Cerca de medio millón de
personas participaron, durante cuatro días, en danzas sin fronteras y debates
imprevisibles, corearon música rockera y proclamas de solidaridad con los presos en
lucha, contemplaron "cortos" inéditos -decidiendo democráticamente si
proseguía o no la proyección- y representaciones teatrales, pasearon incansables las
callejas de¡ barrio chino y entre los tenderetes de todos los rincones del mundo
libertario instalados en el onírico escenario del parque Güell...
Esa participación multitudinaria es, sin duda, el hecho más importante de las jornadas
Libertarias celebradas en Barcelona entre los días 22 y 25 del pasado mes de julio.
Contra los que consideran al anarquismo como una actitud "elitista" de círculos
de intelectuales escépticos o comunas marginales, las jornadas Libertarias han sido la
prueba irrefutable de que aquella aspiración revolucionaria que conmoviera a George
Orwell hace cuarenta años, sigue viva en las barriadas industriales de la capital de
Cataluña, corazón universal -hoy como ayer- del mundo libertario, merced a la capacidad
organizativa de esa feliz y singular contradicción que es el anarco-sindicalismo.
Los ateneos suburbiales y los sindicatos de industria vendían posters o bocadillos, mosto
o pegatinas, mientras aseguraban la difícil proeza de que una multitud ingente -que
probablemente en su mayoría no comulgaba con los ideales bakuninistas y simplemente
acudía al Güell a divertirse-, celebrara una fiesta durante varios días sin incidentes
para las páginas de sucesos y sin que apareciera, ni fuera necesario, un solo
"agente de Orden Público", demostrando por si quedaran dudas que el miedo
sembrado por las fuerzas represivas durante las cuatro décadas dictatoriales no ha podido
ahogar la libre sementera de la alegría popular sin horarios ni aguaciles.
Sobre este entramado y esperanzador anónimo de la festiva creatividad popular, que
desbordó a los organizadores para satisfacción de estos mismos, destacaron algunas
impresiones críticas que, a vuela pluma, recojo aquí.
Contra las propias pretensiones libertarias, hubo cierta disociación entre la
"teoría" -asentada en los debates del repleto e insuficiente Saló Diana- y la
"práctica" dispersa e itinerante por los paseos y explanadas del parque Güell.
En el Diana se habló de la trayectoria reciente del Movimiento Libertario, con la
suficiente espontaneidad como para que militantes cenetistas o de Mujeres Libres
discutieran con Dany Cohn-Bendit el significado antiautoritario del Mayo francés o de
luchas concretas como la de los homosexuales, los que expansionan su conciencia programada
por el sistema de enseñanza obligatoria utilizando alucinógenos, o los presos que en
esos días se amotinaban desesperados en las cárceles españolas. Se discutió
apasionadamente sobre las posibilidades de organización del anarquismo -en este debate
intervino Luis Andrés Edo, ferroviario y miembro del Comité de Cataluña de la C.N.T.,
con la exposición que ofrecemos en estas mismas páginas sobre los principios
organizativos cenetistas-, poniéndose de manifiesto la diferencia latente entre ácratas
y anarcosindicalistas aunque la misma celebración de las jornadas ya se apoyaba en
elementos tan diversos como "Ajoblanco" (que editó durante los cuatro día un
diario Barcelona Libertaria) y el Sindicato de trabajadores de Espectáculos Públicos de
Barcelona a cuyos locales acudieron en busca de alojamiento miles de libertarios de todos
los confines del globo. En el Diana se puso de manifiesto la capacidad del pensamiento
ácrata para cuestionar la hegemonía marxista en la izquierda cultural y para presentar
alternativas concretas de comunismo real sobre los problemas del Estado y la autogestión,
susceptibles de enlazar con las corrientes "consejistas" y del marxismo
libertario, hoy desgajadas de la ortodoxia burocrática autodenominada
"comunista". Se apuntaron, en fin, las diversas conexiones que unen al debate
ecológico o secual con una transformación social revolucionaria de signo libertario.
