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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 1 Noviembre 1977

Jornadas libertarias: a medio camino de la fiesta y el debate

Cerca de medio millón de personas participaron, durante cuatro días, en danzas sin fronteras y debates imprevisibles, corearon música rockera y proclamas de solidaridad con los presos en lucha, contemplaron "cortos" inéditos -decidiendo democráticamente si proseguía o no la proyección- y representaciones teatrales, pasearon incansables las callejas de¡ barrio chino y entre los tenderetes de todos los rincones del mundo libertario instalados en el onírico escenario del parque Güell...

Esa participación multitudinaria es, sin duda, el hecho más importante de las jornadas Libertarias celebradas en Barcelona entre los días 22 y 25 del pasado mes de julio.

Contra los que consideran al anarquismo como una actitud "elitista" de círculos de intelectuales escépticos o comunas marginales, las jornadas Libertarias han sido la prueba irrefutable de que aquella aspiración revolucionaria que conmoviera a George Orwell hace cuarenta años, sigue viva en las barriadas industriales de la capital de Cataluña, corazón universal -hoy como ayer- del mundo libertario, merced a la capacidad organizativa de esa feliz y singular contradicción que es el anarco-sindicalismo.

Los ateneos suburbiales y los sindicatos de industria vendían posters o bocadillos, mosto o pegatinas, mientras aseguraban la difícil proeza de que una multitud ingente -que probablemente en su mayoría no comulgaba con los ideales bakuninistas y simplemente acudía al Güell a divertirse-, celebrara una fiesta durante varios días sin incidentes para las páginas de sucesos y sin que apareciera, ni fuera necesario, un solo "agente de Orden Público", demostrando por si quedaran dudas que el miedo sembrado por las fuerzas represivas durante las cuatro décadas dictatoriales no ha podido ahogar la libre sementera de la alegría popular sin horarios ni aguaciles.

Sobre este entramado y esperanzador anónimo de la festiva creatividad popular, que desbordó a los organizadores para satisfacción de estos mismos, destacaron algunas impresiones críticas que, a vuela pluma, recojo aquí.

Contra las propias pretensiones libertarias, hubo cierta disociación entre la "teoría" -asentada en los debates del repleto e insuficiente Saló Diana- y la "práctica" dispersa e itinerante por los paseos y explanadas del parque Güell.

En el Diana se habló de la trayectoria reciente del Movimiento Libertario, con la suficiente espontaneidad como para que militantes cenetistas o de Mujeres Libres discutieran con Dany Cohn-Bendit el significado antiautoritario del Mayo francés o de luchas concretas como la de los homosexuales, los que expansionan su conciencia programada por el sistema de enseñanza obligatoria utilizando alucinógenos, o los presos que en esos días se amotinaban desesperados en las cárceles españolas. Se discutió apasionadamente sobre las posibilidades de organización del anarquismo -en este debate intervino Luis Andrés Edo, ferroviario y miembro del Comité de Cataluña de la C.N.T., con la exposición que ofrecemos en estas mismas páginas sobre los principios organizativos cenetistas-, poniéndose de manifiesto la diferencia latente entre ácratas y anarcosindicalistas aunque la misma celebración de las jornadas ya se apoyaba en elementos tan diversos como "Ajoblanco" (que editó durante los cuatro día un diario Barcelona Libertaria) y el Sindicato de trabajadores de Espectáculos Públicos de Barcelona a cuyos locales acudieron en busca de alojamiento miles de libertarios de todos los confines del globo. En el Diana se puso de manifiesto la capacidad del pensamiento ácrata para cuestionar la hegemonía marxista en la izquierda cultural y para presentar alternativas concretas de comunismo real sobre los problemas del Estado y la autogestión, susceptibles de enlazar con las corrientes "consejistas" y del marxismo libertario, hoy desgajadas de la ortodoxia burocrática autodenominada "comunista". Se apuntaron, en fin, las diversas conexiones que unen al debate ecológico o secual con una transformación social revolucionaria de signo libertario. Todo ello se hizo con posibilidad de intervención espontánea, en auténtica tribuna libre.

