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REVISTA DE COMUNICACIONES LIBERTARIAS

Año 1 Núm. 1 Noviembre 1977

Crisis capitalista: El control obrero como respuesta

NO HAY SOLUCIONES POLITICAS A LA CRISIS DE LAS EMPRESAS

La solución depende de los trabajadores. 0 facilitan la reconstrucción capitalista mediante el pacto social, o rompen la "huelga de inversiones" imponiendo el control obrero.

Una vez más, el Gobierno se muestra beligerante a favor de los empresarios. El nuevo "paquete" económico tiende a congelar los salarios, mantiene la política Suárez de despido libre (más acentuadamente capitalista que el paternalismo de la dictadura), fácilmente comprado mediante la indemnización, y sobre todo reafirma la intervención política en las relaciones laborales.

Desde la crisis capitalista del 67, es la séptima vez en menos de una década que se bloquea la negociación salarial a favor de los empresarios. "En materia de explotación de los trabajadores, el ESTADO DE EXCEPCION sigue siendo regla en España", con estas palabras rechazaba la C.N.T. en octubre de 1976 las medidas económicas del primer Gobierno Suárez. Vinieron las lluvias, pasaron las elecciones, y nada ha cambiado. Los currantes seguimos explotados, el paro y la inflación muerden las economías obreras, los empresarios siguen quejándose de que sus márgenes de beneficio son escasos y chantajean la política económica del país. Si el Gobierno no interviene en las relaciones laborales forzando a los trabajadores a limitar sus reivindicaciones de manera que los beneficios empresariales sean altos y el riesgo para el capital inexistente, entonces los empresarios seguirán con la "huelga de inversiones", la especulación y la evasión de capitales, y hundirán la economía del país. En tal caso, Suárez tendría que dejar paso a los uniformes "salva-patrias", y con esa amenaza juega el propio Gobierno para forzar a los sindicatos a una forma de "pacto social" encubierto.

Las "soluciones" de la oposición política: El Estado-patrón

Por su parte, los sindicatos, teledirigidos por los partidos de la oposición, utilizan las dificultades acuciantes y el descontento creciente de la clase obrera para presionar en los pasillos del poder, hasta lograr un "acuerdo programático" (propuesta PSOE) o un "gobierno de concentración" (propuesta PCE). ¿Qué significarían estas "soluciones políticas para los trabajadores?

Ante todo, el pacto social quedaría institucional izado: los ministros de izquierda nos predicarían el sacrificio y la renuncia a las huelgas, a subidas "excesivas" de salario, a reivindicaciones radicales. . . "Es momento de emergencia, hay que esperar". Sentados en sus poltronas ministeriales, acentuarían el trasvase de poder a la burocracia estatal, esa nueva clase dirigente que ya da ejemplos en las huelgas de Correos, de Hunosa, de Renfe o de Iberia, de cómo actúa el Estado-patrón.

Quizá, ante el paro creciente y los expedientes de crisis que el Estado facilita a los capitalistas trás muchos años de chupar de la protección oficial, dejando ahora miles de trabajadores en la calle, muchos sectores obreros se asusten y apoyen las nacionalizaciones que proponen los políticos de izquierda como solución a la crisis.

¿A quién sirven las nacionalizaciones?

Ya lo estamos viendo en la Babcok Wilcox, Altos Hornos, Echevarría y la Naval de Bilbao, donde la amenaza de despidos masivos lleva a un sector de trabajadores a pedir la intervención estatal. Ya lo estamos viendo en el Metro de Madrid, donde se pide la ayuda del Estado.

Pero, ¿acaso el INI y los dirigentes ministeriales van a cambiar la situación de explotación en que se encuentran los trabajadores?

El poder de la nueva clase de políticos y altos funcionarios no supone cambios para los trabajadores respecto al poder empresarial.

A corto plazo puede salvar unos puestos de trabajo, a medio plazo deja al poder las manos libres para reestructurar y despedir masivamente (HUNOSA fue claro ejemplo). A largo plazo el poder estatal se refuerza más y más. Ese camino no lleva a una "democracia avanzada" , sino a las formas tecnoburocráticas del totalitarismo.

Por una alternativa autogestionaria: el control obrero

¿Existen alternativas reales a estas "soluciones políticas" que sólo conducen a reforzar el sistema de capitalismo estatal, sin cambiar la situación subordinada de los asalariados?

Pensamos que sí, que los trabajadores tienen en sus manos la capacidad de imponer en la calle y en las empresas una defensa del puesto de trabajo, no defensiva y degüeña hacia el Estado, sino creadora, a través de la práctica del control obrero, control de la contabilidad, de la producción, de los ritmos, de las condiciones de trabajo. Esta práctica pone a los trabajadores en condiciones reales de autogestionar las empresas en situación de crisis, orientándolas hacia el sector cooperativo y hacia líneas de crédito potenciadas por la gestión obrera del patrimonio sindical, cooperativista y de la seguridad social hoy en manos del Estado, y utilizando para financiar empresas capitalistas, pero que podría en cambio, bajo control obrero y sindical, sostener este tipo de experiencias.

Una respuesta de control obrero y de autogestión, acompañada de medidas energéticas contra el paro (que no afecta sólo a los parados: reduce la capacidad reivindicativa de toda la clase), realmente solidaria, reduciendo la jornada de trabajo, las horas extras, destajos, pluriempleos, eventualidades y demás formas de bloquear la creación de puestos de trabajo. Ocupando las tierras baldías entre los jornaleros, construyendo servicios sociales potenciados por comunidades locales que exigieran una efectiva descentralización de recursos para orientar la lucha contra el paro, hacia las necesidades concretas de cada pueblo y cada barrio... Esa se la una respuesta obrera a la crisis. En el diario "Pueblo", en la empresa Arcos de Móstoles, donde tras la suspensión de pagos los obreros son apoyados por los vecinos para construir escuelas, en todas las empresas privadas o estatales en crisis, las respuestas autogestionarias son, hoy más que nunca, la alternativa obrera frente a los pactos que reforzarían los beneficios capitalistas y las tasas de explotación.

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