Todo ello se hizo con posibilidad de intervención espontánea, en auténtica tribuna
libre.
Sin embargo, la lejanía física y horaria entre el Saló ramblero y las alegres alturas
del Güell, a casi una hora de autobuses, creó una distancia que sólo los
"convencidos" (de innumerables matices, confrontados apasionadamente entre si)
recorrían diariamente: los que quisieron seguir los debates a través del
"vídeo" instalado en el Parque, carecían de la posibilidad de intervenir
directamente, aunque siempre pudieron revivir la discusión entre ellos. Pero la gran
mayoría de los que pululaban entre las columnas imaginadas por Gaudí se vieron
enmarañados en alguna de las trampas de la "sociedad espectacular": éste
tocaba la flauta; en ese tenderete se pintaban las mejillas; aquellos circulaban
libremente desnudos noche y día, y sin embargo, los oídos y los ojos de casi todos
estaban fijos en el escenario iluminado del que fluía la música, el
"striptease" provocativo, la representación sustitutoria, la descentralización
de actividades no lograba paliar esa radical distinción entre emisores y receptores que
sólo parcialmente resultó cuestionada por la "fiesta libertaria". La gente lo
pasó bien en general (creo que incluso los que acudían con talante de semi-violadores a
"ligar mujeres libres" se encontraron con que la libertad hace innecesaria la
agresividad) pero su creatividad quedó a menudo congelada por esa condición de
"espectadores" a que nos sometieron con su magnífico trabajo los compañeros y
amigos del Sindicato de Espectáculos Públicos de la CNT barcelonesa.
La impresión final, cansada y feliz, es que las ondas festivas de las jornadas
Libertarias se empiezan ya a notar en el renacer de las fiestas populares de todos los
pueblos de España. La revolución será siempre la auténtica fiesta de los oprimidos.
(crónica enviada a "Pueblo" Madrid. Inédita).
Para una visión más crítica y completa de las Jornadas véase el "dossiers"
que inserta "Ajoblanco" en el número 28 de septiembre de 1977.
LUIS ANDRES EDO EN LAS JORNADAS LIBERTARIAS
(Extracto grabado de la charla de Edo en el Saló Diana el 23 de julio)
"Cuando en 1910 el anarquismo español, como un solo hombre -no como en Francia,
Italia y Alemania donde había tendencias que no coincidían en la cuestión estratégica
y táctica-, da el paso gigantesco de un cambio y modificación de concepto de la
organización obrera específica a la organización obrera de masas, ese paso gigantesco
es el que decide toda la trayectoria posterior, no solamente del anarquismo sino de todo
el movimiento obrero español. A partir de ahí se desencadena una dinámica que
imparablemente nos conduce a la revolución: era el 19 de julio de 1936. El año 1910 al
decidir ese paso la suerte estaba echada. La tendencia era imparable.
"Es un dato que os doy como reflexión. Esto ha permitido el que dentro de una
estructura, dentro de un marco donde se han respetado toda una serie de factores, de
relaciones, entre obreros que no opinan igualmente -todos idénticamente- quiero decir;
donde se han dado unas reglas de juego vitales, mínimas, a fin de que se desencadenara
dentro de ese marco orgánico que era la C.N.T. toda una serie de tendencias que se
contraponían, no antagónicamente, sino dialécticamente, esa ha sido una de las mayores
gestas de¡ anarquismo español y una de las mayores capacidades de clarividencia del
anarquismo español. cuando el método intelectual quiere recoger la historia de esa
C.N.T., de. eso que ellos no conocen; cuando la recogen a través de hemerotecas, a
través de archivos, a través de acuerdos de Congreso o a través de acuerdos de Plenos o
de Asambleas, ese método intelectual, quiere creer, se cree, tiene la pretensión, de que
conoce la C.N.T., esa es la C.N.T. formal. Hay una C.N.T. real que no se puede descubrir
por el método intelectual".
