Más allá de los focos que iluminan el desigual combate entre los
«terroristas» aislados con metralletas en mano y el terrorismo de Estado alentado por la
prensa y el capital y armado con uno de los mayores arsenales militares y nucleares del
mundo, resurge en Alemania la vieja tradición antiautoritaria, animada por la rebelión
juvenil de los 60 y las huelgas salvajes de orientación anarcosindicalista.
A la hora de describir la situación actual del movimiento libertario alemán, es preciso
tener en cuenta que se trata de una corriente con viejas raíces en el pensamiento y en la
acción, pero cuyo papel en el movimiento obrero fue marginal respecto a la fuerte
influencia autoritaria, tanto marxista como socialdemócrata. Alemania es la tierra de Max
Stirner, que llevaría la izquierda hegeliana a posiciones nihilistas, o de la creación
de colonias libertarias decimonónicas en una tradición que inspiraría los «kibbuts»
judíos. Pero es también tierra de grandes represiones antiobreras que sembrarían
propagandistas de la idea ácrata por todo el mundo, de Nacht a Rudolf Rocker.
La gran ocasión para las ideas libertarías en Alemania fue la situación revolucionaria
creada tras la derrota en la primera gran guerra imperialista. La radicalización de los
consejos obreros, la influencia de los «socialistas independientes» que como Gustav
Landauer se inclinaban al anarquismo, y el vigoroso sector anarcosindicalista, con
compañeros de la valía de Agustín Souchy o el propio Rocker, propiciaron la formación
de un vigoroso movimiento obrero libertario, que a su vez impulsaría la reconstitución
en Berlin en 1922 de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), heredera
genuina del movimiento autónomo organizado en la Primera Internacional obrera. La
represión hitleriana arrasó aquella organización la F.A.U.D., y sólo a más de
cuarenta años de distancia puede hablarse de una nuevajuventud obrera que mira con
simpatía las ideas antiautoritarias.
república federal, escaparate del neocapitalismo
Por supuesto que en la zona ocupada por el ejército
soviético, la situación represiva contra cualquier grupo libertario se ha mantenido como
en los mejores tiempos de Hitler, incluso dentro de las filas críticas en el seno del
propio partido comunista oficial. Así que las únicas posibilidades de reorganización
del movimiento ácrata se han dado en la República Federal Alemana.
Tras dos décadas de reconstrucción capitalista impulsada por las inversiones yanquis, en
busca de oponer un baluarte sólido a la expansión de] imperialismo soviético, la
«sociedad interada» de la R.F.A. conoce su primera crisis en los años 60.
El carácter autoritario de esta relativa fusión de los opuestos intereses de clases en
la abundancia de la «sociedad de consumo» se pone al descubierto tras la crisis
industrial de 1966, seguida de las primeras huelgas de trabajadores químicos y
metalúrgicos, cuestionado el «bienestar» anunciado por Erhard y la «gran coalición»
como premio a la laboriosidad y docilidad de los trabajadores alemanes.
Los «gastarbeiter» o trabajadores extranjeros, una de las bases de la acumulación
capitalista en la RFA, conocían ya ese carácter autoritario: la legislación especial
sobre extranjeros en 1965, inspirada directamente por la patronal, establecía un registro
central de inmigrantes, elaborado por la policía y los servicios secretos, al que se
subordinaba el «derecho al trabajo». Este control estatal incluía la posibilidad de
limitar temporalmente la estancia e incluso el derecho a la expulsión y la posibilidad de
obligar a los extranjeros a un verdadero domicilio forzado.
En 1967, la reacción histérica del patronato alemán a la idea de que «sus» obreros se
pusieran en huelga, iba a poner en marcha el sucesivo desarrollo de la represión legal en
Alemania: se denuncia la huelga como un arma política contra la seguridad estatal y su
represión se prevé en las leyes de emergencia.
Todavía más violenta será la reacción contra las rebeliones antiautoritarias de los
estudiantes que desde 1967 se propagan de Berlín a toda Alemania. En la vieja capital del
Reich existía un particular clima de tolerancia, como escaparate mimado del
neocapitalismo frente a la concurrencia burocrática del Este: pero un gran número de
estudiantes, muchos del Tercer Mundo, acudían a Berlín, agudizándose las corrientes
críticas.
el SDS y la rebelión estudiantil
En 1965-66, un grupo de militantes berlineses
preocupados por la reelaboración de una teoría revolucionaria adecuada a las condiciones
de neocapitalismo avanzado (capaz de integrar al movimiento obrero que tradicionalmente se
consideraba como principal fuerza revolucionaria), renuevan el ambiente de la SDS,
asociación de los estudiantes socialistas. En el interior de la SDS se producen también
los intentos de la Komune, de realizar, aquí y ahora, sin esperar a revoluciones futuras,
una realidad humana integral que niegue y supere el sistema explotador y autoritario.
