bicicleta

REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 1 Noviembre 1977

Ecologismo y Revolución

"el mundo se acaba": al filo del segundo milenio, resuenan de nuevo las voces del apocalipsis. Y esta vez, como en el cuento del lobo, nadie parece hacer caso, o casi nadie, porque hay personas, grupos, movimientos, que se han tomado en serio la amenaza que el desarrollo capitalista supone para la supervivencia humana en el planeta tierra. En nuestro país se han dado pasos decisivos en 1977 para hacer frente al apocalipsis desarrollista, silenciados por el griterío del mercado político, pero escuchados por algunas gentes. "Bicicleta" ha oído y compartido esos pasos.

Si los humanos siguen dedicados a la ambición de acumular productos materiales en ciertas partes del planeta, a costa de desertizar la mayor parte de su superficie y agotar los recursos naturales, las actuales crisis de la energía y de los alimentos desembocarán en hecatombres nucleares que extinguirán la vida de la especie y quizá del planeta mismo.

No es una moderna profecía, sino el mensaje central de uno de los esfuerzos de prospectiva científica más documentados de nuestra década: el segundo informe para el club de Roma, publicado en 1975. El mes pasado, la Academia de Ciencias de los EE.UU. advierte que el actual nivel de consumo de energía elevará las temperaturas del mundo hasta derretir el hielo polar e inundar las ciudades costeras del mundo, y concentrará en la atmósfera tal cantidad de óxido de carbono que acabará con la vida en la tierra.

Con la frialdad de las cifras, la ecología es una ciencia que está revolucionando la conciencia del siglo: si Darwin explicó que el hombre tenía antepasados que se subían a los árboles, Barry Commoner ha anticipado que a la actual generación humana puede no sucederle ninguna.

La conciencia ecologista

Si la ecología aparece como último grito de honradez en el mandarinado académico vendido al poder, la conciencia ecologista es el paso a la acción que va más allá de los secretos de los especialistas, Se ha dicho que el ecologismo es a la ecología como el socialismo a la sociología.

Un ecologista verdaderamente interdisciplinario, Edgar Morin, definía así los rasgos básicos de esta nueva conciencia que prefiere la actividad hoy a la radioactividad mañana: a) toda la naturaleza es un ecosistema, una unidad viva y muy compleja, en que nada es indispensable del conjunto; b) todo ser vivo es un sistema abierto, cuya autonomía aumenta con su dependencia respecto al conjunto: cuanto más necesitado de la naturaleza entera está un ser, tanto más autónomo, más capaz de optar; c) el actual crecimiento industrial tiende a la destrucción del ecosistema terrestre y a la muerte de los seres vivos: es un cáncer que ha invadido el planeta, un fenómeno incontrolado que nos amenaza a todos. El mayor desorden para la especie humana no son los "hippies" que meditan bajo las estrellas, ni los "terroristas" que vuelan un avión, sino la tecnocracia bien afeitada, encorbatada o no, que vela por el crecimiento indefinido silenciando el mensaje inequívoco que cada crisis cotidiana encierra.

Los ecologistas, como los primeros socialistas, buscan respuestas a esas preguntas que angustian la conciencia humana ante la sordidez de¡ capitalismo: ¿por qué el parasitismo de unos seres humanos sobre otros, la explotación, la agresividad, la destrucción de. la naturaleza y de¡ propio ser humano, en nombre de la racionalidad, el orden y el bienestar?

Un ecologista ácrata, Murray Bookchin, sostiene que los desequilibrios que el hombre produce en la naturaleza nacen de los desequilibrios que ha producido en las relaciones sociales.

Frente a la concepción ecológica del imperialismo, que comienza exterminando razas enteras y sigue almacenando armas químicas que le permiten defoliar selvas y destruir seres humanos, con la perfección de que la acumulación de capital quedaría casi intacta (bomba Carter). La conciencia ecologista empieza por reconocer el valor supremo de cada individuo.

Sospechas sobre la investigación ecológica

Si los ecologistas son tan subversivos respecto a los intereses socialmente dominantes, ¿por qué fomentan con tanto interés la investigación ecológica precisamente las empresas multinacionales y los estados imperialistas?