"La C.N.T. real es una especie de ghetto en este país, que dura tres cuartos de
siglo, incluso desde antes de la C.N.T. vive el ghetto en una sociedad y crea una sociedad
en el seno de esa sociedad oficial, crea una sociedad real, crea una cultura popular, es
la única corriente que crea en este país una cultura popular y cuando se habla hoy al
sindicato, como hablan los más antiguos del lugar, desde hace ya tres cuartos de siglo,
van no al "sindicato" sino que van a su casa, a su escuela, a su familia, van a
vivir ya ahora, aquí, la revolución. Una revolución que como se ha dicho ya ayer,
cuando se abordaban los medios y los fines, se vivía y se vive la C.N.T. en los propios
medios. Se vive en germen, se vive en tendencia, pero se vive".
"La C.N.T., además, tiene otras características. Voy a citar algunas, muy pocas.
Habría mucho que hablar sobre la C.N.T. real".
Tiene unas características que una de ellas es que rompe con todos los esquemas
conceptuales del sindicalismo mundial. Todos los sindicalismos mundiales no hacen nada
más y nada menos que confiar sin estructura interna a una estructura económica que ya
previamente ha establecido el capitalismo, es decir, la estructura de organización única
y exclusivamente en los lugares de producción. La C.N.T. rompe con esta estructura".
"La C.N.T. rompe con esta estructura creando muy bien organización dentro de los
puntos de producción, pero creando un nexo orgánico que vincula toda una influencia y
una dinámica a los lugares de residencia. Este aspecto estructural es el logro más
revolucionario. . ."
Durante breves minutos se interrumpió la intervención de Edo ante la repentina presencia
de la policía en la sala de conferencias. No hubo mayores dificultades para continuar la
charla).
"Este factor estructural es el que ha permitido el que la C.N.T. no haya sido
integrada por esa capacidad de atracción del sistema capitalista que tiene sobre las
organizaciones obreras y políticas. Es otro aspecto que ofrezco a la reflexión a
aquellos, que sin duda habrá algunos, posiblemente no todos, que no hayan pensado en
esto. El gran problema de la organización, hoy, es montar todo un nexo de organización,
todo un nexo estructural, que una la organización en los lugares de trabajo y la
organización en los lugares de residencia. En la época de los años 10, 20 y 30 esto era
fácil, porque el trabajador vivía en el mismo barrio o iba a pie a su trabajo. Hoy ya no
es posible. Es el gran problema a mi entender que tiene hoy la organización. Si la C.N.T.
no consigue hallar una fórmula, encontrar el nexo de relación entre todo ese fenómeno
de actividad social, sociológico, cultural y de toda otra serie de aspectos de la vida
global de la actividad del hombre y de la colectividad, la C.N.T. se integrará. Esa es mi
opinión".
"En la C.N.T. se han dado a lo largo de toda su historia dos factores
contradictorios. El primero es la autonomía, la sacrosanta autonomía de un sindicato que
no acepta, por ejemplo, los acuerdos generales si no quiere, la sacrosanta autonomía de
una Federación Local, que es intocable por cualquier grupo orgánico mayor que la F. L. y
la autonomía del propio militante dentro de la propia asamblea. Este factor de autonomía
se ha manifestado en la organización conjugándose con un factor contradictorio, que es
la vertebración, que es la organización".
Y ha demostrado al mismo tiempo su capacidad de análisis de los hechos históricos
revolucionarios más algidos y uno de ellos, por ejemplo, el de la revolución de Octubre,
o el de la Comuna de París, donde el sobresalto revolucionario se hace a través de un
fenómeno de autonomía en la orientación de lucha, y que al no estar detrás de ese
hecho histórico en el sobresalto, una organización vertebrada, afinitaria con ese factor
autónomo, ha sido recogido por estamentos de la sociedad autoritarios y, en el caso de la
revolución de Octubre, por una organización autor¡aria, como el partido bolchevique.