La experiencia y los errores de esta primera comuna y del movimiento que desde ella se
extiende a toda Alemania, replantean en la SDS y en la juventud alemana la posibilidad de
una revolución personal como camino a una transformación revolucionaria de la sociedad.
Los acontecimientos del 2 de junio del 67, cuando grupos estudiantiles protestan os
estudiantiles protestan ante el municipio por la acogida al tiránico Sha de Persia y son
reprimidos por la policía, que asesinó en un jardín al estudiante Benno Ohnesorg,
aceleraron la radicalización de un amplio sector estudiantil organizado en el SDS. Allí,
frente a posiciones como las mantenidas por el profesor marxista Habermas, que sostenía
la posibilidad de democratizar la Universidad, y la necesidad de evitar la violencia que
sólo acabaría por perfeccionar el aparato estatal, se plantean en el Congreso de
Hannover en 1967 posiciones partidarias de la resistencia activa a la sociedad
tecnocrática mediante una acción directa que transforme la violencia sublimada del
sistema en violencia manifiesta, acelerando la toma de conciencia popular.
Cuando en 1968 oscuras armas intentan asesinar a un militante de la SDS particularniente
crítico del papel jugado por la gran cadena de prensa amarilla Springel, Rudi Dutshke,
una parte del movimiento juvenil pasará a la acción directa. Ulrike Meinhof escribiría
en KONKRET: «Los tiros disparados sobre Rudi han puesto fin al sueño de la no violencia.
Quien no se arma, muere. Quien no muere está sepultado vivo: en las prisiones, en los
centros de reeducación, en la periferia de las ciudades- dormitorio, en las piedras
siniestras de los palacios, en los jardines de infancia y en las escuelas masificadas, en
las nuevas cocinas perfectamente equipadas».
la vía de la guerrilla urbana
Con el incendio, en la noche del dos
al tres de abril de 1968, de los grandes almacenes Schneider de Frankfurt, se iniciaba en
Alemania la vía violenta contra el sistema, de inspiración marxista crítica, pero a la
que el propio sistema había de anatematizar como «anarquista».
Tras una estancia en el verano de 1970 en campos de resistencia palestinos, en septiembre
de ese año se hace pública la formación de la «Rote Arme Franktion». Sus primeras
acciones serán asaltos a algunos bancos en Berlín y la sustracción de carnets de
identidad, timbres y sellos de algunos municipios. Para 1972, la situación se endurece,
hay ya varios guerrilleros muertos y también un policía. Desde entonces, su objetivo
principal de lucha será la presencia militar y política norteamericana, verdadera base
del neocapitalismo en Alemania.
El 11 de mayo de 1972 atacan el Círculo de Oficiales norteamericanos en Frankfurt,
matando a un coronel e hiriendo a una treintena de militares norteamericanos. Al día
siguiente otro comando hace explotar tres bombas en el palacio de Justicia de Augsburgo y
en los locales de la policía. El 16 de mayo colocan una bomba en el coche del juez
Buddemberg hiriendo gravemente a su mujer. El 19 harán explotar en Hamburgo dos bombas en
los locales de la cadena de prensa más reaccionaria del país, la Springer. El 21
dinamitan el cuartel general de las fuerzas armadas norteamericanas en Berlín,
destruyendo en gran parte el más importante centro de ordenadores norteamericano en el
mundo, que en aquellos momentos era una decisiva ayuda tecnológica a la intervención
yanqui en Vietnam. En la explosión mueren tres oficiales norteamerícanos. La
tranquilidad del bastión neocapitalista se ha roto.
1972: la vía estatal a la represión generalizada
150.000 policías son puestos en acción para la caza
de los miembros de la RAF. Los medios informativos, presionados por la policía, provocan
el terror en la población de Stuttgart, anunciando que para el 2 de junio los
guerrilleros llevarán a cabo una matanza en esa ciudad con múltiples explosiones. El 1
de junio son detenidos, tras un tiroteo, Andreas Baarder, Jan Karl Raspe y Holger Meins.