La respuesta elemental de que se trata de anticiparse defensivamente a la protesta desesperada de las muchedumbres hacinadas en monstruosas urbes crispadas por especulación, ruido, contaminación y prisa, o de los pueblos condenados al hambre y la expoliación de sus recursos naturales, no basta. Hay motivos para pensar que existe una estrategia más ambiciosa que la mera defensa del privilegio: se trata de una política deliberada de reconversión tecnológica que hallaría en las industrias "purificadoras", "anticontaminantes" y de reciclaje, un nuevo campo de inversiones muy rentables para las multinacionales, y una alternativa posible a las producciones aeronáuticas o de armamentos directamente encaminadas a la destrucción masiva, que tras el fin de la guerra de Indochina y las incertidumbres de la "carrera espacial" o las conferencias de¡ desarme, están perdiendo su papel de punta en economías como la de EE.UU.

La ecología como ciencia apunta soluciones radicalmente anticapitalistas: respeto al medio ambiente frente a masificación industrial y urbana; mantenimiento de¡ equilibrio biológico frente a la acumulación de capital; ahorro en los recursos naturales frente al despilfarro consumista: duración frente a moda; valor de uso frente a valor de cambio; calidad de la vida frente a productividad; satisfacción frente a rendimiento; serenidad frente a puntualidad cronométrica . . . Todos los valores de¡ capitalismo, y aún de¡ tipo de socialismo estatal propugnado por los marxistas, quedan ecológicamente conceptuados corno obstáculos a la supervivencia de la especie humana, simplemente como "inhumanos".

Ahora bien, ¿qué medios son precisos para avanzar hacia los nuevos fines? Aquí está la alternativa decisiva que separa la ecología como ciencia recuperable, del ecologismo como militancia revolucionaria.

Tecnoburocracia rampante

La encrucijada que se abre ante la crisis ecológica se define por sus posibles protagonistas: ¿la superación del capitalismo desarrollista va a ser dirigida como operación centralizada y planificada por las tecnocracias estatales, incluso por un estado mundial como gusta de sugerir el economista del PCE Ramón Tamames? ¿0 bien serán los esfuerzos dispersos de los colectivos obreros y populares quienes de una manera anárquica y periférica van a ir rompiendo la dominación capitalista en defensa de sus intereses de supervivencia?

Si los grupos ecologistas se dejan manejar y carecen de una perspectiva revolucionaria, si cada problema se reduce a tal o cual "contaminación" aislada que técnicamente podría solucionarse con nuevas patentes "no contaminantes", producidas por el mismo sistema capitalista, la posibilidad de que sus luchas sean recuperadas es real.

No de otra manera podría explicarse fue la Volkswagen, la Fiat, la Ford y otras nultinacionales directamente responsables de la degradación ecológica del planeta entero, subvencionen estudios ecológicos como los encargados por el empresarial Club de Roma.

Cuando las grandes empresas petroleras y eléctricas que impulsan la "nuclearización" de Occidente como respuesta a la crisis del petroleo controlan al mismo tiempo la investigación de energías alternativas, no es sólo para frenar y arrinconar posibles soluciones tecnológicas que cuestionen sus designios, sino, sobre todo, por una estrategia de dominio mundial.

Esta estrategia va más allá de la simple recuperación de la protesta ecologista manteniéndola dentro de los límites del sistema: para ello, bastaría mejorar la calidad ambiental en las metrópolis imperialistas, mientras el Tercer Mundo es sometido a la expoliación de recursos, a la exportación masiva de armamentos, a guerras programadas y experimentales, a dictaduras militaristas, y racistas, cuando esos pueblos se rebelan. Ese mecanismo ha permitido históricamente reconvertir las protestas obreras en sindicalismos reformistas, proclives al pacto social para recoger las migajas de la explotación imperialista exterior.

Pero, al igual que el mecanismo de integración obrera en el imperialismo sirvió de soporte a las ansias de poder de burocracias estatales, que a escala mundial disputan la dominación al capitalismo privado, ahora se trata, como ha señalado Michel Bosquet, de una sorda lucha de intereses poderosos por la hegemonía en la sociedad tecnocrática postindustrial.

