Ha
llegado la hora de la verdad. Las centrales sindicales de obediencia partidista tratan de
sustituir el movimiento asambleario por órganos representativos elegidos según una
normativa pactada con el poder estatal. La C.N. T. ha denunciado el montaje. ¿Quién es
esta insólita organización que irrumpe en el bien montado espectáculo de las elecciones
sindicales?
Los trabajadores que hacemos BICICLETA pensamos, sin triunfalismo alguno, que las
posibilidades de emancipación social de los pueblos ibéricos -quizá uno de los
principales focos revolucionarios bajo el capitalismo multinacional, pese al control
electoral que sobre ellos intentan ejercer actualmente el fascismo-reformado y la
socialdemocracia-, dependen en gran medida del proceso reorganizativo anarcosindicalista.
Los análisis que aquí dedicamos a la realidad actual de la Confederación Nacional del
Trabajo pretenden calibrar con exactitud la situación efectiva de esta organización en
el contexto español actual; tratamos con ello de contribuir a romper el cerco de silencio
informativo montado por la prensa burguesa y los medios oficiales, pero también de
superar la propaganda apologética de las mismas publicaciones confederales. Nuestro
Boletín no respetará las habituales normas burocráticas de «lavar la ropa sucia dentro
de casa», porque pensamos que ante los trabajadores la C.N.T. no puede tener intimidad
privada.
En números sucesivos iremos analizando con detalle temas candentes como: la situación
contradictoria de los «Líderes» (históricos o recientes) en una organización que
niega el dirigismo, pero que precisamente por su idiosincrasia, fuertemente
individualista, puede fácilmente sucumbir a las tendencias informativas de la sociedad
masificada a personalizar, como compensación, todo movimiento u organización en figuras
destacadas. La proliferación de publicaciones cenetistas forman hoy una verdadera red de
prensa obrera. Pero la ambigüedad de los planteamientos cenetistas ante la difícil
cuestión de la violencia social y política, entre la legalización por el Estado
monárquico y la solidaridad militante con los presos marginados, y otras cuestiones no
menos complejas y de definición harto difícil, nos inspiran la necesidad de un objetivo
esclarecimiento.
¿Quién teme a la asamblea obrera?
En este primer número recogemos la original posición de la C.N.T.,
llanera solitaria» que se opone al electoralismo que entre las centrales políticas y el
Gobierno están negociando para colocar como camisa de fuerza que inmovilice al temido
movimiento obrero asambleario. El horror al «vacío» de poder que produce la
liquidación aparente de¡ verticalismo, tanto en las burocracias sindicales como en la
patronal y en las autoridades políticas, está precipitando unas fórmulas de ingeniería
electoral calcadas del parlamentarismo e impuestas en las empresas a golpe de «Boletín
Oficial del Estado», y contra las que se levanta el último Pleno Nacional de Regionales
de los anarcosindicalistas.
La C.N.T. contra las elecciones sindicales
Al año del relanzamiento organizativo, los núcleos dispersos de
anarcosindicalistas, que reunían algunos centenares en las primeras asambleas abiertas
tras la muerte del dictador, y pronto miles y miles en los mítines públicos tolerados,
se han convertido ya legalmente en un centenar largo de millares de afiliados.
Pese a la notoria resistencia de los cenetistas a extender carnets masivamente como hacen
otras centrales, y aún la de muchos ácratas a aceptar siquiera la disciplina sindical y
las reuniones y cotizaciones regulares, abandonando los hábitos de los grupos de afinidad
clandestinos, el anarcosindicalismo ha probado tener raíces profundas en la clase
trabajadora española.
Protagonistas de la más importante experiencia autogestionaria del siglo XX (las
colectivizaciones revolucionarias del 36-39) y alma de la resistencia armada a la
dictadura, los cenetistas fueron diezmados a sangre y fuego en los años 40, aunque
algunos como el Quico Sabaté resistieron con las armas en la mano hasta el 60.
Aparentemente, los brotes de protesta que surgieron con las nuevas generaciones nacidas
bajo el fascismo eran capitalizados por los partidos marxistas y la izquierda católica,
mejor adaptados al autoritarismo persistente y dotados de apoyos internacionales
considerables. Pero el rescoldo ácrata estaba latente bajo las cenizas de millares de
muertos, y el movimiento obrero asambleario, al menor asomo de libertades, está
rechazando los intentos de someterlo a las vanguardias políticas, y encuentra de nuevo
una forma natural de organización en el sindicalismo autónomo de la C.N.T.
La C. N. T. echa un órdago a la grande
Hoy la veterana Confederación, nutridos sus sindicatos mayoritariamente
de obreros muy jóvenes, rechaza orgullosamente el montaje pactista de las conversaciones
Gobierno-oposición que han engendrado el remedio verticalista de las «elecciones
sindicales». Al lanzar este desafío, tanto al Gobierno como a los partidos de la
oposición parlamentaria que controlan las grandes centrales sindicales, se plantean
algunas preguntas: ¿ha medido bien sus fuerzas la C.N.T.? ¿Cuál es la potencia real de
las distintas Confederaciones Regionales que habrán de protagonizar el boicot electoral e
impulsar alternativas asamblearias? A estos interrogantes tratamos de responder con el
presente informe, confeccionado con datos facilitados por fuentes confederales.
Analizamos pues, cada una de las Regionales que en el último Pleno de la C.N.T. se
comprometieron unánimemente al boicot electoral:
REGIONAL ANDALUZA - REGIONAL
ARAGONESA - REGIONAL ASTURIANA - REGIONAL
CANARIA - REGIONAL CANTABRA - REGIONAL
CATALANA - REGIONAL CENTRO - C.N.T. DE
EUSKADI - REGIONAL EXTREMEÑA - REGIONAL
GALLEGA - REGIONAL MURCIANA - REGIONAL
VALENCIANA - REGIONAL RIOJANA - CONCLUSIÓN
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