El 7 cae en manos de la policía Gudrun Ensslin denunciada por una dependiente en
Hamburgo; el 15 de junio un sindicalista entrega a la policía a Ulrke Meinhof y a Gerhard
Muller. El pánico creado en Stutgart por la prensa y la policía, que hizo que la ciudad
se vaciara ante el falso anuncio, facilita la progresiva implantación de medidas
represivas en la legislación alemana, dirigida por la socialdemocracia en el poder, y
aísla de la población en general tanto a los miembros de la RAF como al resto de la
izquierda extraparlamentaria. Se inicia en el país una caza de brujas contra toda
opinión crítica. Los viejos hábitos autoritarios de una sociedad que nunca analizó
seriamente su masiva incorporación al nazifascismo en los años treinta, empiezan a
crisparse amparados por la coartada ideológica socialdemócrata en un Estado de Derecho
tecnoburocrático pero dotado de cortinajes parlamentarios.
En este ambiente ha hecho fortuna la equiparación «terrorista» = «anarquista». No
importa que los luchadores de la RAF se autodefinan como marxistas-leninistas, que sus
contactos con medios libertarios sean escasos, que los propios libertarios marquen sus
distancias críticas... Todo lo izquierdista, la opinión de un intelectual o una marcha
antinuclear, la denuncia de Amnesty International sobre el terrorismo estatal en las
prisiones o un campamento libertario de verano, todo lo que no está con el sistema está
contra el sistema, es peligroso, terrorista en potencia, denunciable...
nuevo movimiento libertario
Ya podemos comprender que en este contexto, la
acción de los grupos antautoritarios (que se han ido plasmando en publicaciones y formas
organizativas a partir de la rebelión juvenil y de las nuevas orientaciones a la acción
directa en algunos sectores obreros), no es precisamente fácil.
Ante todo, distinguiremos entre la variedad de grupos que forman el movimiento que se
autodenomina libertario, y la organización anarcosindicalista que con el viejo nombre de
la FAU se está reconstruyendo en Alemania en 1977.
,Entre los numerosos grupos independientes más o menos organizados que editan panfletos,
revistas o incluso libros de orientación ácrata, los más activos se encuentran en
Berlin, donde destaca «INFOBUG» (Información de grupos berlineses «undogmatik», es
decir, no dogmáticos), que actúa como portavoz coordinador de grupos feministas,
ecologistas, etc., y que se difunde mucho entre la juventud. Una acción especialmente
perseverante y específica es la de FAMAL, grupo que edita un bimensual con el mismo
nombre desde hace años, orientado a la coordinación de los antimilitaristas libertarios,
y que está haciendo una considerable labor en los cuarteles Y fuera de ellos. Entre las
editoriales del movimiento, destaca IMPULSO, en Wetzlar, bien conectada con grupos de
trabajadores emigrantes, especialmente de cenetistas españoles.
Entre la prensa autónoma, abierta a todas las tendencias y sin una ideología
específicamente libertaria, destaca por frecuentes análisis ácratas el Neue Viehzucht,
editado en Meppon, al norte de Colonia. Este tipo de grupos autónomos es frecuente en las
ciudades del Norte de Alemania, especialmente en Hamburgo, así como tambien en Borm o
Munich: se trata de grupos de afinidad espontaneístas y con gran resistencia a una
organización confederal. Su acción, rara vez coordinada, se orienta a la difusión
cultural. teatro, propaganda, pequeñas libreríascafé, defensa de los barrios frente a
la especulación inmobiliaria, acciones ecologistas y antinueleares, etc.
la importancia del movimiento antinuclear
Quizás el grupo autónomo más fuerte
sea SPONTINS, que se ha extendido por casi todas las ciudades importantes de Alemania:
pero sus actividades son irregulares, y sus líderes conocidos, como el famoso
Cohn-Bendit, son bastante dados al personalismo espectacular más que al trabajo
organizativo antiautoritario. Aunque apenas hacen asambleas de coordinación, han logrado
cierta eficacia en acciones como las manifestaciones antinucleares de Brokdorf y Kalkar,
que movilizaron a decenas de millares de personas.
Por su caracter antiestatal y la importancia de los problemas en juego para la especie
humana, este movimiento antinuclear que ha florecido entre la juventud alemana como en
otros países de Europa y América, es una de las esperanzas más serias de un
enraizamiento de las ideas antiautoritarias en amplios sectores de la población, a
diferencia de los grupos ideológicos ya citados, que están bastante aislados, sobre todo
respecto al integrado movimiento obrero.
También la acción antinuclear se enfrenta con el terrorismo estatal que caracteriza
actualmente a Alemania: concretamente en Kalkar (ver información en este mismo número de
BICICLETA) se cerraron las escuelas durante dos días, se recomendó a los padres que
guardaran a sus hijos en casa, la prensa advirtió histéricamente contra los
manifestantes, el ejército ocupó la zona, los controles en las carreteras obligaban a
circular a 30 kms. de media en 200 kms. a la redonda... y a pesar de ello varias decenas
de miles de personas dieron testimonio de que formas de acción directa no violenta, de
resistencia antiestatal, son posibles.