Es evidente que la economía del "crecimiento cero" propugnada razonablemente como solución inmediata por muchos ecologistas, podría suponer la crisis definitiva para grandes sectores del capitalismo mundial al privarles de la rentabilidad inmediata que es su motor principal. Pero otros sectores más orientados hacia el poder que hacia el beneficio económico, tras arruinar a los competidores "paleocapitalistas" llegarían a hacerse con el control totalitario de los recursos económicos del planeta en base a su monopolio de los equipos de descontaminación, reciclaje y producción-no-contaminante que sólo las inversiones estatales podrían impulsar: así, desde el agua potable y el oxígeno hasta los materiales reciclados, estarían bajo el control de los planificadores de la nueva acumulación de capital estatalizado a nivel mundial.

La tecnoburocracia converge en todos los países desarrollados y es mimetizada por sus agentes en el Tercer Mundo, los estados y las empresas multinacionales. Esos ejecutivos de¡ este o el oeste, de¡ norte o del sur, que tanto se parecen en sus conferencias y en sus viajes, en sus hábitos y en su mentalidad, serían la clase dirigente de ese proceso que Orwell intuyera en su "1984". Cuando la izquierda radical denuncia el fascismo rampante tras la vieja fachada del parlamentarismo burgués, no se refiere a la forma infantil y delirante del hitlerismo, sino a la represión madura y refinada que la tecnoburocracia impone frente a todos los que cuestionan su ascensión.

La tecno-acracia ecologista

Es evidente que hay quienes piensan en soluciones diferentes, en opciones alternativas que supondrían una revolución, pues no otra cosa sería la crisis generalizada en todos los hábitos y modos de vida, que implicaría reorgnaizar la sociedad conforme a nuevos principios éticos basados en el equilibrio natural.

Los ecologistas políticos, que invaden el vedado de voto de los partidos como René Dumont en Francia, estiman que estas soluciones alternativas requieren una conciencia mundial. Es claro que si las riquezas del mundo son limitadas, la situación de los "condenados de tierra" sólo mejorará reduciendo el consumo de las metrópolis, aprovechando mejor la energía disponible, desecen tral izad no las ciudades a colectivos rurales o urbanos autónomos, utilizando el transporte en común, cuestionando todo gigantismo, reduciendo el despilfarro, reclinando la producción, colectivizando la economía superando las especializaciones en la educación y el trabajo, utilizando las "tecnologías libres y blandas" que son más adecuadas a comunidades autónomas. . ., todo ésto se sitúa muy lejos de los programas de la izquierda política, que caza votos prometiendo más salarios y más producción a costa de más desequilibrio a escala mundial.

Nosotros pensamos que estos fines y estos medios, por su carácter de autonomía y acción directa, nada tienen que ver con la política en cuanto espectáculo de lucha por el poder. Pero el puritanismo apolítico ácrata a veces es menos libertario que el propio movimiento ecologista.

La dictadura contamina

En España nos hemos encontrado, al ocaso de la era franquista, con un joven movimiento ecologista más dinámico y organizativo que los grupos políticos y sindicales. Y ello no es casual.

La degradación ecológica producida por el poder militarizado del capitalismo estatal es visible para quien haya jugado de niño en las playas del Mediterráneo y sufra ahora la agresión de cemento y petróleo que rompe en ambas vertientes contra las arenas costeras; o quien recuerde todavía las calles donde se podía pasear entre árboles y escuchar la conversación del acompañante.

Pero el proceso, como en todo el planeta, amenaza irreversiblemente a la propia vida humana, a través del Plan Energético Nacional aprobado como testamento por las Cortes franquistas en 1975, programando la dictadura del plutonio a través de la construcción de 25 centrales nucleares que costarían al país no menos de 900.000 millones de pesetas.

Cuando la hipocresía eclesiástica ante el tema del aborto aún no se ha repuesto del horor mundial causado por el "accidente" producido en la fábrica que manipulaba dioxina en Seveso. La prensa revelaba que en la Givaudan Ibérica, en plena provincia de Barcelona, se manipulaba tetraclorofenol, cuyo subproducto es la dioxina que tantos niños ha destru ído antes de nacer en Italia.