Sin embargo, la lejanía física y horaria entre el Saló ramblero y las alegres alturas del Güell, a casi una hora de autobuses, creó una distancia que sólo los "convencidos" (de innumerables matices, confrontados apasionadamente entre si) recorrían diariamente: los que quisieron seguir los debates a través del "vídeo" instalado en el Parque, carecían de la posibilidad de intervenir directamente, aunque siempre pudieron revivir la discusión entre ellos. Pero la gran mayoría de los que pululaban entre las columnas imaginadas por Gaudí se vieron enmarañados en alguna de las trampas de la "sociedad espectacular": éste tocaba la flauta; en ese tenderete se pintaban las mejillas; aquellos circulaban libremente desnudos noche y día, y sin embargo, los oídos y los ojos de casi todos estaban fijos en el escenario iluminado del que fluía la música, el "striptease" provocativo, la representación sustitutoria, la descentralización de actividades no lograba paliar esa radical distinción entre emisores y receptores que sólo parcialmente resultó cuestionada por la "fiesta libertaria". La gente lo pasó bien en general (creo que incluso los que acudían con talante de semi-violadores a "ligar mujeres libres" se encontraron con que la libertad hace innecesaria la agresividad) pero su creatividad quedó a menudo congelada por esa condición de "espectadores" a que nos sometieron con su magnífico trabajo los compañeros y amigos del Sindicato de Espectáculos Públicos de la CNT barcelonesa.

La impresión final, cansada y feliz, es que las ondas festivas de las jornadas Libertarias se empiezan ya a notar en el renacer de las fiestas populares de todos los pueblos de España. La revolución será siempre la auténtica fiesta de los oprimidos.

(crónica enviada a "Pueblo" Madrid. Inédita).
Para una visión más crítica y completa de las Jornadas véase el "dossiers" que inserta "Ajoblanco" en el número 28 de septiembre de 1977.

LUIS ANDRES EDO EN LAS JORNADAS LIBERTARIAS

(Extracto grabado de la charla de Edo en el Saló Diana el 23 de julio)

"Cuando en 1910 el anarquismo español, como un solo hombre -no como en Francia, Italia y Alemania donde había tendencias que no coincidían en la cuestión estratégica y táctica-, da el paso gigantesco de un cambio y modificación de concepto de la organización obrera específica a la organización obrera de masas, ese paso gigantesco es el que decide toda la trayectoria posterior, no solamente del anarquismo sino de todo el movimiento obrero español. A partir de ahí se desencadena una dinámica que imparablemente nos conduce a la revolución: era el 19 de julio de 1936. El año 1910 al decidir ese paso la suerte estaba echada. La tendencia era imparable.

"Es un dato que os doy como reflexión. Esto ha permitido el que dentro de una estructura, dentro de un marco donde se han respetado toda una serie de factores, de relaciones, entre obreros que no opinan igualmente -todos idénticamente- quiero decir; donde se han dado unas reglas de juego vitales, mínimas, a fin de que se desencadenara dentro de ese marco orgánico que era la C.N.T. toda una serie de tendencias que se contraponían, no antagónicamente, sino dialécticamente, esa ha sido una de las mayores gestas de¡ anarquismo español y una de las mayores capacidades de clarividencia del anarquismo español. cuando el método intelectual quiere recoger la historia de esa C.N.T., de. eso que ellos no conocen; cuando la recogen a través de hemerotecas, a través de archivos, a través de acuerdos de Congreso o a través de acuerdos de Plenos o de Asambleas, ese método intelectual, quiere creer, se cree, tiene la pretensión, de que conoce la C.N.T., esa es la C.N.T. formal. Hay una C.N.T. real que no se puede descubrir por el método intelectual".

