Civil, en previsión de esta convocatoria, distribuyó sus agentes del Orden en donde se esperaba mayor conflictividad y se originaron enfrentamientos en la carretera general y en La Laguna. Se habían levantado algunas barricadas, sin embargo la actitud de la policía, en principio, fue expectante. La universidad estaba vigilada por tres dotaciones de «jeeps» con una veintena de guardias civiles, que disparaban sus balas de goma hacia las azoteas y balcones de las inmediaciones en donde veían gente.

Los primeros enfrentamientos no revistieron una gran dureza, en comparación con otras ocasiones, por lo que la Policía Armada optó por retirarse, si bien continuó la Guardia Civil.

«La violencia santa y justa»

Alrededor de las tres de la tarde, la Guardia Civil pasó al ataque, en un derroche de acción similar a los «muchachos de Harrelson», cuando ya todo parecía más tranquilo. Un grupo de estudiantes, que se encontraban en la entrada principal de la universidad, vio con asombro que la veintena de guardias civiles' en perfecta formación de ataque, se dirigía hacia ellos y disparando balas auténticas. Consecuencia de esto fue que un estudiante, Javier Fernández, fuese alcanzado por estos disparos, mientras huía de esta agresión. La situación se mantuvo durante unos diez minutos hasta que sus compañeros se dieron cuenta y creyeron conveniente en salir, con bandera blanca, para terminar con la situación. El estudiante que salió, logró convencer a la Guardia Civil, no sin antes recibir una paliza, para que recogiese el cuerpo de Javier Fernández Quesada y lo llevase al Hospital Clínico, pero ya había muerto en el camino.

Como resultado de este ataque, aún quedan las señales de los impactos en la fachada de la universidad; otro estudiante, Fernando Jaesuria, fue alcanzado por una bala perdida cuando se encontraba en la azotea de su casa, a 500 metros de la universidad; un niño de 13 años que se encontraba en el patio de la escuela cercana a la universidad, fue herido en el hombro por una bala rebotada.

Los sucesos que siguieron al día siguiente, con la jornada de luto, los enfrentamientos cuando llevaban el cadáver al aeropuerto para trasladarlo a Las Palmas, la llegada de las fuerzas antidisturbios desde Córdoba y la toma total de La Laguna y Santa Cruz, fueron la expresión de toda una población contra este asesinato legal. A pesar de todo, los partidos políticos y algunos sindicatos solicitaron que se retrasara el funeral para evitar más enfrentamientos, a la par que llamaban a la población a mantener la serenidad.

Hechos significantes

La acción de la Guardia Civil no cabe pensar que fuera un hecho aislado, puesto que se agolpan muchas situaciones bastante confusas. Momentos antes de la carga, apareció un teniente coronel de la Guardia Civil, en coche oficial, que provocó a los estudiantes, cuando la situación ya estaba más calmada. Después se dirigió hacia la dotación de «jeeps» de la Guardia Civil y a los cinco minutos fue el ataque de la policía. La orden de retirar la Policía Armada fue dada desde el Gobierno Civil, lo que significa que la autoridad civil se inhibía de lo que pudiera suceder después. Por otro lado, el mismo día 12 de diciembre, el capitán general de Canarias pronunciaba un discurso en Las Palmas, en el que recordaba su pasado franquista y decía que aunque mucha gente tiene miedo a la guerra, peor es ser sometido a unas ideas que pongan en peligro la unidad de la patria y la moral social, y se pronunciaba en favor de una «santa, justa y serena violencia», refiriéndose a un pasaje bíblico cuando Jesús expulsó a los mercaderes del templo por la violencia. Por otro lado, la ocupación posterior de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, por parte de la brigada antidisturbios, fue una constante provocación a la población tinerfeña con sus insultos y altanería cuando iban por la calle.09.jpg (6783 bytes)

 

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Después de la huelga

Durante todo el período que duró la jornada de huelga, se mantuvieron reuniones en la sede de los Sindicatos Obreros Unitarios (guaguas rojas) a las que asistió el SOC (Sindicato Obrero Canario), grupos autogestion arios y CNT. Aquí se analizaron las situaciones que se crearon tras estos conflictos para marcar una línea común que reúna las tendencias autogestionarias y una lucha eficaz, vista la represión que existe en Canarias con respecto al movimiento obrero.

Un primer paso ha sido empezar a formar una coordinadora de sindicatos de ramas y de las distintas empresas para unificar posiciones de cara a las próximas elecciones sindicales y otros aspectos de la vida sindical.

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