En otros países, la polémica ecológica a veces ha sido silenciada por la izquierda: en Francia, L'Humanité del 30 de julio pasado decía del movimiento ecologista y antinuclear nada menos que era "el mejor auxiliar del presidente Giscard para combatir el Programa Común de la izquierda". En España, la misma violencia franquista ha dificultado la confusión: mientras morían en 1969 jesús Murueta y Antonio Fernández cuando participaban en una manifestación de protesta contra la contaminación industrial en Erandio, en la tierra ensangrentada de Euskadi, la protesta ecologista formaba parte de la lucha por la democracia. Hoy, los intereses unen a Bias Piñar (que como consejero de ENHER es responsable de proyectos nucleares como los de Escatrón, Aseó, Vandellós o Valencia de Don Juan); a Pujo¡, que defendía en su campaña catalanista la nuclearización; a Suárez, implicado en los planes de urbanizar Gredos; o a Garrigués, ligado a la General Electric norteamericana y a la concepción más tecnocrática de su flamante ministerio de Urbanismo.

¿Cuál va a ser la actitud de la izquierda política ante el movimiento ecologista y antinuclear? Es de temer que todavía se lo está pensando, porque no lo tiene nada claro.

Intentos de recuperacion ecológica

Tras un fracasado intento de reclutar al televisivo Rodríguez de la Fuente, la derecha lanzó a la palestra electoral un Partido Ecológico, cuyo líder Fernanclo Enebral, es funcionario del ministerio de Agricultura, y expresa esa manipulación burocrática de los problemas ecológicos que representa el ICONA y otros organismos estatales. Pese a ser denunciado por todos los grupos ecologistas como contrario a los objetivos del movimiento, obtuvo más votos que los partidos a la izquierda del PCE en Madrid. Lo único que se le ocurrió denunciar a la izquierda al crearse ese Partido (ver "El Socialista", 15 abril 77) fue que la derecha le intentaba quitar "sus" votos.

Ese tipo de maniobras abundan: en el simposio celebrado en la Universidad de Deusto sobre medio ambiente este mes de septiembre, se invita a ecólogos de renombre mundial, y se excluye a los grupos ecologistas, que verdaderamente están actuando contra la degradación ambiental. La tecnocracia española sigue los pasos de sus mentores multinacionales.

Primera coordinación ecologista: la antinuclear

Por su parte, los militantes ecologistas también escalan sus acciones. La larga lucha de diversos grupos y asociaciones que vienen actuando en España en favor del medio ambiente (defensores del coto de Doñana y de las tablas de Daimiel, del Delta del Ebro y de los valles pirenáicos, de Belagua a Aigües Tortes, de las sierras de Segura y Cazorla, de la Albufera mallorquina de Alcudia y la valenciana del Saler, de las cañadas del Teide y de los pinares de Valsaín, pero también los grupos vecinales que reivindicaban espacios verdes para sus barrios aglomerados por la corrupción de las autoridades vendidas a los especuladores . . . ) dió su primer paso coordinador en Soria, los días 30 de abril y 1 de mayo de 1977, cuando veintitrés de estos grupos acordaron constituir la Coordinadora Antinuclear.

Tras las masivas acciones populares contra los proyectos de centrales nucleares (que habrían de ampliarse con la creación de la coordinadora: marcha antinuclear de Extremadura, la gran manifestación de Bilbao contra la nuclearización de la costa vasca, las acciones en Catalunya frente a las centrales de Aceó, la Garrotxa, Ametllá de Mar, etc.), es este el punto más sensible que liga a los defensores del medio ambiente con amplios sectores populares.

El manifiesto de Soria denuncia la inseguridad de la tecnología nuclear y las catastróficas consecuencias de la diseminación de material y residuos radioactivos, así como la dependencia y el coste de esta importación tecnológica promovida por las multinacionales. Por todo ello coordina sus luchas contra la construcción de instalaciones nucleares, abierta a una mayor conjunción de la defensa general de¡ medio ambiente por los grupos ecologistas. Siete de los gurpos representados eran catalanes (algunos, como el CANC "Comité Antinuclear de Catalunya", federan a su vez una docena de grupos), pero acudieron también ecologistas aragoneses, castellanos, vascos, gallegos, cántabros, extremeños, madrileños y valencianos.