De la coordinación de estos movimientos antinucleares y ecologistas con el joven grupo
anarcosindicalista depende quizá la esperanza de los dispersos grupos libertarios de
evitar su marginación por el Estado-Policía.
la experiencia de Baden
Un intento interesante en este sentido es el que se
está dando en la zona industrial de Karlsruhe, donde varios grupos han logrado una
coordinación efectiva en la activísima Federación Anarquista de Baden (ABF):
estudiantes y obreros jóvenes vienen desarrollando campañas de propaganda feminista y
ecologista, han continuado la vieja experiencia de las ocupaciones de locales vacíos
iniciada por el movimiento antiautoritario de los años 60, logrando efímeros ateneos
para la juventud prontamente desalojados por la policía pero constantemente reiniciados;
han estado en todos los movimientos ecologistas y en el actual auge antinuclear; y desde
hace meses participan en la reconstrucción anarcocosindicalista de la FAU. Han logrado
bastante difusión a sus campañas sobre la actuación de fascistas reconocidos al lado de
la policía en las manifestaciones, han denunciado incansablemente y pese a la suspensión
y persecución de sus boletines, los ataques a librerías, el uso de sofisticados métodos
de represión masiva «anti-disturbios», las torturas físicas y sicológicas en las
cárceles, y los mil y un ataques que la socialdemocracia en el poder apadrina contra los
derechos humanos De esta forma. la federación en sí, que es una divertida mezcla (le
individualistas, nihilistas, dadaístas-estetas, anarcosindicalistas y libertarios más o
menos definidos, ha logrado una acción eficaz antiautoritaria a través de] antifascismo.
De hecho, el gobierno de Baden les encuentra tan incómodos que ha detenido a varios de
sus miembros acusándoles de apoyar la lucha armada. La ABF, de Kar1sruhe, se ha extendido
a Manheim, Neulussheim, Bruhe, Schwbisch-Hall y Tubinga.
reconstrucción de la FAU
Aunque en estas mismas páginas recogemos la
información que nos ha llegado del II Congreso de la «Iniciativa para la reconstrucción
de la FAU», queremos acabar este informe sobre el movimiento libertario que renace en
Alemania subrayando la importancia de que estas semillas antiautoritarias, en peligro de
ser aisladas y aplastadas por el terrorismo de Estado. arraiguen en el terreno
indestructible del movimiento obrero.
La D.G.B., con seis millones de afiliados, es la central sindical única, que de
reformista se ha convertido en reaccionaria, colaborando con la patronal en el control de
la mano de obra a cambio de gestionar la inmensa burocracia de la seguridad social. Los
dirigentes socialdemócratas de la D.G.B., que apenas han trabajado uno o dos años de su
vida en la producción antes de escalar en la jerarquía de «permanentes», son
naturalmente adictos al partido en el poder y persiguen a los libertarios que han
intentado actuar en el seno de su feudo sindical. Esta situación, junto a la crisis
económica, con más de un millón de parados y la ofensiva contra los inmigrados, ha
llevado a un grupo de militantes libertarios, inspirados por el resurgir de la CNT en
España, a reconstruir la vieja organización anarcosindicalista, la FAU: basándose en
los grupos autónomos que habían actuado en las «huelgas salvajes» de 1969 y 1973, y en
conexiones en el seno del disperso movimiento libertario, se reúnen en nobiembre de 1976
militantes anarcosindicalistas, que en febrero de 1977 se organizan ya a partir de los
núcleos de Colonia, Bremen v Hannover. El medio millar de compañeros, casi todos
jóvenes obreros, que toman la iniciativa de la reconstrucción de la FAU, saben que el
obrero alemán medio es conformista, cerrado y poco amigo de intimar con los compañeros
de trabajo, que desconfía de los «anarquistas» que le han descrito la prensa, que
cuesta una mañana entera de domingo vender un solo Befreiung en Colonia... Pero también
saben que más del 60% de la clase no ha querido sindicarse en la DGB, que el paro y el
descontento por las reducciones salariales aumentan... Y tienen raíces entre los
trabajadores extranjeros, esos grandes marginados protagonistas del «milagro» alemán.
Más allá de la negra sombra del terrorismo de Estado, esos anarcosindicalistas que se
organizan de nuevo en Alemania son la esperanza internacionalista de una acción eficaz
del disperso movimiento libertario y antifascista contra la amenazante expansión
económica y política de la que es va la cuarta potencia militar del mundo.
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