El
pasado 5 de octubre a las 7 de la tarde, en Linares (Jaén), los trabajadores de
Metalúrgica de Santa Ana Land Rover (unos 4.000 de plantilla) deciden ir al paro al no
dar la patronal respuesta a sus peticiones.
El conflicto tiene su origen en la subida arbitraria que hizo la empresa del complemento
de coste de la vida, desconociéndose aún los datos del Instituto Nacional de
Estadística, y contrariando lo estipulado en el convenio. La postura inmediata de los
trabajadores fue bajar el rendimiento y declarar el boicot a las horas extras. Reunidos en
asamblea decidieron llevar como propuesta a la dirección el que ésta completara hasta
7.000 pesetas lineales. Les respondieron que el diálogo sólo sería viable en caso de
que volvieran al rendimiento «normal», y se comprometieran a no hacer asambleas
estrictamente autorizadas por la dirección. La oferta obviamente no podía ser aceptada.
Desde ese momento la empresa comenzó a tomar posturas intransigentes: cartas a los
empleados, amenazas de «medidas», suspensiones de empleo y sueldo a 80 trabajadores por
espacio de 5 días, calumnias a los representantes, etc...
El día 6 los delegados acuden a Madrid a una negociación con la dirección de la
empresa; entretanto los trabajadores subían en la factoría su rendimiento. Frente a ello
la dirección se obstina en no aceptar las reivindicaciones. Por fin el día 7 se inicia
un paro total.
El 12 la empresa solicita el cierre patronal. Al día siguiente los trabajadores tendrían
que celebrar sus asambleas en el campo de deportes de San José. En ella se recaba la
solidaridad de todo el pueblo de Linares que realiza paros parciales, colectas, etc. Se
pide incluso la colaboración de la A.I.T., para que bloquee el suministro de las cajas de
cambio que la factoría construye para la Citroën francesa.
Para el 27 todas las fuerzas de izquierda convocan la huelga general, si bien el PSOE
desmentiría, más tarde, su participación. Los firmantes serían posteriormente
detenidos y puestos a disposición judicial.
Frente a la ineficacia de las gestiones de los intermediarios, la asamblea del día 3 (se
celebra una cada día desde que comenzó el conflicto) se decide a tomar medidas de
acción directa. Para el día siguiente se convoca a todos los trabajadores que puedan
para que acudan a Jaén a entrevistarse con los parlamentarios. Una vez que muchos han
iniciado el camino en grupos reducidos y a pie son ínterferidos por la 13.a Compañía de
Reserva General de la Policía Armada, que se dedica a disolverlos violentamente y sin
mediar previo aviso. El número de heridos supera el medio centenar. De los que
consiguieron salir del linchamiento colectivo algunos serían detenidos en el camino por
la Guardia Civil. Pese a todo, unos 60 llegaron al día siguiente a Jaén, en donde
hicieron acto de presencia con sus pancartas frente a la Diputación y otros sitios clave.
Durante varias jornadas las carreras, las detenciones y los altercados se suceden a la vez
que las asambleas. Queda todavía la promesa de una entrevista de la comisión mixta,
parlamentarios-trabaj adores, con Abril Martorell, vicepresidente para asuntos políticos.
La empresa había quedado emplazada también para ese día si de verdad quería negociar.
Pero no acude a la negociación ni excusa su presencia. Dando una nota a la prensa
informando que sólo será posible una negociación cuando se vuelva a la normalidad.
El 11 es el día clave en cuanto a violencia se refiere. Desde temprano se forman grupos
de trabajadores en distintos barrios de la ciudad. En todos ellos se producen saltos y
conatos de manifestación. Cuando la policía interviene se empiezan a levantar
barricadas, las bombas de humo son respondidas por piedras. Los detenidos pasan a medía
mañana de los 50.
No obstante, las asambleas, cada vez más minoritarias por la retirada de UGT, que no
veía atendida su propuesta de que fuesen las centrales las que llevasen el conflicto, y
por la escasa participación de la base, seguían pronunciándose por la no vuelta al
trabajo en tanto la empresa no aceptase sus condiciones o un diálogo sobre las mismas.
Así las cosas, el lunes se reincorporaron al trabajo unos 600 trabajadores de los tres
mil ochocientos de plantilla. Eran en definitiva los administrativos y mandos intermedios.
Al final, y en circunstancias verdaderamente dramáticas, se decidió en votación secreta
la vuelta al trabajo, para, desde dentro, intentar continuar la lucha.
Se ha reincorporado todo el mundo al trabajo, excepción hecha de los 21 despedidos, que
serán objeto de reivindicación constante hasta su readmisión. Pero la derrota es total
y como tal es sentida por los trabajadores.
CONTACTOS Y AYUDA: «FEDERACION LOCAL DE LINARES-CNT», c/Obispo Alvarez Lara, 26, bajo.
LINARES (Jaén).
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