Los acuerdos de La Granja; hacia la coordinación general

Impulsados por la multitudinaria participación popular en las acciones antinucleares que siguieron al manifiesto de Soria, pero también preocupados por la falta de una perspectiva general que no centrara la defensa de¡ medio ambiente exclusivamente en la cuestión nuclear, y que daba pie a maniobras de recuperación como la creación burocrática de llamado Partido Ecológico Español, los ecologistas dan un nuevo paso casi inmediato: del 24 al 26 de junio de 1977 se reúnen delegados de 38 grupos, ya representativos de gran parte de la geografía amenazada por la tecnoburocracia española, y llegan a unos acuerdos cuya discusión permitirá crear una estructura coordinadora confederal del ecologismo ibérico.

Los acuerdos de la Granja se concretan en cinco puntos: a) coordinación federalista a partir de un Congreso constituyente fijado para septiembre; b) defensa del «equilibrio autorregulado" humano y natural frenta a la inestabilidad generada por los actuales sistemas político-económicos; c) implicación de lo natural y de lo social; d) denuncia de la alienación tecnológica; e) búsqueda de un enfoque global "multidisciplinario" ante los problemas del medio ambiente.

El mayor intelectualismo presente en estos acuerdos, al menos respecto al ecoemocional popular de las luchas antinucleares, se corresponde también con la personalidad evolucionista e interclasista de la asociación provisionalmente encargada de preparar el Congreso de septiembre. En efecto, la AEPDEN, con varios miles de miembros en Madrid, (su nombre completo es Asociación de Estudios y Protección de la Naturaleza) es una agrupación ecologista que puede conceptuarse como moderada dentro del movimiento. AEPDEN tiene en cualquier caso raíces populares, como lo han demostrado las campañas contra la urbanización de Gredos, en defensa de la Casa de Campo, el Pardo, etc.

Constitución de la FME: monte de las Dehesas

La eficaz labor realizada desde la madrileña calle de Campomanes por AEPDEN asegura la asistencia al Congreso constituyente de la Federación del Movimiento Ecologista de la mayor parte de los grupos realmente actuantes en la defensa ecologista.

Hay que tener en cuenta que todos esos movimientos son muy diversos entre sí. La mayoría son movimientos de base, espontáneos y con escasa organización, que responden a concretas agresiones tecnocráticas. Otras son respuestas de intelectuales naturalistas a la recuperación oficial de la temática del medio ambiente (así, AEORMA, especialmente activa en la cuenca del Duero, trató de dar una alternativa al oficialismo de ADENA, fundada en 1968 desde el poder y cuyo primer presidente fue es, entonces, príncipe Juan Carlos. El resto de los grupos que fueron surgiendo tenían en cambio un carácter regionalista, que los esfuerzos de la asociación asturiana no lograron superar; la crisis de AEORMA en 1976 impidió que cuajara la alternativa organizativa popular a la manipulación tecnocrática). La coordinación ha sido difícil, pero el amplio movimiento de comisiones de afectados por instalaciones nucleares en 1977, así como el apoyo juvenil radical, en gran parte desengañado del espectáculo político y en busca de una militancia más auténtica, han logrado que la nueva federación sea un hecho.

En una escuela forestal cercana a Cercedilla, en el monte de las Dehesas, se ha celebrado el 17 y 18 de septiembre de 1977 el Congreso Constituyente de la Federación del Movimiento Ecologista; asistieron unas 500 personas, individualmente o delegados por un total de 64 grupos que organizan a varios millares de ecologistas.

Barcelona: coordinación de la diversidad

Tras largo debate, el Congreso aprobó unos Estatutos, en virtud de los cuales la integración en la FME puede ser individual o de grupos: se conjugan los principios de coordinación con los de autonomía soberana de los componentes. La Asamblea anual decidirá la línea de la FME, que ha elegido una Coordinadora Federal con un -representante por cada grupo federado, y una Secretaría cuya sede se ha fijado provisionalmente en Barcelona. Seis grupos barceloneses (TARA-ALFALFA revista ecologista; DEPANA, defensora del patrimonio natural; el CANC antinuclear; el Departamento de Medio Ambiente del Colegio de Aparejadores; el grupo medioambiental del Colegio de Doctores y Licenciados; y el colectivo de periodistas ecologistas de Catalunya) elegirán al nuevo Secretariado. Se ha fijado una próxima Asamblea para marzo 78 en lugar a concretar.