"La C.N.T. real es una especie de ghetto en este país, que dura tres cuartos de siglo, incluso desde antes de la C.N.T. vive el ghetto en una sociedad y crea una sociedad en el seno de esa sociedad oficial, crea una sociedad real, crea una cultura popular, es la única corriente que crea en este país una cultura popular y cuando se habla hoy al sindicato, como hablan los más antiguos del lugar, desde hace ya tres cuartos de siglo, van no al "sindicato" sino que van a su casa, a su escuela, a su familia, van a vivir ya ahora, aquí, la revolución. Una revolución que como se ha dicho ya ayer, cuando se abordaban los medios y los fines, se vivía y se vive la C.N.T. en los propios medios. Se vive en germen, se vive en tendencia, pero se vive".

"La C.N.T., además, tiene otras características. Voy a citar algunas, muy pocas. Habría mucho que hablar sobre la C.N.T. real".

Tiene unas características que una de ellas es que rompe con todos los esquemas conceptuales del sindicalismo mundial. Todos los sindicalismos mundiales no hacen nada más y nada menos que confiar sin estructura interna a una estructura económica que ya previamente ha establecido el capitalismo, es decir, la estructura de organización única y exclusivamente en los lugares de producción. La C.N.T. rompe con esta estructura".

"La C.N.T. rompe con esta estructura creando muy bien organización dentro de los puntos de producción, pero creando un nexo orgánico que vincula toda una influencia y una dinámica a los lugares de residencia. Este aspecto estructural es el logro más revolucionario. . ."

Durante breves minutos se interrumpió la intervención de Edo ante la repentina presencia de la policía en la sala de conferencias. No hubo mayores dificultades para continuar la charla).

"Este factor estructural es el que ha permitido el que la C.N.T. no haya sido integrada por esa capacidad de atracción del sistema capitalista que tiene sobre las organizaciones obreras y políticas. Es otro aspecto que ofrezco a la reflexión a aquellos, que sin duda habrá algunos, posiblemente no todos, que no hayan pensado en esto. El gran problema de la organización, hoy, es montar todo un nexo de organización, todo un nexo estructural, que una la organización en los lugares de trabajo y la organización en los lugares de residencia. En la época de los años 10, 20 y 30 esto era fácil, porque el trabajador vivía en el mismo barrio o iba a pie a su trabajo. Hoy ya no es posible. Es el gran problema a mi entender que tiene hoy la organización. Si la C.N.T. no consigue hallar una fórmula, encontrar el nexo de relación entre todo ese fenómeno de actividad social, sociológico, cultural y de toda otra serie de aspectos de la vida global de la actividad del hombre y de la colectividad, la C.N.T. se integrará. Esa es mi opinión".

"En la C.N.T. se han dado a lo largo de toda su historia dos factores contradictorios. El primero es la autonomía, la sacrosanta autonomía de un sindicato que no acepta, por ejemplo, los acuerdos generales si no quiere, la sacrosanta autonomía de una Federación Local, que es intocable por cualquier grupo orgánico mayor que la F. L. y la autonomía del propio militante dentro de la propia asamblea. Este factor de autonomía se ha manifestado en la organización conjugándose con un factor contradictorio, que es la vertebración, que es la organización".

Y ha demostrado al mismo tiempo su capacidad de análisis de los hechos históricos revolucionarios más algidos y uno de ellos, por ejemplo, el de la revolución de Octubre, o el de la Comuna de París, donde el sobresalto revolucionario se hace a través de un fenómeno de autonomía en la orientación de lucha, y que al no estar detrás de ese hecho histórico en el sobresalto, una organización vertebrada, afinitaria con ese factor autónomo, ha sido recogido por estamentos de la sociedad autoritarios y, en el caso de la revolución de Octubre, por una organización autor¡aria, como el partido bolchevique. Eso no hubiera podido ser, porque en el fenómeno autónomo del sobresalto de Octubre que dura varios meses, donde las prácticas anarquistas, anarquizantes, asambleístas y autónomas son las que HACEN ellas la revolución y NADIE más que ellas, después de la revolución al no tener estas corrientes autónomas una organización vertebrada, una organización que capitalizara todas las realizaciones que autonómamente estaban haciendo los obreros, esas realizaciones fueron capitalizadas por una organización autoritaria".