Eso no hubiera podido ser, porque en el fenómeno autónomo del sobresalto de Octubre que
dura varios meses, donde las prácticas anarquistas, anarquizantes, asambleístas y
autónomas son las que HACEN ellas la revolución y NADIE más que ellas, después de la
revolución al no tener estas corrientes autónomas una organización vertebrada, una
organización que capitalizara todas las realizaciones que autonómamente estaban haciendo
los obreros, esas realizaciones fueron capitalizadas por una organización
autoritaria".
"... Lo que interesa ahora es que la C.N.T. no prevalezca por imposición, un
determinado criterio. Sea el que fuera. Si en la C.N.T. ha de imponerse un criterio, ese
criterio se ha de imponer por la convicción, no por la maniobra, no por las carreras al
poder de la organización, que es otro problema. La convicción que conlleva implícito un
RESPETO ABSOLUTO a las opiniones contrarias dentro de mismo marco de la organización.
Implica una confrontación permanente y constante, una confrontación no antagónica, una
confrontación que desencadene tendencias y procesos, una confrontación que en la
historia de la C.N.T., en esa confrontación que va desde el año 10 al año 36, se
traduce por la creación de un militante obrero nuevo, un militante anarcosindicalista que
no tiene que ver nada con el anarco-sindicalista francés ni con ningún otro
anarco-sind¡calista. Porque el proceso de la formación de este militante es un proceso
diferente, es un proceso dialéctico de confrontación y de respeto en el marco de la
C.N.T. de las diferentes tendencias y opiniones".
"Esto que muchos no quieren reconocer y que van a analizar la labor que el anarquismo
ha hecho dentro de la C.N.T. tildándolo de maniobrerista, tildándolo de ir al copo de
los cargos y de la organización, la verdadera obra del anarquismo ha sido precisamente
desencadenar este proceso. Sin el anarquismo, el proceso que conllevó la creación de un
militante obrero nuevo, no hubiera sido posible. Si no hubiera estado presente el
anarquismo, que el que con toda su capacidad de creación, no de defensa de la C.N.T. Yo
no quiero un anarquismo defensivo. Creo en un anarquismo creativo, y esto es lo que en mi
análisis yo mantengo, que lo más fundamental y lo más absoluto de la trayectoria
anarquista dentro de la C.N.T., no han sido toda esa serie de hechos accesorios que recoge
el método intelectual, sino que ha sido crear un marco de proceso y de tendencias que
irreversiblemente iban a romper una serie de esquemas, y, que además, nos iban a llevar a
la revolución, y por añadidura iban a crear un militante nuevo, un militante conceptos
anarco-sind ¡cal istas nuevos; y esto, compañeros, es obra de todas las tendencias de la
C.N.T., pero, y lo acepto, y lo recojo y lo recupero, es tanto obra de un Peiró, de un
Pestaña, como obra de una Buenacasa o como obra de un Durruti. Es obra de todos estos. Y
yo recupero a los Peiró, y recupero a los Pestaña primera edición, la segunda no".
"Y recupero todo el espíritu anarquista que la F.A.I. trae a la C.N.T.".
"Entonces compañeros, de lo que se trata, es de que nosotros tenemos un marco
único, único en el mundo dentro del movimiento obrero, un marco que no han sabido crear
otras corrientes del pensamiento, tanto las anarquistas, las libertarias o las
anarco-sind¡calistas. Y cuando tenemos ese marco, un marco que es capaz de desencadenar
esos procesos imparabies, ese marco hay que salvaguardarlo a toda costa. Y ese marco se
salvaguarda con el respeto absoluto, aunque no comulguemos en todo, pero en mucho, con un
respeto absoluto a las tendencias, a las corrientes, a las posiciones y a las actitudes;
en tanto que ellas acepten los elementos vitales que son: el asambleísmo, el federalismo
y el antiburocratismo".
"Cuando se habla de que la C.N.T. no es anarquista, yo digo: que el anarquismo dentro
de la C.N.T. no tendría ninguna opción sino fuera por las estructuras. Lo que hace a la
C.N.T. anarquista, o anarquistas, son más que el proselitismo de los anarquistas, las
estructuras.
"Es todo compañeros".
Inicial - Índice |