Los acuerdos del Congreso reflejan la difícil coordinación entre evolucionistas políticos y militantes de la acción directa. Así, junto a una presión para que las Cortes sancionen constitucionalmente el reconocimiento al derecho a la conservación y uso público de la naturaleza y medio ambiente, se decidió potenciar una campaña de movilización contra la instalación de centrales nucleares, exigiendo una moratoria de 5 años para un debate general sobre el tema en condiciones democráticas.

Las diversas ponencias sobre contaminación urbana, áreas naturales y degradación rural, expresan la diversidad de niveles informativos y de acciones concretas que constituyen la fuerza de la nueva FME.

Superando resabios "piramidales" de los intelectuales dados al dirigismo, y orientaciones muy sectoriales o específicas de los afectados por una determinada agresión tecnocrática, la coordinación entre grupos muy heterogéneos empieza a ser real. la resistencia de algunos grupos a federarse fue finalmente vencida por la necesidad de la acción común.

Los canales informativos del movimiento

Una de las características de la FME es la descentralización informativa. junto a algunas publicaciones regulares ya establecidas, el mensaje ecologista es difundido sobre todo por pintadas, preciosas pegatinas, posters, panfletos ocasionales, etc. Los análisis científicos de los profesionales coexisten con la acción cachonda de los manifestantes en bicicleta provistos de expresivas máscaras de oxígeno. En cada acción ecologista, lo imprevisto es lo único previsible. Así, coincidiendo con la Semana Internacional de Solidaridad Ecológica, que sobre Natura y Técnica promovieron en Ibiza, en julio, varios de los grupos y talleres con mayor creatividad alternativa, grupos ácratas ocuparon ¡a isla Dragonera para denunciar la operación especulativa bendecida por la corrupción oficial: la ocupación obtuvo el apoyo de los ecologistas reunidos en Eivissa, de los sindicatos mallorquines de la CNT y de la Unió de Pagesos, y María del Mar Bonet les dedicó una canción entre el entusiasmo popular en las fiestas del barrio de la Calatrava. Parece que la urbanizadora Pamesa y los caciques urbanistas, en este como en otros casos, han visto frustrados sus planes por la acción directa. Al menos por ahora.

En cuanto a las publicaciones ecologistas más destacables, reseñaremos tres, todas catalanas: ALFALFA, revista de crítica "ecológica" y alternativas, con una amplia documentación sobre luchas, problemas y alternativas ecologistas en nuestro país. El no 0 apareció en julio y estará mensualmente en los kioscos desde este mes; podeis suscribiros enviando 600 pelas al apartado de correos 2670 de Barcelona. El colectivo TARA (Tecnologías Alternativas Radicales al servicio de la Autogestión), responsable M celebrado extra de "Ajoblanco" sobre "Energías "Libres'', anima su publicación.

El BUTLLETI DEL CANC aparece en su nº 1 también en julio de 1977, con importantes informaciones para la lucha antinuclear. El CANC se reúne todos los martes en el "Casa¡ de la Pau'' en el no 26-20 de la barcelonesa calle Bruch, y allí podeis escribirles pideindo el BUTLLETI.

En junio salía a la calle el primer número de USERDA, revista de "informació, crítica i alternativa ecológica" editado por el "col-lectiu de periodistas ecologics de Catalunya"; puede obtenerse escribiéndoles a c/Rodelló, 90-3, 30. Barcelona. USERDA informa de las luchas ecologistas catalanas a partir de una "visió global de la societat" y en la autoorganización de lospropios interesados frente a la centralización tecnocrática.

Si vamos recibiendo más publicaciones regulares u ocasionales, daremos cuenta de cuánto interese al movimiento ecologista, al que BICICLETA abre sus páginas incondicionalmente.