"... Lo que interesa ahora es que la C.N.T. no prevalezca por imposición, un determinado criterio. Sea el que fuera. Si en la C.N.T. ha de imponerse un criterio, ese criterio se ha de imponer por la convicción, no por la maniobra, no por las carreras al poder de la organización, que es otro problema. La convicción que conlleva implícito un RESPETO ABSOLUTO a las opiniones contrarias dentro de mismo marco de la organización. Implica una confrontación permanente y constante, una confrontación no antagónica, una confrontación que desencadene tendencias y procesos, una confrontación que en la historia de la C.N.T., en esa confrontación que va desde el año 10 al año 36, se traduce por la creación de un militante obrero nuevo, un militante anarcosindicalista que no tiene que ver nada con el anarco-sindicalista francés ni con ningún otro anarco-sind¡calista. Porque el proceso de la formación de este militante es un proceso diferente, es un proceso dialéctico de confrontación y de respeto en el marco de la C.N.T. de las diferentes tendencias y opiniones".

"Esto que muchos no quieren reconocer y que van a analizar la labor que el anarquismo ha hecho dentro de la C.N.T. tildándolo de maniobrerista, tildándolo de ir al copo de los cargos y de la organización, la verdadera obra del anarquismo ha sido precisamente desencadenar este proceso. Sin el anarquismo, el proceso que conllevó la creación de un militante obrero nuevo, no hubiera sido posible. Si no hubiera estado presente el anarquismo, que el que con toda su capacidad de creación, no de defensa de la C.N.T. Yo no quiero un anarquismo defensivo. Creo en un anarquismo creativo, y esto es lo que en mi análisis yo mantengo, que lo más fundamental y lo más absoluto de la trayectoria anarquista dentro de la C.N.T., no han sido toda esa serie de hechos accesorios que recoge el método intelectual, sino que ha sido crear un marco de proceso y de tendencias que irreversiblemente iban a romper una serie de esquemas, y, que además, nos iban a llevar a la revolución, y por añadidura iban a crear un militante nuevo, un militante conceptos anarco-sind ¡cal istas nuevos; y esto, compañeros, es obra de todas las tendencias de la C.N.T., pero, y lo acepto, y lo recojo y lo recupero, es tanto obra de un Peiró, de un Pestaña, como obra de una Buenacasa o como obra de un Durruti. Es obra de todos estos. Y yo recupero a los Peiró, y recupero a los Pestaña primera edición, la segunda no".

"Y recupero todo el espíritu anarquista que la F.A.I. trae a la C.N.T.".

"Entonces compañeros, de lo que se trata, es de que nosotros tenemos un marco único, único en el mundo dentro del movimiento obrero, un marco que no han sabido crear otras corrientes del pensamiento, tanto las anarquistas, las libertarias o las anarco-sind¡calistas. Y cuando tenemos ese marco, un marco que es capaz de desencadenar esos procesos imparabies, ese marco hay que salvaguardarlo a toda costa. Y ese marco se salvaguarda con el respeto absoluto, aunque no comulguemos en todo, pero en mucho, con un respeto absoluto a las tendencias, a las corrientes, a las posiciones y a las actitudes; en tanto que ellas acepten los elementos vitales que son: el asambleísmo, el federalismo y el antiburocratismo".

"Cuando se habla de que la C.N.T. no es anarquista, yo digo: que el anarquismo dentro de la C.N.T. no tendría ninguna opción sino fuera por las estructuras. Lo que hace a la C.N.T. anarquista, o anarquistas, son más que el proselitismo de los anarquistas, las estructuras.

"Es todo compañeros".

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