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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 2 Diciembre 1977

Polémicas en la federación de Madrid

01.gif (4862 bytes)La Federación Local de Madrid fue encargada nuevamente por el Pleno Nacional de Regionales de la CNT para escoger entre sus afiliados a los miembros del nuevo Secretariado Permanente del Comité Nacional. Una de las razones para esta decisión fue evitar en la elección las pugnas entre «anarquistas ortodoxos» y «sindicalistas puros» que dividen a federaciones tan dinámicas como algunas catalanas, valencianas o andaluzas. Por otro lado, se premiaba la ponderación con que la local madrileña había sorteado, al elegir el anterior Secretariado en el verano del 76, las polarizaciones existentes entre «faístas» y los provinientes del grupo «Solidaridad», seleccionando un Secretariado de firme orientación anarquista, pero con los pies en la tierra y de probada militancia en sus respectivos Sindicatos.

Desde el 4 de septiembre de 1977 en que se hizo el nuevo encargo hasta la fecha de escribir estas líneas, los conflictos ideológicos están minando sin embargo la vida interna de la CNT madrileña, hasta el punto de que, para salvar la situación, el antiguo Secretario dimitido sigue en funciones, ya entrado diciembre.

Las coordenadas del conflicto son difíciles de trazar con la relativa claridad polémica discernible en los documentos anarcocomunistas en Euskadi o anarco-sindicalistas en Catalunya. En la Villa y Corte siempre han pesado las «capillitas» de amigos y los personalismos tanto o más que las tendencias propiamente ideológicas.

superman contra la infiltración marxista

Tentativamente, es posible sugerir una cierta interpretación para entender la intolerancia con que se están abordando esos conflictos personales a la hora de renovar los comités.

En primer lugar, está demostrado que en los comités confederales, y en los consejos de redacción de sus publicaciones (que en el caso madrileño incluyen el portavoz de la Regional Centro, «Castilla Libre», y el órgano confederal, «CNT»), existe un poder real, una influencia difícilmente controlable por los clásicos mecanismos anarcosindicalistas (cargos no retribuidos que cumplen mandatos de plenos sujetos a revocación constante). Pero sobre este tema del liderismo provocado por una sociedad autoritaria, volveremos despacio en el n.o 3 de BICICLETA.

En segundo lugar, y como en toda la Confederación, son constantes los roces entre los veteranos, siempre con el 36 en la boca, y los jóvenes ácratas: faltos de una generación intermedia que aproxime las posturas, son choques más que de concepciones sindicales, de actitudes ante la vida cotidiana. Sin llegar al puritanismo de la «vieja guardia» superviviente de los tiempos de la escasez y la alpargata. hay actualmente en la CNT un fuerte rechazo hacia el pasotismo juvenil, más ácrata que propiamente cenetista: esta reafirmación de seriedad militante de una organización obrera frente a la alegría del porro \ la bohemia del placer, con sus diversas variantes, es tema también como para que nos ocupemos más a fondo en un próximo número.

Finalmente, encontramos en la actual CNT madrileña un ambiente de recelo y, sectarismo, un agitar de viejas banderas (le ortodoxia frente a los peligros de «infiltración marxista». Hay cuestiones ideológicas serias, como las que recogemos en los textos significativos reproducidos a continuación: se trata de la tesis «consejista» o asamblearia frente al anarcosindicalismo clásico, y del rechazo o no a la doble militancia, es decir, a la posibilidad que se afilien a CNT militantes de grupos políticos o religiosos. Son cuestiones discutidas.

Pero los choques personales, como los liabidos en el ateneo libertario de Latina, o en la sección de INTELSA de Getafe en el Sindicato del Metal, o en el Pleno Local del 9 de noviembre, revelan una intolerancia grave. Un candidato significado por sus ataques infundados y furibundos contra toda supuesta <infiltración marxista», que llegó a atribuir al anterior Secretariado, recibió reiteradas impugnaciones, algunas harto dudosas. Por otro lado, el militante atacado por dicho candidato renunció a sus cargos escribiendo a su Sindicato: <~Me niego a presentarle a nadie avales de antigüedad libertaria: los certificados de cristiano viejo y las partidas bautismales están de más en una organización anarcosindicalista.»

Si las viejas guardias cenetistas y los sembradores de cizaña, en vez de dedicarse a la difamación y a las pugnas faccionales y de obsesionarse por «tornar el poder» de los comités. reflexionaran sobre los problemas de fondo implicados en esta CNT de 1977, quizá aprendieran a distinguir entre el peligro real de infiltración (no sólo político o reformista, sino especialmente el más peligroso, la provocación de origen policíaco) y esos «resabios marxistas» o «religiosos», que inevitablemente trae a la CNT una juventud que no ha podido formarse más que bajo una dictadura asesina (le anarquistas y sembradora de autoritarismos. Porque nunca es tarde para seguir aprendiendo, porque no hay revolución social sin revolución personal, pedimos y ofrecemos, desde estas páginas de BICICLETA, tolerancia entre las diversas corrientes ideológicas del movimiento libertario y talante constructivo en la búsqueda de íos caminos revolucionarios.

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