Ecolibros

Econtrareis una bibliografía particularmente completa sobre temas ecológicos en la "ecobibliografía" que aparece en el no 0 de ALFALFA y que no es cosa de reproducir aquí; en ella figuran además las direcciones de varias revistas ecológicas de diversos países. Sólo añadiremos a la bibliografía allí reseñada (y de la que recomendamos los libros de René Dumont y E. Go1dsmith publicados en Alianza de Madrid, clásicos de la materia, y los de Goodman, Herber y otros autores publicados por Proyección, editorial libertaria de Buenos Aires hoy "congelada" y que lamentablemente son difíciles de conseguir aunque se puede intentar), tres títulos importantes que se le escaparon:

SEVESO ESTA EN TODAS PARTES, por el Colectivo feminista "Grupo de Trabajo de Seveso", publicado en 1977 por CAMPO ABIERTO de Madrid.

SOCIEDAD Y MEDIO AMBIENTE, por J. Maestre, editado en 1977 por Ayuso de Madrid.

INTRODUCCION A UNA ECOLOGIA POLITICA, por C. Carrasco, publicado en 1977 por Ed. de la Torre de Madrid.



Agenda de Grupos Ecologistas
1ª Lista

En las tres revistas del movimiento (BUTLLETI de¡ CANC y USERDA para Catalunya, ALFALFA - seccion "abono de alfalfa" para todo el territorio peninsular) aparecen contactos con grupos ecologistas. Aquí publicamos una primera lista obtenida de la Federación del Movimiento Ecologista:

ANDALUCIA

DEMA (Defensa Medio Ambien te Málaga), Francisco Martín Gallardo, Pza. del Carmen, 3 (Liceo de Málaga), MALAGA.

ANAO (Asociación Naturalistas Andalucía Orienta¡), e/ Ma Luisa de Dios, no 4, GRANADA.

ANDALUS, c/Arjona, 17, Apt. 143, SEVILLA-1.

AVERROES, e/San Miguel 6, SEVILLA-2.

ARAGON

DEIBA (Defensa de Intereses del Bajo Aragón), Florencio Repollés, c/Mossén Antonio del Cacho, 4, CASPE (Zaragoza).

DEIBATE (Defensa de Intereses del Bajo Aragón y Teruel), Rufino Fox, Avda. José Antonio 11 -80 bis, ALCAÑIZ (Teruel).

COACINCA (Comisión de Afectados del río Cinca), Avda. de Madrid, no 56, FRAGA (Huesca).

ASTURIAS

ANA (Amigos de la Naturaleza Asturiana), e/ Uría, 16, OVIEDO.

BALEARES

Grup Balear d'Ornitología i defensa de la Natura, c/Veri, 13,2 PALMA DE MALLORCA.

Puertas Abiertas, Huerta de Biniaraix, SOLLER (Mallorca).

Asociación Amigos de las Naciones Unidas (departament d Ecología i del Medi Ambient), Bara de Re¡, 16, EIVISSA.

CANARIAS

ASCAN (Asociación Canaria para la Defensa de la Naturaleza), c/Comenarez no 3, LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

ATAN (Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza), Apdo. 60, LA LAGUNA (Tenerife).

CANTABRIA

Comisión Afectados Central de Santillán, apdo. 22, SAN VICENTE DE LA BARQUERA (Santander).

CASTILLA-LEON

Instituto Regional Castellano- Leonés, In. España, 6-10, SALAMANCA.

Club Cultura¡ de Amigos de la Naturaleza, Puerta Castilla, 5 -20, LEON.

Comunidad Castellana, c/Buitrago, 3, SEGOVIA.

AEORMA- Duero, c/Gamazo, 20, VALLADOLID.

ADM (Abulenses para la Defensa de la Naturaleza), Travesía Empedrada, s/n, AVILA.

CATALUNYA

En el primer número de ALFALFA se reseñan 39 grupos, que con el propio TARA~ALFALFA (que como sabeis son del Secretaria. do de la recién constituida FME, y pueden contactarse en e/ Boquería, 40, principal, o apdo. 2678 de BARCELONA), suponen 40 contactos fáciles de obtener a través de dicha revista o del CANC. Sólo añadiremos al bien nutrido panorama de coordinación ecologista en Catalunya la nueva dirección del Colectivo de Periodistas que publican USERDA y que también pertenecen al Secretariado de la FME: c/Putxet, 77, lo 2a, BARCELONA; así como otros tres grupos ecologistas no reseñados por ALFALFA pero que estuvieron presentes en el monte de las Dehesas y se integran en la Federación la Llaneta (grupo de agricultura biológica y Artesanía Rural), Bosada Valls, s/n, VALLS (Tarragona); la Associació de Veins de la Sagrera, c/Josep Estivill, 57, BARCELONA-13; y el Col-lectiu de Ciencies Socials, Universitat Nova, Via Layetana, 39 de BARCELONA.

