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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS |
| Año 1 Núm. 3 Enero 1978 |
Canarias está tan lejos: entre el colonialismo y el desinterés |
A la huelga diez, a la huelga cien,... El sector de transportes interurbanos, guaguas rojas,
lleva en la huelga más de tres meses, porque nadie se quiere responsabilizar de la
empresa y los trabajadores no tienen seguro ni sueldo, al final de mes, ni su puesto de
trabajo. Ya a principios del pasado verano habían protagonizado un paro por la misma
causa y la situación se arregló momentáneamente. La deficiente preparación de la huelga general Esta era la situación en Tenerife a primeros de
diciembre: las guaguas rojas, no funcionaban (excepto unas cuantas horas al día y
conducidas por el personal militar y bajo la vigilancia de la Guardia Civil y Policía
Armada). Los trabajadores del tabaco seguían en paro al igual que los del frío. Aunque
los de las guaguas rojas ya habían protagonizado una manifestación por Santa Cruz de
Tenerife y algunas salidas a la calle, era necesario una llamada de atención hacia el
problema del transporte, más aún después que un soldado, que conducía una guagua,
vigilado por la Guardia Civil, atropelló a varios trabajadores en huelga, que trataron de
evitar la salida del vehículo. La culpa fue del Guardia Civil que, asustado, obligó a
arrancar al soldado, amenazándole con la pistola. De las asambleas que diariamente
mantenían los trabajadores con los diversos sectores de la población, salió la consigna
de una huelga general, que por lo manipulada en su preparación por grupos políticos
independentistas revistió escaso eco en la convocatoria. Por otro lado, los panfletos,
firmados por la asamblea de los sectores en lucha, ponían algunas dudas por cuanto que
unos de los puntos que defendían era que al delegado de trabajo se le mantuviera en su
puesto. Sin embargo, el resto de los motivos iban de acuerdo con los intereses del
conjunto de los trabajadores y denunciaban directamente el «Pacto de la Moncloa». Desde
luego CC.OO. y UGT boicotearon esta huelga, es más, trataron de echarle toda la basura.
USO tampoco apoyó. CNT se encontró desorientada y confundida más que nada por la falta
del contacto previo y no se pronunció ni en favor ni en contra, aunque sus militantes
apoyaron la huelga en la asamblea del jueves. La convocatoria era para el 12 de diciembre
Desde primeras horas del día 12, varios piquetes, formados por los trabajadores de los
sectores en huelga, recorrieron todas las empresas de La Cuesta, Taco y La Cruz del
Señor, informando de la situación y pidiendo a sus compañeros que apoyaran la huelga.
En Santa Cruz de Tenerife no se pudo entrar, debido a la toma de la ciudad por fuerzas de
la Policía Armada; sin embargo, empresas como la Cervera, Litografía Romero o la Caja de
Ahorros paró ese día, as¡ como los trabajadores del puerto, que lo hicieron durante
todo el día. En La Laguna, zona universitaria, los piquetes de obreros fueron ayudados
por bastantes estudiantes que lograron un cierre total del comercio y otros
establecimientos. «La violencia santa y justa» Alrededor de las tres de la tarde, la Guardia Civil
pasó al ataque, en un derroche de acción similar a los «muchachos de Harrelson»,
cuando ya todo parecía más tranquilo. Un grupo de estudiantes, que se encontraban en la
entrada principal de la universidad, vio con asombro que la veintena de guardias civiles'
en perfecta formación de ataque, se dirigía hacia ellos y disparando balas auténticas.
Consecuencia de esto fue que un estudiante, Javier Fernández, fuese alcanzado por estos
disparos, mientras huía de esta agresión. La situación se mantuvo durante unos diez
minutos hasta que sus compañeros se dieron cuenta y creyeron conveniente en salir, con
bandera blanca, para terminar con la situación. El estudiante que salió, logró
convencer a la Guardia Civil, no sin antes recibir una paliza, para que recogiese el
cuerpo de Javier Fernández Quesada y lo llevase al Hospital Clínico, pero ya había
muerto en el camino. Hechos significantes La acción de la Guardia Civil no cabe pensar que
fuera un hecho aislado, puesto que se agolpan muchas situaciones bastante confusas.
Momentos antes de la carga, apareció un teniente coronel de la Guardia Civil, en coche
oficial, que provocó a los estudiantes, cuando la situación ya estaba más calmada.
Después se dirigió hacia la dotación de «jeeps» de la Guardia Civil y a los cinco
minutos fue el ataque de la policía. La orden de retirar la Policía Armada fue dada
desde el Gobierno Civil, lo que significa que la autoridad civil se inhibía de lo que
pudiera suceder después. Por otro lado, el mismo día 12 de diciembre, el capitán
general de Canarias pronunciaba un discurso en Las Palmas, en el que recordaba su pasado
franquista y decía que aunque mucha gente tiene miedo a la guerra, peor es ser sometido a
unas ideas que pongan en peligro la unidad de la patria y la moral social, y se
pronunciaba en favor de una «santa, justa y serena violencia», refiriéndose a un pasaje
bíblico cuando Jesús expulsó a los mercaderes del templo por la violencia. Por otro
lado, la ocupación posterior de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, por parte de la
brigada antidisturbios, fue una constante provocación a la población tinerfeña con sus
insultos y altanería cuando iban por la calle.
Después de la huelga Durante todo el período que duró la jornada de
huelga, se mantuvieron reuniones en la sede de los Sindicatos Obreros Unitarios (guaguas
rojas) a las que asistió el SOC (Sindicato Obrero Canario), grupos autogestion arios y
CNT. Aquí se analizaron las situaciones que se crearon tras estos conflictos para marcar
una línea común que reúna las tendencias autogestionarias y una lucha eficaz, vista la
represión que existe en Canarias con respecto al movimiento obrero. |