EUSKADI

Grupo Isaac Puente, Apdo. 96, SANTURCE (Vizcaya).

LUMBIER -Comisión de Afectados por el Embalse: Juanno Madoz, Artieda (Navarra).

MENDILUR -Grupo de Estudios Agraros y Territoriales, e: Carlos 111, 30-20 izda., PAMPLONA (Navarra).

ADMAR (Asamblea de Defensa del Medio Ambiente de la Ribera), carretera Alfaro, 4, TUDELA (Navarra).

EKOLOGISTEN TALDEA, Avda. del Ejército, 11, BILBAO (Vizcaya).

Comisión de Defensa de la Costa Vasca NO NUCLEAR, Avda. Mazagoite, 28, ALGORTA (Vizcaya).

Taller de Comunicación, Gral. Eguía, 7 pral., BILBAO-10.

Estudios Belagua, c/S. Ignacio, 5, 60, PAMPLONA.

ARAZADI, Pza. de Zuoloaga, s/n, SAN SEBASTIAN (Guipúzcoa).

EXTREMADURA

Comunidad de Regantes de Badajoz, e/José Antonio, 5-20, BADAJOZ.

Afectados por la Central Nuclear de Valdecaballeros, J.M. Naredo, Villanueva de la Serena, BADAJOZ.

"El Rañaco", Grupo Agueda, Valdecaballeros, BADAJOZ.

VIENTO -Agricultura Biológica, Angeles de Andrés, Navatasierra (Cáceres).

AEXAN (Asociación Extremeña de Amigos de la Naturaleza), Edificio Conquistadores, BADAJOZ.

GALICIA

Colectivo Ecológico Gallego, Apdo. 180, SANTIAGO DE COMPOSTELA (Coruña).

Sociedad Galega de Ha Natural, Pza. de Vigo, 1, Apdo. 330, SANTIAGO DE COMPESTELA (Coruña).

LA MANCHA

DALMA (Defensa Alcarreña del Medio Ambiente), Juanjo Calvo, e/División Azul, no 48, GUADALAJARA.

ADREDA (Asociación para Defensa de los Regadíos y riqueza Ecológica de la Comarca de Daimiel) c/Mártires, 8, DAIMIEL (Ciudad Real).

MURCIA

ANSE (Asociación de Naturalistas del Sureste Español), c/Tirso de Molina no 1, CARTAGENA (Murcia).

GRUPO ECOLOGICO MURCIANO, Pedro Costa, La Vía, 3, AGUILAS (Murcia).

PAIS VALENCIA

Asociación de Vecinos de la Malvarrosa, c/Berenguer de Montoliú, no 7, VALENCIA-1. 1.

"MARGARIDA", J.V. Marqués, Facultad Económicas de totes les formes de poi-lució).

REGION DE MADRID

Hay una veintena de grupos conectados con AEPDEN (Asociación de Estudios y Protección de la Naturaleza), c/Campomanes, 13, 20 izda., telf.: 247 01 66, MADRID-13, que actuó como secretaría provisional para organizar el Congreso Constituyente de la FME y que os facilitará cualquier contacto que te pidais. particularmente interesantes nos parecen los siguientes grupos: GATO (Grupo Abierto para la Ordenación del Territorio), c/Alonso Cano, 66, MADRID-3; GANV (Grupos de Acción No Violenta), c/Nenúfar, 20, MADRID-3, sobre los que informaremos ampliamente en un próximo número. TALLER DE ARTESANIA TEXTIL, Angel Ganivet, 9 (Colonia Retiro), MADRID-7. PARIS-MADRID (ANTINUCLEAR Y ANTICEMENTERA), Conde de Xiquena, 13, MADRID-14; Ateneo GALILEO, San Roque, 16, MADRID; y TAGOR, Alberto Aguilera, 23, MADRID

 

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